“El Grupo Renault informa de que, habida cuenta del impacto de la crisis sanitaria de COVID-19, todas las fábricas del Grupo se encuentran ahora paralizadas, con excepción de las fábricas de China y Corea del Sur que han reanudado su actividad o están en proceso de reanudación”, escribió el fabricante francés en un comunicado.

La producción se interrumpió a fines de enero en la fábrica de Wuhan, la ciudad china que fue el primer epicentro de la pademia. Según Renault, tiene una capacidad de producción de 150.000 vehículos, que “puede duplicarse”.

La fábrica de Busan (Corea del Sur), que produce anualmente 216.000 vehículos, fue detenida el 7 de febrero. El jefe del grupo Jean-Dominique Senard ya había anunciado la reanudación de la producción.

La crisis de la pandemia, que afecta a todo el sector automovilístico, es especialmente grave para Renault, que entró en números rojos en 2019 por primera vez en diez años y anunció en febrero un plan de ahorro, sin excluir el cierre de fábricas.

En 2019, las ventas de Renault disminuyeron un 3,4% a 3,75 millones de unidades.

Fuente | AFP