por Mundo Dinero
Financiamiento pyme desde la experiencia: herramientas, decisiones y aprendizajes de KAVOS Construcciones
Una empresa puede tener trabajo por delante y, aun así, necesitar financiamiento para empezar. Hay que comprar materiales, pagar salarios y sostener la operación mucho antes de cobrar una obra. También puede ocurrir lo contrario: recibir un anticipo importante y tener que esperar varias semanas antes de utilizarlo.
Las dos situaciones forman parte de la gestión financiera cotidiana de KAVOS Construcciones. Su experiencia muestra que financiarse e invertir fondos disponibles no son decisiones aisladas: son maneras de acompañar los tiempos reales del negocio.
Ideas clave
- Financiar compras a tiempo puede ayudar a sostener el avance y la certificación de una obra.
- Los anticipos reservados para gastos futuros pueden gestionarse según su plazo y destino.
- Las herramientas del mercado de capitales pueden complementar el financiamiento bancario de una pyme.
- Conviene conocer y practicar estas herramientas antes de necesitarlas con urgencia.
De pequeñas obras a proyectos de mayor escala
KAVOS es una empresa familiar dedicada a la construcción vial y civil. Comenzó hace aproximadamente 27 años con trabajos pequeños, subcontrataciones y tareas de mantenimiento. Con el tiempo sumó obras de calles, rutas y escuelas, y más recientemente proyectos de viviendas sociales.
María Florencia Ripa, que llevaba años trabajando en la administración de una constructora antes de iniciar este proyecto, está a cargo del área administrativa y financiera. Su marido, socio en la empresa, se ocupa de la parte comercial. Hoy KAVOS tiene alrededor de 500 trabajadores, entre una planta permanente de 150 a 180 personas y el personal incorporado para obras específicas.
El crecimiento también llegó a la producción de materiales: la empresa cuenta con dos plantas de asfalto y una de hormigón, que abastecen sus obras y producen para terceros. Cada nueva escala de trabajo exigió pensar no solo cómo conseguir proyectos, sino cómo financiarlos y ejecutarlos sin interrumpir la operación.
La pandemia y una decisión sobre prioridades
Durante la pandemia, KAVOS pasó cerca de un año y medio prácticamente sin poder trabajar. Logró terminar algunas escuelas, pero las obras de pavimentación quedaron detenidas. Frente a una interrupción cuyo plazo nadie conocía, la empresa tuvo que decidir a quién responder primero.
La prioridad fue sostener a los trabajadores. Después vinieron los proveedores más pequeños, los proveedores grandes y, finalmente, los bancos. Postergar obligaciones bancarias tuvo consecuencias sobre la deuda, pero para Florencia era indispensable atender primero a las personas que dependían de ese ingreso.
Cuando llegó el momento de retomar las obras apareció otro problema: para volver a generar ingresos había que comprar materiales, pero la actividad detenida no estaba generando fondos. KAVOS ya había comenzado a trabajar con Eduardo Goldman, de Alycbur, alrededor de 2018 o 2019, inicialmente con cesiones de facturas o certificados de obra. Esa relación ayudó a encontrar financiamiento para poner nuevamente en marcha la rueda.
La experiencia cambió la forma de mirar estas herramientas. Dejaron de ser únicamente una salida ante una urgencia y pasaron a formar parte de una gestión financiera más preparada para los momentos difíciles y los de crecimiento.
Por qué una obra necesita financiamiento antes de cobrarse
En construcción, el ritmo de los pagos rara vez coincide con el de los cobros. Una empresa puede necesitar maquinaria costosa, materiales y mano de obra antes de certificar lo realizado. KAVOS utilizó líneas bancarias de más largo plazo, como leasing y otras alternativas para equiparse. Más adelante, cuando empezó a encarar proyectos de mayor magnitud, necesitó herramientas para administrar el capital de trabajo.
Florencia explica que pueden pasar 45 a 60 días desde el inicio de una obra hasta la certificación y facturación del primer mes. Mientras tanto, los salarios y las compras no esperan. En muchos casos, además, se certifica el trabajo efectivamente ejecutado: no alcanza con prever que habrá asfalto disponible; hay que colocarlo.
Contar con fondos a tiempo puede permitir una compra conveniente de cemento, hierro o asfalto, evitar que una cuadrilla quede inactiva por falta de insumos y sostener el avance previsto. En las viviendas sociales, por ejemplo, algunas aberturas deben encargarse con anticipación porque requieren tiempo de fabricación. Pagarlas hoy puede ayudar a completar y certificar trabajo el mes siguiente.
Esto no significa financiar cualquier compra a cualquier costo. Hay que comparar el costo de los fondos con el beneficio concreto de comprar a tiempo, avanzar en la obra y mejorar la facturación. Y el financiamiento, por sí solo, no resuelve nada si no está acompañado por buenas compras, logística, proveedores confiables y organización de la producción.
Las herramientas financieras que KAVOS incorporó
A medida que creció, KAVOS fue armando una caja de herramientas para distintas necesidades. No todos los instrumentos cumplen la misma función ni sirven para todos los proyectos:
- Cesión de facturas y certificados de obra: permite anticipar fondos vinculados con trabajos cuyo cobro llegará más adelante, según el circuito de cada contrato.
- Negociación de facturas de crédito electrónicas: fue una alternativa para determinadas facturas emitidas a empresas y organismos con los que KAVOS trabajaba.
- Negociación de cheques: incluyó cheques de terceros y cheques propios, utilizados especialmente para acompañar compras y necesidades de capital de trabajo.
- Pagarés: se sumaron entre las opciones de financiamiento empleadas en distintas etapas.
- Fondos comunes de inversión: permitieron gestionar dinero que la empresa ya había cobrado, pero que todavía no necesitaba utilizar.
Algunas operaciones se realizaron en el segmento no garantizado, en ciertos casos con respaldo adicional asociado a la cesión de un flujo de fondos. La elección dependía de la operación, de sus plazos y del costo de cada alternativa. Los bancos siguieron siendo parte del esquema: las herramientas del mercado de capitales se incorporaron como complemento, no como reemplazo automático.
Qué hacer con un anticipo que todavía no se puede gastar
Recibir un anticipo de obra no significa que convenga utilizarlo de inmediato. En una ocasión, KAVOS cobró una suma importante destinada a materiales, pero necesitaba entre 15 y 45 días para reunir presupuestos, definir proveedores y concretar las compras. El dinero tenía un destino claro y no debía confundirse con fondos disponibles para otros gastos.
La solución fue invertirlo temporalmente en un fondo y retirarlo a medida que avanzaban las compras. Esa práctica se extendió a la tesorería diaria. Si un pago no puede realizarse por un problema operativo, como ocurrió una vez con la plataforma bancaria que utilizaban para pagar impuestos, los fondos pueden permanecer invertidos hasta que sea posible completar la operación.
El punto no es perseguir una rentabilidad sin mirar el calendario. Primero hay que saber para qué se necesitará el dinero, cuándo se usará y en qué moneda habrá que pagar. Con esa información se puede evaluar qué tipo de fondo resulta adecuado. En el caso de KAVOS, la cuenta comitente y los fondos pasaron a ser recursos habituales de la tesorería, junto con las cuentas bancarias.
Empezar antes de que aparezca la urgencia
Para Florencia, uno de los aprendizajes más importantes fue dejar de pensar que el mercado de capitales era solo para grandes empresas. Al principio, abrir una cuenta comitente, transferir fondos y entender cada operación le resultaba desconocido. Con el uso cotidiano, pasó a integrar esas decisiones en la rutina: cuánto cobrarán, qué deben pagar, qué compra conviene adelantar y qué fondos pueden esperar invertidos.
Esa práctica también necesita confianza y comunicación. Poder explicar una necesidad concreta, revisar las alternativas y validar cada operación ayudó a KAVOS a incorporar herramientas nuevas sin perder de vista el funcionamiento de la empresa.
La recomendación que surge de su experiencia es sencilla: no esperar a una crisis para aprender a financiarse. Una pyme puede comenzar con una operación pequeña, conocer sus tiempos y familiarizarse con los instrumentos cuando está en condiciones de planificar. Así, cuando llega una obra más grande o un período difícil, no tiene que aprender todo desde cero.
El financiamiento bien aplicado no consiste solamente en conseguir dinero. Consiste en coordinar cobros, pagos, materiales y personas para que el trabajo avance, cuidar los recursos disponibles y tomar decisiones con tiempo.
Fuente: Finanzas Pyme. Canal Mundo Dinero. Link:
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