El dueño del concesionario entendía lo que pasaba. Intentaba vender un Corsa “seminuevo” -de 2014- a $ 205.000 cuando llegó la agresiva bonificación de General Motors por el mismo modelo 0 kilómetro. “Empezaron a venderlo a $ 150.000 como una promoción. Pensamos que era algo puntal, pero terminó siendo permanente”, contó el afligido empresario.

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En un mercado que durante 2016 estuvo copado por una gran oferta de 0 km gracias a la crisis de Brasil, los autos usados fueron los grandes perdedores. La guerra entre las terminales por vender más autos nuevos generó una pérdida en el valor real de los vehículos más viejos por falta de demanda. De acuerdo con los cálculos de la Cámara del Comercio Automotor (CCA), el auto usado aumentó menos del 10% en promedio, o sea, bien lejos de la inflación, de cerca del 40%, y de la devaluación, de más del 60%.

Sin embargo, algunos dueños de concesionarias recordaron a LA NACION que en 2015 -año de cepo cambiario y de escasísima oferta de autos- los usados pegaron un salto y, por lo tanto, en 2016 sufrieron el ajuste que “los puso nuevamente en su valor”.

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Según varias terminales consultadas ayer, las bonificaciones estuvieron en un promedio de $ 35.000 en autos 0 km, aunque hubo modelos sin promociones, unos con bajas en el precio de lista de $ 15.000 y otros de $ 60.000. Además hubo bancos públicos motorizando créditos blandos para modelos nacionales nuevos y algunas automotrices promocionaron líneas de sus financieras o en asociación con bancos privados que contemplaban hasta 24 meses de financiamiento con tasa al 0%. Esas condiciones tuvieron un impacto inmediato.

La Asociación de Concesionarios de Automotores (Acara) informó que en 2017 se patentaron 709.482 unidades nuevas, un 10,2% más que en 2015 pese a los malos números de producción y exportación locales. En enero las ventas de los 0 km subieron 60,9%, muy por arriba de lo esperado.

La decisión de los particulares (y concesionarios) de no avalar una baja en los precios de sus autos y de los clientes de volcarse al 0 km, desmoronó las ventas de los usados. La CCA informó que en 2016 se comercializaron 1.516.510 vehículos usados, una caída de 14,7% con relación a 2015. “El mercado está enrarecido con precios de oferta del sector privado que no condicen con la realidad. Somos los comerciantes los que aceptamos la realidad con pérdidas sustanciales en nuestros stocks”, afirmó Alberto Príncipe, presidente de la CCA. En enero, las cosas mejoraron (hubo una suba de ventas de 11,2%) pero lejos de lo que ocurrió con los autos nuevos.

“Las fuertes promociones hicieron que los seminuevos empezaran a bajar”, analizó Alejandro Lupo, vicepresidente de la CCA. “Muchos particulares no avalaron esa baja y no vendieron ni a otros particulares ni a concesionarios. Hubo otra franja, los autos de 2000 a 2005, que se mantuvieron en precio y los más viejos subieron”, contó Lupo y puso como ejemplo de este último segmento a los “Duna” o “un lindo 147”. El directivo estimó que los autos seminuevos importados empezaron a ganar interés a fines de año cuando fueron apalancados por el blanqueo (sólo se puede sacar la plata formalizada del banco comprando un inmueble o un automóvil). Lupo cree que esta situación se mantendrá en el primer trimestre de 2017. Después comenzará a mejorar junto a Brasil.

“Los concesionarios estuvieron complicados por el precio al que los habían tomado. Empezaron a bajar y el mercado no compraba”, reafirmó Dante Álvarez, presidente de Acara desde el lado del empresario. “En 2015 se apreciaron mucho [los usados] porque no había oferta de 0 km”, recordó Hernán Dietrich, presidente del Grupo Dietrich. “En 2016, con el volumen de autos que llegó de Brasil y la oferta de 0 km con promociones en precios y financiación, el usado frenó fuermente la venta. Y en el segundo semestre del año, el usado volvió a valer lo que costaba”, cerró.

Fuente | La Nacion