Luego de un año en donde los mercados se vieron sacudidos por la pandemia, el mapa de la economía global se vuelve a reconfigurar. La depreciación internacional del dólar ha provocado la suba de las commodities y al ser la Argentina un exportador de materias primas su economía se ve beneficiada.

Para Elizondo en Argentina vivimos en el corto plazo, y en el corto plazo la suma de los commodities es un alivio, pero que en términos económicos el ingreso de USD 8000 M extras de este  año no resolverán los temas de fondo que la economía argentina tiene pendientes.

Por otro lado, Elizondo hizo foco en el hecho de que el dólar se ha depreciado, a la vez que en EE.UU. comienzan a reconocerse signos de una tendencia inflacionaria. De confirmarse, esto podría desencadenar en una intervención de la FED vía la suba de la tasa de interés. En caso de realizarse esa intervención, al subir  la tasa de interés, cambiaría todo para la Argentina ya que nuestra economía se vería condicionada al aumentar el costo de su endeudamiento.

En cuestiones geopolíticas Argentina ha demostrado tomar posiciones diferentes a los países centrales, sus posiciones polémicas ante los conflictos como Venezuela o el conflicto entre Israel y Palestina también han sido acompañados con posiciones diferentes en cuanto a los acuerdos por vacunas, al priorizar negociaciones con Rusia y China. Elizondo cree que estas decisiones no tienen impacto en el corto plazo,  sí pueden terminar afectando futuros negocios: “La argentina tiene muy poca incidencia en el comercio internacional. Se encuentra fuera de los flujos de inversión internacional. El mundo está discutiendo una nueva geopolítica, una nueva organización institucional, la participación de argentina en este escenario nuevo puede tener consecuencias”.