Viernes 04 de Septiembre 2026
Dólares, energía y elecciones

Agro y petróleo traen dólares: qué puede pasar con el dólar, el Merval y las acciones argentinas

En Mercado Sin Filtro, José Bano analizó junto a Rafael Di Giorno, de Proficio Investment, cómo el agro y la energía están fortaleciendo la entrada de dólares, qué puede pasar con las reservas y el tipo de cambio, y dónde aparecen oportunidades puntuales dentro de un Merval todavía condicionado por el riesgo electoral.

Mundo Dinero por Mundo Dinero

4 Septiembre de 2026
Mercaado sin Filtro
Agro y petróleo traen dólares: qué puede pasar con el dólar, el Merval y las acciones argentinas

Petróleo y agro: los grandes generadores de dólares para Argentina

El mercado local viene mostrando una combinación que, al menos en los números duros, es bastante constructiva: más oferta de dólares por energía y agro, una balanza comercial mucho más fuerte y un Banco Central que ya compró cerca de USD 14.000 millones en el año. Pero tampoco nos hagamos los distraídos: el ruido político y electoral sigue pesando sobre bonos, dólar y acciones argentinas.

La clave hoy es separar dos cosas. Por un lado, hay mejoras estructurales concretas, sobre todo en el sector energético. Por el otro, hay variables financieras que siguen siendo muy sensibles a las expectativas, a las encuestas y a la demanda de cobertura en dólares.

 

Key Takeaways

  • El agro y la energía fortalecen la oferta de dólares y mejoran la balanza comercial.
  • Calmar las tasas en pesos fue clave para evitar mayor tensión financiera local.
  • El Merval parece en precio justo, pero existen empresas y sectores rezagados.
  • El riesgo electoral sigue condicionando bonos, dólar y acciones argentinas.

Tabla de contenido

Las medidas para calmar tasas y apuntalar la actividad

En las últimas semanas se vio un salto fuerte de las tasas en pesos. En apenas unos días, las tasas subieron varios puntos y llegaron a niveles cercanos al 28%, antes de volver a descomprimir. Frente a ese movimiento, el Banco Central intervino comprando Lecaps por alrededor de $1,3 billones.

¿Qué implica eso? Que el Central compra títulos, libera pesos y agrega liquidez al sistema. El resultado fue una baja importante de las tasas, que volvieron más cerca del punto de partida. En este contexto, calmar la tasa era necesario. No tenía mucho sentido sostener un tipo de cambio extremadamente contenido mientras la tasa en pesos se escapaba.

La lectura es bastante directa: se sacrificó un poco de control sobre el dólar para recuperar calma financiera. Y no parece una mala decisión. Una tasa más ordenada ayuda a que el crédito y la actividad tengan algún margen para recomponerse.

Créditos en dólares: una oportunidad con límites

Otra medida relevante fue flexibilizar el acceso de las empresas a créditos en dólares. Argentina tiene un stock muy grande de depósitos en moneda extranjera, superior a USD 40.000 millones, y una parte de esos recursos permanece inmovilizada por encajes elevados.

La idea del Gobierno es permitir que una porción de esos dólares llegue a empresas, con una estimación de hasta USD 6.000 millones adicionales para la economía. Tiene sentido: si existe una masa de dólares ociosa, usarla para financiar inversión y capital de trabajo puede aportar actividad sin emitir más pesos.

Ahora bien, hay que hacerlo fino. En una economía bimonetaria, prestar dólares a empresas que no facturan dólares puede ser peligroso. Si el tipo de cambio pega un salto, la cuota en dólares puede volverse impagable para quien genera ingresos en pesos.

Por eso, el equilibrio es entre el alivio de corto plazo y la prudencia macroeconómica de largo plazo. El crédito en dólares puede ser muy útil, pero debería concentrarse especialmente en empresas exportadoras o con ingresos vinculados a moneda dura.

El FGS y la señal para construcción e inmobiliario

También se plantearon subastas de plazos fijos de entre uno y cinco años con recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad. El monto podría alcanzar hasta $2 billones y el objetivo sería empujar créditos hipotecarios, construcción e inmobiliario.

No cambia por sí solo toda la película del sector. Se habló de unos 18.000 créditos hipotecarios, con topes cercanos a USD 200.000. Es una cifra relevante para muchas familias, pero insuficiente para reactivar por completo una actividad tan grande como la construcción.

Lo más importante es la señal. El sector de la construcción es uno de los más castigados y tiene un problema adicional: construir hoy luce caro en dólares comparado con años anteriores, cuando el costo por metro cuadrado estaba mucho más bajo.

Eso genera dos efectos:

  • Efecto referencia: quien recuerda costos mucho más bajos en dólares siente que construir hoy está caro.
  • Efecto adelanto de demanda: muchos que podían construir aprovecharon el momento de costos bajos y adelantaron obra, dejando después un valle de actividad.

La vivienda usada, especialmente en zonas premium y en buenas ubicaciones, empezó a mostrar algo más de movimiento. Una propiedad usada, bien puesta de precio, puede venderse rápido. Es una forma de reactivación, aunque distinta de volver a tener muchas obras nuevas en marcha.

Las licitaciones de corredores viales y una mayor obra pública provincial también pueden darle algo de aire al sector. Provincias ligadas a minería, petróleo y agro tienen proyectos de infraestructura pendientes, y algunas incluso avanzan por necesidades urgentes, como la prevención de inundaciones ante el riesgo de un evento climático fuerte.

Agro y petróleo: la oferta de dólares que cambia el panorama

Acá está probablemente el dato más fuerte del escenario actual. Argentina está recibiendo una ayuda importante por precios internacionales y por mayores cantidades exportadas. El agro sigue aportando divisas, pero el sector energético dejó de ser solamente demandante de dólares y empieza a convertirse en generador.

La balanza comercial acumulada entre enero y julio pasó de un superávit de USD 3.700 millones el año anterior a USD 16.100 millones. Es más de cuatro veces el resultado previo. El número importa porque cambia la discusión sobre la disponibilidad de dólares en la economía.

El agro se beneficia por precios y liquidación

Los precios de los principales productos exportables mostraron una recuperación importante. La soja, que un año antes rondaba USD 350 por tonelada, llegó a ubicarse cerca de USD 480. El maíz y el trigo subieron alrededor de 20% en el último mes.

Hay varios factores detrás:

  • Problemas climáticos en Estados Unidos y el norte de Brasil.
  • Menor oferta global de granos.
  • Dificultades en Ucrania para sostener sus flujos de exportación.
  • Una liquidación agrícola continua, apoyada por precios más atractivos.

Mientras los problemas climáticos ocurran afuera, Argentina recibe una mejora de términos de intercambio. El riesgo es que un evento de lluvias o inundaciones termine afectando también a la producción local. Ahí la infraestructura pasa a ser decisiva.

El petróleo alto y el cambio estructural de energía

El petróleo sigue en valores elevados por la persistencia de tensiones geopolíticas. En algún momento parecía que el conflicto se iba a resolver rápido y que el crudo podía bajar fuerte, pero la situación siguió abierta y el precio recuperó terreno.

Argentina llega a este contexto con una ventaja adicional: después de muchos años de inversión limitada en energía, la inversión en petróleo y gas se aceleró con fuerza durante los últimos años. Ahora se empiezan a recoger esos frutos.

El cambio es estructural. Durante mucho tiempo, la energía fue un sector que demandaba dólares por importaciones. Con el desarrollo de Vaca Muerta y una mayor producción, el sector puede aportar divisas de manera creciente. Si a eso le sumás buenas cosechas y mejores precios agrícolas, aparecen dos fuentes relevantes de oferta de dólares al mismo tiempo.

Qué puede pasar con el dólar y las reservas

La oferta de dólares luce más favorable en el corto plazo. El campo sigue liquidando, los puertos mantienen un flujo continuo de camiones y el precio de la soja ayuda a que los productores tengan más incentivo a vender.

Del lado de la demanda, hubo un período fuerte asociado a consumos con tarjeta y gastos vinculados al Mundial, que llevó la demanda de personas físicas a niveles muy altos. Ese impulso empezó a aflojar.

En ese marco, el Banco Central compró cerca de USD 14.000 millones en el año. El mercado, naturalmente, preferiría que comprara incluso más. Acumular reservas por encima de las metas es una señal de fortaleza, especialmente pensando en un 2027 que puede ser desafiante por pagos de deuda y por el frente electoral.

Sin embargo, en las últimas semanas el Central pareció comprar menos. Ante una oferta de dólares más abundante, parte de esa oferta habría quedado en el mercado, ayudando a contener el tipo de cambio.

Eso tampoco debe leerse automáticamente como una mala señal. Si el Banco Central se corre parcialmente y la oferta es abundante, los privados pueden aprovechar un dólar más calmo para comprar y atesorar. En ese caso, la formación de activos externos no necesariamente expresa pánico: puede reflejar simplemente que hay dólares disponibles a un precio relativamente estable.

De todos modos, la discusión de fondo es clara: conviene llegar al próximo año con reservas. Más dólares en el Banco Central no solo fortalecen la capacidad de pago, también dan mayor margen ante una eventual dolarización de carteras durante un período electoral.

Inflación, encuestas y el riesgo político

La desinflación vuelve a ser una pieza central. Las estimaciones privadas apuntaban a una inflación mensual por debajo de 2%, más cerca del 1% que del 2%. Si se confirma, sería una buena noticia para el programa económico y para la calma cambiaria.

Pero con la inflación hay que tener paciencia. No sirve ponerse purista y esperar una línea perfectamente descendente todos los meses. Puede haber rebotes puntuales. Lo importante es la tendencia y la capacidad de sostener una nominalidad más baja.

El mercado también reaccionó a una mejora en los indicadores de confianza y en algunas encuestas. Los bonos en dólares, que venían de varios días negativos, tuvieron un rebote moderado. Las tasas en pesos se tranquilizaron y el dólar encontró algo más de calma.

Igual, la política manda. Las encuestas no son exactas, pero mueven expectativas. Cuando el mercado percibe que aumenta la probabilidad de un escenario político menos favorable para los activos argentinos, la reacción suele ser dolarizar carteras y reducir exposición a acciones locales.

El antecedente de la elección primaria de 2019 sigue muy presente: el Merval cayó violentamente en dólares después de aquel resultado. Por eso, incluso con empresas saludables y buenos proyectos de inversión, el riesgo electoral sigue haciendo que muchos inversores se retraigan.

Acciones argentinas: dónde buscar valor sin ir al bulto

La conclusión no es que el Merval esté regalado en bloque. Tampoco parece particularmente caro. El punto es que, cuando uno compra el índice entero, compra también el riesgo macro y político promedio. Hoy parece más razonable mirar empresa por empresa y sector por sector.

Pantalla con gráficos de valuación del Merval y regresión frente al tipo de cambio real

Las métricas muestran un Merval cercano a valores normales, aunque con diferencias importantes entre empresas.

El Merval luce cerca de precio justo

En términos de price to earnings, el Merval rondaba 14 veces ganancias, un valor más parecido al de otros mercados emergentes. Venía de niveles de 22 o 23 veces, por lo que hubo una corrección relevante.

El ratio precio sobre valor de libros mostraba una valuación más atractiva. En el pico del ciclo anterior, el índice llegó a cotizar cerca de 2,1 veces valor de libros, mientras que ahora se ubicaba alrededor de 1,3 veces.

Al mirar una regresión entre el Merval medido en dólares y el tipo de cambio real, el índice aparecía prácticamente sobre su línea promedio. Traducido sin vueltas:

  • Por encima de la línea, el Merval tendería a verse caro.
  • Por debajo de la línea, tendería a verse barato.
  • Sobre la línea, no hay una señal contundente para comprar o vender el índice completo.

Por eso, ir al bulto no parece el mejor negocio. Hay bolsillos de valor, pero no una ganga generalizada en todo el mercado.

Bancos: el sector más expuesto

Los bancos aparecen entre los más afectados por el aumento de la morosidad y por la competencia que puede surgir de fintechs que avanzan hacia estructuras bancarias. Además, el crédito hipotecario necesita reglas claras y previsibles.

El punto delicado es evitar intervenciones que destruyan el instrumento. Si existen problemas de pago, la salida razonable es que los bancos reestructuren, extiendan plazos y administren previsiones. Pero si se obliga a licuar o condonar indiscriminadamente, se corre el riesgo de romper un mercado de crédito que Argentina necesita reconstruir.

Energéticas: Pampa y Vista como alternativas más defensivas

Dentro de las energéticas, Pampa Energía y Vista aparecen como casos con respaldo operativo y una tesis estructural ligada a Vaca Muerta. Son compañías que podrían no ser las que más suban en un escenario económico totalmente favorable, pero también cuentan con negocios que podrían resistir mejor un escenario político más adverso.

La lógica detrás de esa mirada es fuerte: el sector energético resuelve una restricción histórica de la economía argentina, que es la falta de dólares. Tocar demasiado un proceso que genera exportaciones, inversión y divisas sería difícil de justificar bajo cualquier administración.

Pampa, además, mantiene proyectos relevantes, como una posible planta de urea de gran escala, y acceso a financiamiento corporativo. Cuando se mira empresa por empresa, los indicadores operativos y de inversión son mucho mejores de lo que sugiere el humor macro general.

Reguladas: Ecogas y TGN

Las empresas reguladas, como Ecogas y TGN, reflejan un nivel alto de incertidumbre política en sus precios. Ecogas aparece como una de las más retrasadas del grupo.

La hipótesis es que parte de un escenario político negativo ya estaría incorporado en las cotizaciones. Si el Gobierno mejora su posición, la economía se reactiva y baja la percepción de riesgo, estas compañías podrían tener espacio para recuperar valuación.

TXAR: una empresa que puede despertar rápido

TXAR es otro caso interesante. Tiene exposición a un mercado del acero donde su controlante mexicana muestra resultados muy fuertes, beneficiada por condiciones favorables y restricciones a importaciones.

La acción local aparece más dormida, aunque no sería la primera vez que tiene un movimiento muy rápido y recupera en pocos días. Además, suele ser considerada una cobertura parcial ante una suba del tipo de cambio, por su perfil exportador y su vinculación con precios internacionales.

La conclusión: buenos fundamentos, pero una macro que todavía manda

La foto de fondo mejoró. Agro y energía aportan dólares, la balanza comercial se fortaleció, las reservas crecieron y la inflación podría volver a ubicarse por debajo de 2% mensual. En paralelo, la política de tasas buscó recuperar un poco de calma y las medidas de crédito intentan reanimar sectores golpeados como construcción e inmobiliario.

El problema es que la macro futura sigue siendo la principal duda del inversor. No tanto porque las empresas no tengan proyectos o buenos resultados, sino porque la incertidumbre electoral puede cambiar muy rápido la percepción de riesgo.

Por eso, la estrategia más razonable no parece ser comprar todo el Merval sin distinguir. Conviene mirar calidad de balance, generación de dólares, exposición regulatoria, capacidad de financiar inversiones y sensibilidad a un eventual cambio político.

En ese mapa, energía, gas regulado y algunas industriales rezagadas aparecen como sectores a seguir de cerca. No porque desaparezca el riesgo, sino porque en varios casos el precio ya descuenta bastante más pesimismo del que muestran los fundamentos.

💸 Saber qué pasó no alcanza. Aprendé a decidir qué hacer con tu dinero. Mirá los próximos cursos 👉 https://eafp.com.ar/cursos 
 

Fuente: Mercado sin filtro. Canal Mundo Dinero. Link: