Esta situación le ha permitido al Gobierno en términos de ingresos por exportaciones tener los mejores números en 18 años. Durante mayo ingresaron 3.500M USD y el acumulado de 2021 alcanza unos 13.000 M. Cabe destacar que durante  2020 el 48% de los dólares que ingresaron al país provinieron de la producción del complejo oleaginoso.

Cabe destacar que por las distorsiones que genera el desdoblamiento del tipo de cambio y las retenciones el productor recibe el 37% del valor externo de la soja.

Para José Dapena este récord es lo que ha permitido la recomposición de las reservas netas del BCRA, ya que ha realizado compras por USD 5.000 M, y de esta manera le ha podido restar un poco de presión al tipo de cambio. Dapena explicó que, al contar con más dólares, el Gobierno no sólo puede hacerle frente a compromisos por pagos de deuda, cuenta también con mayor capacidad con la que que intervenir en las cotizaciones del dólar MEP y contado liqui, y así restarle presión a la ya generada por a la inflación. Según Dapena, para comprender un poco mejor este fenómeno, es necesario observar el tipo real de cambio,  ya que si el nominal subiese 10 y la inflación lo hiciera un 20, en realidad el dólar se estaría abaratando.

Según Dapena, al observar el gráfico con el tipo de cambio histórico podemos ver en rojo los momentos en los que hubo un tipo de cambio oficial y una cotización desdoblada de uno de los dólares “libres”, en este caso el contado liqui. La característica común de los momentos en que crece la brecha en las cotizaciones, no sólo da cuenta de la dificultad que tenía el Gobierno en ese momento para conseguir dólares, también son una muestra gráfica de la desconfianza o la incertidumbre  que había en el mercado.

¿Qué hubiese pasado si el Gobierno en vez de intervenir en el contado liqui se hubiese guardado esas reservas? Dapena explicó que tras la fuerte emisión monetaria sumada a los pasivos remunerados -dinero que emitió y luego los sacó del mercado atrayéndolo hacia los depósitos vía tasa de interés-  se generó el caldo de cultivo necesario para que se dispare la inflación. Por lo que si no se hubieran hecho las operaciones para controlar los dólares libres, seguramente hubiese crecido la brecha en el tipo de cambio, lo que finalmente alimentaría aún más las expectativas inflacionarias.

Intervenir en mercado de cambio es caro, por lo que surge el interrogante acerca de cuán sostenible en el tiempo puede ser esa intervención. Da Pena sostiene que seguramente esto se mantenga hasta las elecciones y que, mientras los precios de la soja sigan siendo favorables, el Gobierno cuenta con cierto margen, ya que le compra los dólares al campo a un determinado precio, y luego los vende en otro lado mucho más caros. Aunque aclaró que así y todo, la principal amenaza en el tipo de cambio sigue siendo la inflación. Dapena sugiere observar lo que suceda con las elecciones y también con el inminente acuerdo con el FMI, ya que pueden funcionar como catalizadores que determinen el ingreso o no de mayores inversiones como también de nuevas condiciones.

Mirá el análisis en el programa