por Mundo Dinero
Los bancos no despiertan y la energía será clave: Nvidia, tasas, bonos y CEDEARs
El mercado viene de una semana intensa. Nvidia presentó uno de los balances más esperados y la rompió, el petróleo volvió a subir por el conflicto en Medio Oriente, las tasas largas de Estados Unidos siguen incómodamente altas y, en Argentina, los bancos todavía no consiguen despertar.
La gran discusión sigue siendo la misma: cómo convivir con una revolución de inteligencia artificial que acelera la inversión global, pero también con una Reserva Federal que no descarta seguir endureciendo su política monetaria si la inflación no cede hacia el objetivo del 2%.
Estados Unidos: el riesgo de tasas altas todavía sigue abierto
Las bolsas lograron sostenerse relativamente bien durante la semana. El Nasdaq, el S&P 500 y el Dow Jones terminaron con avances moderados, mientras que el Russell 2000, que venía siendo uno de los índices más fuertes del año, retrocedió.
El impulso estuvo claramente en tecnología, sobre todo después de los resultados de Nvidia. En cambio, energía fue uno de los sectores más débiles durante la semana por una baja cercana al 4,7% en el petróleo. Sin embargo, el comienzo de la nueva rueda volvió a cambiar el escenario, con el crudo subiendo cerca de 3,5% ante una escalada geopolítica entre Irán y Estados Unidos.
El petróleo sigue siendo un negocio central, no solamente por los conflictos internacionales, sino por la creciente demanda energética que trae aparejada la inteligencia artificial.
El problema de fondo es que el mercado de renta fija todavía no despeja las dudas. El rendimiento del bono estadounidense a 10 años se mantuvo cerca de 4,73%, una zona elevada y desafiante para las valuaciones de activos de riesgo.
El índice VIX había bajado hacia la zona de 14,50, pero rebotó por encima de 15. Eso muestra que el mercado redujo parte de sus temores, aunque no está en un escenario de tranquilidad plena.
La Fed mantiene la puerta abierta a una nueva suba
El discurso de la Reserva Federal en Jackson Hole dejó un mensaje conocido, pero importante: si fuera necesario, la Fed está preparada para volver a subir las tasas de interés.
El dato de inflación PCE ayudó poco a disipar esa preocupación. La lectura general se ubicó una décima por encima de lo esperado, aunque el dato subyacente estuvo alineado con las previsiones. Fue una señal mixta: no alcanza para cambiar el escenario, pero tampoco implica una aceleración fuera de control.
Las probabilidades implícitas del mercado para la reunión de septiembre comenzaron a inclinarse nuevamente hacia una suba de 25 puntos básicos. Se estimaba una probabilidad cercana al 57%, aun con la cercanía de las elecciones legislativas estadounidenses.
Por eso hay que asumir que las tasas de corto plazo podrían seguir altas durante bastante tiempo. No es descabellado pensar en niveles cercanos a 4,25% dentro de un año si la inflación no permite una relajación monetaria más rápida.
Nvidia despejó temores, pero confirmó una revolución mucho más grande
Nvidia volvió a superar las expectativas del mercado. Sus ingresos ascendieron a unos US$96.000 millones, frente a previsiones cercanas a US$92.000 millones. Las ganancias por acción también superaron lo esperado, con US$2,22 contra aproximadamente US$2,10.
Pero más allá de los números puntuales, lo verdaderamente impresionante es la dimensión del negocio. El segmento de data centers representa hoy cerca del 92% de Nvidia y crece a una tasa anual de 117%.
Estamos hablando de una empresa con una capitalización bursátil superior a US$5 billones y, aun así, con ritmos de crecimiento que normalmente se asocian a compañías mucho más chicas.
Los márgenes brutos también mejoraron desde la zona de 72% hasta cerca de 75%. Es una bestialidad. Para el trimestre en curso, la compañía proyectó ingresos por US$108.000 millones, por encima de la guía previa de US$106.000 millones, incluso sin incorporar potenciales ventas de chips a China.
El mercado respondió con fuerza luego del balance. La acción avanzó cerca de 8% al día siguiente, aunque luego tuvo una toma de ganancias. Eso no cambia el dato esencial: Nvidia sigue validando con resultados concretos que la demanda por infraestructura de inteligencia artificial es real.
CrowdStrike y Marvell: dos balances con lecturas distintas
CrowdStrike también presentó números muy sólidos. La compañía de ciberseguridad mostró ventas creciendo cerca de 26% y mejoró con fuerza su proyección hacia adelante. Es un sector que sigue teniendo mucho sentido, porque una economía digital y automatizada requiere más protección, no menos.
Marvell Technology, por su parte, también viene creciendo con fuerza, alrededor de 37%, y está expuesta al diseño y la arquitectura de chips dentro de los data centers. Sin embargo, su perspectiva futura quedó por debajo de las expectativas más exigentes del mercado.
El caso de Marvell deja una enseñanza importante: no alcanza con crecer. En un mercado con inversores muy codiciosos, una empresa puede mostrar muy buenos números y, aun así, corregir si su guía no supera ampliamente lo que ya estaba descontado en precio.
Resultados corporativos para seguir de cerca
La agenda de balances sigue siendo relevante para medir la salud del ciclo tecnológico y de inteligencia artificial. Entre las compañías a monitorear aparecen:
- Broadcom, una empresa extraordinaria con crecimiento de ventas superior a 75%.
- Palo Alto Networks, otro nombre relevante dentro de la ciberseguridad.
- Snowflake, empresa de software como servicio que había presentado un muy buen balance previo.
La inteligencia artificial implica una inversión histórica en infraestructura
No estamos frente a una tendencia pasajera ni ante una moda tecnológica más. La inteligencia artificial tiene características de revolución histórica.
Si se cumplen las proyecciones de inversión hacia 2032, la IA podría representar cerca de 4% del gasto de capital global en relación con el PBI. Es una proporción superior a la observada en grandes transformaciones anteriores, como la electrificación, los ferrocarriles o las telecomunicaciones.
El impacto ya se observa en el mercado. Desde el inicio de la temporada de resultados, tecnología fue el sector que más capitalización bursátil agregó dentro del S&P 500, con cerca de US$1,4 billones. Salud, finanzas y energía también mejoraron, pero la diferencia frente al sector tecnológico es contundente.
La demanda de cómputo puede crecer de forma explosiva
La expansión futura no dependerá solamente de personas utilizando herramientas generativas. La demanda de cómputo podría acelerarse por varias fuentes al mismo tiempo:
- Empresas que integren agentes de inteligencia artificial en sus procesos.
- Agentes generativos cada vez más autónomos y capaces de crear nuevas soluciones.
- Internet de las cosas e inteligencia artificial física.
- Autos autónomos, cibertaxis y drones.
- Robots humanoides aplicados a tareas productivas y de servicios.
La demanda proyectada de tokens hacia 2030 y 2040 muestra una curva muy pronunciada. Las empresas, los agentes autónomos y los dispositivos físicos pueden multiplicar el consumo de procesamiento de una manera difícil de imaginar con los parámetros actuales.
En robótica humanoide, las expectativas también se revisaron agresivamente al alza. Goldman Sachs llegó a multiplicar por cinco su proyección previa de demanda. Tesla ya exhibe avances relevantes en este frente, y el desarrollo de robots dejó de ser un concepto lejano.
Dónde vemos oportunidades dentro de la cadena de IA
La inteligencia artificial no se reduce a comprar Nvidia. La cadena es mucho más amplia y comprende software, semiconductores, memoria, redes, energía y centros de datos.
Entre las compañías que aparecen como alternativas interesantes están Nvidia, Google y Micron Technology. Microsoft había mostrado una suba muy fuerte y se tomaron ganancias luego de considerar que su valuación se había vuelto exigente.
Google luce atractivo a estos precios, mientras que Micron puede ser una de las compañías que todavía no refleja plenamente en cotización su relevancia dentro de la cadena de memoria para inteligencia artificial.
La energía será un cuello de botella
El gran tema que todavía no parece estar completamente descontado es la energía. Hoy no es necesariamente el principal límite para el desarrollo de la IA, pero hacia adelante puede transformarse en un verdadero cuello de botella.
Los data centers, los modelos de IA, la computación de alto rendimiento, los autos autónomos y la robótica requieren infraestructura eléctrica en una escala cada vez mayor. Por eso las utilities y las generadoras eléctricas merecen atención.
Constellation Energy y Vistra aparecen como dos nombres interesantes dentro de esta lógica. El sector eléctrico no fue de los mejores del año, pese a que la demanda futura podría ser extraordinaria. Cuando el mercado termine de incorporar esa restricción energética, algunas valuaciones pueden cambiar de forma relevante.
S&P 500: septiembre y octubre pueden ser meses difíciles
El calendario electoral estadounidense agrega otra capa de incertidumbre. En 2026 habrá elecciones legislativas de medio término el 3 de noviembre, y Donald Trump deberá refrendar su poder político a mitad de mandato.
Históricamente, los años de elecciones de medio término no suelen ser especialmente favorables para el S&P 500. Además, septiembre y octubre tienden a ser meses estacionalmente flojos incluso en años sin elecciones.
Eso no garantiza una baja. De hecho, el S&P 500 venía subiendo más de 13%, un comportamiento mejor al promedio histórico para este tipo de año. Pero sirve como alerta: hay que considerar que el tramo septiembre y octubre puede traer más volatilidad.
Luego de esos meses, la estacionalidad suele mejorar. El punto no es anticipar cada movimiento, sino entender que el contexto político y estacional puede exigir una administración más cuidadosa del riesgo.
Oro y Bitcoin como cobertura ante la degradación monetaria
El rebote del oro y el interés por Bitcoin responden a una preocupación de largo plazo: la pérdida de poder adquisitivo de las monedas fiduciarias.
Estados Unidos anunció recompras de bonos largos, pero para financiar su deuda necesita seguir captando recursos. El peso del servicio de la deuda dentro del presupuesto estadounidense ya supera incluso al gasto en defensa, una situación realmente llamativa.
Mientras Argentina discute superávit fiscal, Estados Unidos mantiene un déficit muy grande y una emisión monetaria relevante. En ese marco, los bancos centrales vuelven a comprar oro y muchos inversores buscan refugio en activos escasos.
Bitcoin también recibió impulso por noticias vinculadas con una posible reserva y con la discusión sobre las monedas digitales de bancos centrales, conocidas como CBDC. Más allá de la volatilidad propia de las criptomonedas, el argumento de fondo es similar al del oro: resguardarse frente a la degradación monetaria.
Datos de Estados Unidos que pueden mover al mercado
La semana tiene como dato central el informe laboral de agosto. Se espera una creación de unos 45.000 empleos no agrícolas, luego de una cifra previa negativa de 23.000 puestos.
Una recuperación moderada del empleo podría quitar presión sobre la Reserva Federal, aunque también será importante evitar una desaceleración demasiado marcada de la actividad económica.
El panorama macro estadounidense viene mostrando contrastes. El PMI compuesto fue muy bueno, con una lectura de 56, y la economía podría crecer a una tasa anualizada cercana a 3% durante el tercer trimestre, luego de un segundo trimestre más flojo de lo esperado.
También habrá que seguir de cerca los siguientes indicadores:
- El informe ADP de empleo privado.
- Los índices ISM de manufactura y servicios.
- La balanza comercial de julio.
- Las órdenes de fábrica.
- El índice manufacturero de la Reserva Federal de Dallas.
Argentina: el dólar rebotó, pero los bonos todavía dependen del contexto externo
En Argentina, el dólar financiero rebotó cerca de 0,8% y el contado con liquidación volvió a la zona de $1.600. La brecha respecto del tipo de cambio mayorista se ubicó aproximadamente en 6%.
El Gobierno recibió una señal positiva con una mejora de 6% en el índice de confianza. El indicador todavía se encuentra por debajo de los niveles de comienzos de año y también muestra una variación negativa frente al año anterior, pero al menos frenó la caída que venía afectando el ánimo del mercado.
Esa mejora es importante porque los bonos soberanos venían corrigiendo, especialmente los tramos largos, con bajas de entre 6% y 8% desde sus máximos.
Algunos informes comenzaron a ver valor en deuda argentina de mayor duration, como el bono 2041. Los Bonares 2035, 2038 y 2041 ya ofrecen rendimientos de dos dígitos, algo que puede resultar interesante para una mirada de mediano plazo si se sostiene el superávit fiscal y comercial.
Sin embargo, no hay que perder de vista el escenario global. Con tasas estadounidenses altas y una Fed aún restrictiva, el contexto sigue siendo desafiante para toda la deuda emergente, incluida la argentina.
Riesgo país: el mercado concentra la incertidumbre después de las elecciones
El riesgo país tocó cerca de 402 puntos el 10 de julio, pero no logró perforar de manera consistente el nivel de 400. Luego subió hasta 532 puntos el 20 de agosto y se ubicó alrededor de 510 puntos.
Para una calificación crediticia como la de Argentina, ese nivel luce elevado frente a países comparables. El mercado está incorporando no solamente la realidad actual, sino también la incertidumbre política vinculada con el ciclo electoral.
Hay un dato muy claro en la curva de bonos soberanos: el AL27, que vence antes de las elecciones, tiene una tasa interna de retorno cercana a 4%. Es decir, prácticamente no carga riesgo país.
La prima de riesgo está concentrada en los vencimientos posteriores a las elecciones. El mercado parece decir que el pago de corto plazo no genera grandes dudas, mientras que la mayor incertidumbre está en el escenario político y económico posterior.
Bonos en pesos: mejora moderada y tasas que empiezan a comprimirse
El mercado de bonos en pesos mostró una mejor performance, con subas aproximadas de entre medio punto y un punto. Las letras largas, que habían sufrido durante los dos meses previos, empezaron a recuperar algo de tracción.
Ya cuesta encontrar rendimientos superiores a 30% en instrumentos a tasa fija. La letra con vencimiento en mayo, identificada como T31Y7, era una de las pocas que permanecía por encima de ese nivel. El resto se ubicaba mayormente en una zona de 28% a 30%.
Los bonos ajustados por CER también tuvieron una semana positiva, con avances promedio cercanos a 1%.
En el mercado corporativo en dólares hubo emisiones de Cresud, Banco Comafi y EPEC, la empresa eléctrica de Córdoba. Son señales de que el financiamiento sigue activo, aun en un contexto local de cautela.
Los bancos argentinos no despiertan
Los bancos argentinos siguen sin revertir la tendencia. Aunque la semana pasada hubo rebotes de entre 3% y 6%, las cotizaciones continúan muy por debajo de sus niveles previos medidos en dólares.
- Banco Macro mostraba una caída cercana a 14% en dólares durante el año.
- BBVA Argentina retrocedía alrededor de 19%.
- Grupo Financiero Galicia acumulaba una baja cercana a 21%.
- Supervielle caía aproximadamente 28%.
El balance de Grupo Financiero Galicia dejó sensaciones mixtas. Registró ganancias por $258.000 millones y un crecimiento interanual de 12%, por debajo de la inflación. Su retorno sobre patrimonio, o ROE, se ubicó cerca de 11%, un nivel poco satisfactorio para una entidad de esa escala.
BBVA Argentina mostró un desempeño algo mejor. Informó ganancias por $131.000 millones, con un crecimiento interanual cercano a 65%. El ROE alcanzó aproximadamente 12% y el retorno sobre activos, o ROA, se ubicó cerca de 1,8%.
El problema no es solamente el balance. El mercado local tiene poco volumen, el año electoral ya pesa en las decisiones y las buenas noticias no están logrando traducirse en una reacción sostenida de precios.
Transener, Pampa e YPF: la energía argentina sigue en el centro
Dentro de las utilities, Transener anunció un dividendo extraordinario por unos $253.535 millones. Es una cifra muy relevante, especialmente para una empresa que venía atravesando un proceso de privatización.
Aun así, las utilities vienen flojas en el año. Edenor logró un rebote de cerca de 6% en la última semana, pero el sector sigue mostrando números negativos. TGS, por ejemplo, acumulaba una baja cercana a 8%, pese a los proyectos que tiene por delante.
Pampa Energía aparece como uno de los casos más llamativos. La empresa tiene exposición al negocio eléctrico, pero también a petróleo y gas, con proyectos importantes en ese frente. Sin embargo, mientras YPF acumulaba una suba aproximada de 39% en el año y Vista también se beneficiaba por el petróleo, Pampa se mantenía rezagada y había caído cerca de 8% durante el mes.
La compañía también avanza en el negocio de urea, un producto cuya disponibilidad podría ser más escasa a nivel global. Pampa suele tener un beta menor que otras acciones petroleras y una cotización relativamente más estable, pero el desacople respecto de otros nombres energéticos hace que pueda ser una oportunidad bajo condiciones normales de mercado.
YPF y Vista, por su parte, reaccionaron positivamente en el premarket cuando el petróleo repuntó, con avances cercanos a 3,5%. El vínculo entre energía, geopolítica y demanda futura de infraestructura sigue siendo muy relevante.
Licitación del Tesoro y un Merval atrapado por el bajo volumen
La última licitación del Tesoro logró renovar cerca de 95% de los vencimientos. Se dejó afuera menos de 5%, lo que permitió distender parcialmente el mercado de pesos.
También se flexibilizó algo el tipo de cambio y hubo noticias favorables vinculadas con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad y el potencial impulso al crédito hipotecario. Sin embargo, el mercado accionario local no logró capitalizar esas señales.
El Merval sigue moviéndose dentro de un canal cercano a la zona de pisos, sin una reacción contundente. La razón principal parece ser el bajo volumen negociado y la cautela propia de un escenario electoral.
Cuando el mercado carece de volumen, incluso una buena noticia puede pasar casi inadvertida. Hasta que no aparezca una mayor participación, es posible que el índice continúe con movimientos limitados.
Nuevos CEDEARs para ampliar la diversificación
La incorporación de nuevos CEDEARs amplía las alternativas para acceder desde Argentina a sectores que antes estaban menos disponibles. Entre las empresas que se suman aparecen nombres de energía, tecnología, infraestructura, finanzas, salud y real estate.
- GE Vernova, vinculada con infraestructura y energía renovable.
- Talen Energy, expuesta al negocio de generación eléctrica.
- C3.ai, asociada con inteligencia artificial.
- Dell, beneficiada por el crecimiento de infraestructura tecnológica.
- Western Digital, vinculada con memoria y almacenamiento.
- Morgan Stanley, que se suma a otras alternativas financieras globales.
- Interactive Brokers, una empresa con un modelo de negocio muy sólido dentro del brokerage.
- Welltower y Prologis, dos alternativas dentro de los REITs.
- Linde, Sherwin-Williams y Natera, que agregan exposición a distintas industrias.
También se incorporan cinco CEDEARs de ETF. Esto permite diversificar por regiones y por materias primas sin tener que elegir una sola acción.
- Un ETF orientado a Canadá.
- Un ETF de Asia desarrollada excluyendo Japón, con exposición a Corea del Sur, Singapur y Taiwán.
- El ETF GSG, vinculado al Goldman Sachs Commodity Index.
- El ETF CORN, para exposición directa al maíz.
- El ETF SOYB, para exposición directa a la soja.
Los commodities agrícolas tuvieron un rebote fuerte, con movimientos de entre 18% y 30% en algunos casos. La sequía en Estados Unidos fue uno de los factores que impulsó ese recorrido, y ahora existen más herramientas para tomar exposición directa desde el mercado local.
Un mercado que exige selección y paciencia
La inteligencia artificial está impulsando una inversión de infraestructura como pocas veces se vio. Nvidia es la gran referencia, pero la oportunidad se extiende a memorias, software, ciberseguridad, redes, utilities y generación eléctrica.
Al mismo tiempo, las tasas altas, la geopolítica y los ciclos electorales obligan a no comprar cualquier activo a cualquier precio. El mercado puede reconocer una tendencia estructural, pero también castigar fuerte cuando las expectativas se vuelven excesivas.
En Argentina, los bancos siguen apagados y el Merval no logra reaccionar con volumen. Los bonos largos ofrecen rendimientos elevados, pero incorporan una prima clara por el riesgo posterior a las elecciones. La energía, en cambio, sigue siendo uno de los sectores más interesantes para mirar, tanto por el petróleo como por el enorme desafío eléctrico que trae la nueva economía de inteligencia artificial.
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Fuente: Mercado sin filtro. Canal Mundo Dinero. Link:
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