Para analizar el tema, conviene partir de una situación concreta. Por ejemplo, una persona que recibe $200.000 de indemnización y tenía un sueldo que gastaba en su totalidad por $20.000. Lo primero que se viene a la mente es que podrá vivir 10 meses con ese dinero, pero no es así. 

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“Si el dinero lo deja inmovilizado, con niveles de inflación que rondarán el 20%, en realidad le va a durar bastante menos. La inflación puede comerle 2 meses. Por tanto, sólo podrá hacerla durar 8 meses”, advirtió el economista Fernando Marull.

Para que esto no pase, lo primero que tiene que considerar es cómo invertir el dinero para acompañar los niveles de inflación.

“La primera opción en la que uno piensa, son los plazos fijos. Con esta alternativa, si bien quizá no llega a compensar la inflación, se acerca”, remarcó.

Esta es una decisión base para poder mantener el nivel de compra de la indemnización.

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“Comprar dólares, no me parece hoy la mejor alternativa. Entre la tasa del plazo fijo y el dólar, la primera opción es la que recomendaría”.

Si uno busca cubrir y además tener una renta extra, puede pensar en Lebacs. Hoy dan una tasas de 23,20%”.

“En este caso, en vez de hacer que la indemnización rinda 10 meses, puede estirarse un mes más”, aclaró Fernando Marull.

“Si el que recibe el dinero, es un poco más sofisticado, puede evaluar la posibilidad de comprar bonos. Siempre pensando en un perfil conservador por ser una situación delicada. Es un instrumento seguro y puede llegar a dar 25%. Pero no pensaría ni en acciones ni en bonos largos en este caso”.

“Si la persona insiste en dolarizarse, debería apuntar a algún bono. Por ejemplo, el Gobierno acaba de lanzar un bono 2022 en dólares que salió al 5,5% aproximadamente. Ese interés más un dólar que sube sólo 14%, te ayuda a cubrirte y depende de la performance que tenga el dólar, podés lograr también renta extra”.

Para Miguel Zielonka, Director Asociado en Econviews,  “una cartera con un perfil conservador y en un horizonte de mediano plazo podría estar compuesta de un 10% en activos líquidos como depósitos a plazo fijo o Fondos Comunes de Inversión de Renta Fija de corto plazo, un 65% en bonos indexados a CER (índice de precios al consumidor publicado por el INDEC) como el Boncer 21 (rinde inflación más 2.5%) o el Discount Pesos (rinde inflación más 4%) y un 25% en bonos en dólares de mediano plazo como el Bonar 24 (rinde 5.50% en dólares)”.

Por su parte, Leonardo Chialva socio de Delphos Investment, advirtió “la clave pasa por definir muy bien las necesidades de uso del dinero para de esa manera realizar la alocación de fondos más rentable posible. Tener la plata parada es lo que hay que evitar en este tipo de situaciones donde cada peso adicional suma”.

“Si uno logra sacar una renta bastante por encima de la inflación, entonces la utilización de parte de esa renta no implica una caída tan drástica del capital. La preservación del capital en términos reales es el objetivo de mínima a buscar, siendo su crecimiento el desafío a conseguir con un buen asesoramiento”.

“En el mundo de las inversiones hay opciones que van desde las colocaciones en pesos hasta inversiones en propiedades. Hoy para una cartera de riesgo bajo/medio le estaríamos sugiriendo un 70% en pesos y un 30% en dólares. Esos pesos esperaríamos que rindan en torno al 24% anual durante los próximos 12 meses, buscando activos como Letras del BCRA, Letras provinciales, Fideicomisos Financieros y Bonos en pesos. El 30% en dólares apunta a buscar una mayor seguridad con bonos soberanos que rinden actualmente en torno al 6% anual”.

Cinco puntos para llegar a la mejor decisión

Consultado por el tema, Miguel Zielonka, director asociado en Econviews, advirtió que antes de definir qué hacer con el dinero, hay cinco aspectos a tener en cuenta:

1-      La primera aclaración que vale la pena hacer para quién esté pasando por esta situación es recordarle que cualquier ingreso que tenga en concepto de indemnización está exentos del pago de Impuesto a las Ganancias.

2-      La segunda definición importante es que cada uno de los individuos trate deidentificar, en función de la etapa del ciclo de vida por el que transita, si la indemnización es probablemente un amortiguador hasta tanto retome otra fuente principal de ingresos o más bien si la indemnización funcionará como fondo de retiro.  En el primer caso el plazo al cuál se debe invertir es más corto, mientras que en el segundo caso el horizonte de inversión es más largo.

3-      El tercer factor a tener en cuenta son los costos de transacción, ya que invertir en clases de activos que tienen un alto costo para hacerlos líquidos redundará en contra del rendimiento total de la inversión.  La recomendación es buscar activos financieros que son más fácilmente liquidables y a un menor costo, además de tener exenciones impositivas (bonos).

4-      El cuarto punto a considerar es que una parte de la indemnización, como es el caso de cualquier portafolio de inversión, debe destinarse a activos muy líquidos que, aunque tengan menor rendimiento, permiten afrontar desembolsos de fondos sorpresivos para cualquier imprevisto.

5-      Quinto y último punto a considerar, y sobre todo para el caso en que la indemnización está funcionando como fondo de retiro, es que la renta o apreciación de capital que generen las inversiones debe ganarle a la inflación, pero sobre todo tener a la inflación como referencia.  Así, invertir en activos que generen retornos ligados al índice de inflación aseguran al inversor estar “calzado”, ya que se supone que los gastos futuros del inversor van a incrementarse al ritmo del índice de inflación, y generar retornos a esa misma velocidad es la mejor forma de no tomar riesgos de descalce.