por Mundo Dinero
La empresa que crece 112%: ¿burbuja o negocio en el ecosistema de inteligencia artificial?
El mercado recuperó entusiasmo por la inteligencia artificial después de una corrección fuerte durante junio y julio. El S&P 500 volvió a máximos, el Nasdaq rebotó con fuerza y varias compañías vinculadas a infraestructura de cómputo mostraron resultados que justifican, al menos por ahora, que la demanda sigue muy viva.
Pero no alcanza con mirar la suba de las acciones. Detrás del boom hay una pregunta mucho más importante: ¿estamos frente a un negocio realmente escalable o ante una rueda de financiamiento circular, con demasiado capex, demasiada deuda y retornos todavía inciertos?
Wall Street: el rebote de la tecnología convive con señales macro mixtas
La mejora de los índices norteamericanos llegó después de una corrección moderada del S&P 500, cercana al 4%, y de una caída mucho más profunda del Nasdaq, que había superado el 12%. La presión se concentró en las acciones tecnológicas y, especialmente, en todo el ecosistema de inteligencia artificial.
En agosto apareció una reversión de esa dinámica. Los resultados corporativos de las grandes compañías fueron sólidos y el optimismo regresó a los activos de crecimiento. Sin embargo, el contexto macro todavía no habilita a relajarse demasiado.
El dato de inflación estadounidense desaceleró tanto en su versión general como núcleo, y eso redujo las expectativas de nuevas subas de tasas por parte de la Reserva Federal. El mercado pasó de esperar dos incrementos de 25 puntos básicos hacia diciembre a contemplar, mayormente, una sola suba.
El problema es que la inflación núcleo mensual se mantuvo en 0,2%. Es una mejora, sí, pero no una victoria definitiva. A eso se sumaron dos datos que merecen atención:
- Las ventas minoristas cayeron 0,6% mensual en julio.
- El índice de confianza del consumidor de Michigan bajó de 55 a 51 puntos.
La combinación anticipa una posible moderación del consumo en el tercer trimestre. Y si el consumo se enfría, también se pone a prueba la fortaleza del crecimiento estadounidense.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro siguieron altos, aun cuando bajaron algo las tasas cortas por las menores expectativas de ajuste monetario. Las tasas de 10 y 30 años permanecieron elevadas, con licitaciones del Tesoro en niveles que no se veían desde hacía más de dos décadas. Ese es un dato relevante para las valuaciones de la tecnología: tasas largas altas hacen más exigente el precio de las empresas de crecimiento.
Oro, mineras y energía: dónde aparecen las coberturas
Un dólar relativamente débil le dio soporte al oro, a las mineras auríferas y al cobre. El oro volvió a terreno positivo en el año, mientras que las mineras de oro rebotaron cerca de 5% luego de haber estado muy castigadas. Las mineras de plata también mostraron una recuperación importante, aunque la plata todavía venía con rendimiento negativo acumulado.
El rebote de metales y mineras refleja el impacto de un dólar más débil y la búsqueda de cobertura.
La idea técnica es clara: si el oro logra estabilizarse por encima de la zona de US$ 4.400, podría habilitar un movimiento hacia US$ 4.600. No es una certeza, pero sí una referencia para seguir de cerca.
En energía, el sector fue el de mejor desempeño semanal, con una suba cercana al 5%. El petróleo se mantuvo en la zona de US$ 85 a US$ 90 por barril, condicionado por un conflicto de Medio Oriente que todavía no encuentra una resolución definitiva.
Pero el punto no es solamente el barril. Los precios de diésel, gasolina y otros refinados siguieron muy elevados, incluso con un petróleo lejos de los máximos históricos. Eso se explica por los márgenes de refinación, conocidos como crack spreads.
Los márgenes de refinación altos favorecen a las refinerías, pero trasladan presión a los consumidores.
Para las refinerías, márgenes altos son una buena noticia. Para la inflación y el consumidor, no tanto. La gente no compra petróleo crudo, compra combustibles y derivados. Por eso, aunque la Fed pueda tener margen para pausar, el riesgo inflacionario energético no desapareció.
El gran debate: financiamiento circular en inteligencia artificial
Acá está el corazón del análisis. Hay tres grandes firmas de inteligencia artificial que reciben capital y contratos de dimensiones enormes: OpenAI, Anthropic y xAI. Del otro lado están las grandes tecnológicas e hiperescaladores, como Microsoft, Google, Amazon, Meta y Oracle.
Estas compañías invierten en las startups de IA, financian infraestructura, compran capacidad y luego terminan siendo clientes de las mismas firmas en las que invirtieron. La relación no es lineal, es una red de participaciones, contratos de nube, alquiler de cómputo, chips y centros de datos.
Las inversiones de capital y los contratos de infraestructura se cruzan dentro de un ecosistema cada vez más interdependiente.
Las grandes tecnológicas habrían colocado alrededor de US$ 46.000 millones en participaciones de capital dentro de este universo. Si se agregan los contratos y compromisos de infraestructura, las cifras escalan a montos muchísimo mayores.
El caso de Microsoft y OpenAI es uno de los más conocidos. Microsoft tomó una participación importante en OpenAI y aportó miles de millones de dólares. Oracle, a su vez, avanza con inversiones gigantescas para construir infraestructura vinculada a OpenAI. Amazon financia a Anthropic y Google también participa de su capital.
Esto no significa automáticamente que haya una burbuja. Significa que hay que ponerse los anteojos y mirar dónde están los contratos, dónde está la deuda, qué parte del capex está registrada en los balances y qué tan sostenible es el flujo de fondos que sostiene el sistema.
CoreWeave: 112% de crecimiento y una pregunta incómoda
CoreWeave es uno de los casos más representativos de esta etapa. La compañía reportó un crecimiento de ingresos de 112%, presentó buenos resultados y se acercó a máximos históricos. Su modelo es directo: compra GPU de Nvidia, instala esa capacidad en centros de datos propios o de terceros y la alquila a clientes grandes.
¿Quiénes son esos clientes? OpenAI, Microsoft y Meta, entre otros. Es decir, los mismos gigantes que también financian distintos puntos del ecosistema.
La demanda existe. La necesidad de cómputo para IA también. El problema es que CoreWeave todavía pierde dinero, en parte por el costo de financiamiento. Además, ciertos acuerdos de compra de equipos o anticipos de proveedores pueden no lucir como deuda tradicional, aunque representen compromisos financieros muy relevantes.
Por eso, al analizar estas empresas, no alcanza con mirar ingresos y crecimiento. Hay que revisar:
- El capex comprometido y el que efectivamente figura en el balance.
- La deuda financiera y los compromisos con proveedores.
- La concentración de clientes.
- La capacidad de trasladar el costo de infraestructura a los contratos.
- El comportamiento de los seguros contra default y del mercado de crédito.
La caída de las acciones de IA durante junio y julio tuvo mucho que ver con esos interrogantes. Ahora el rebote muestra que la demanda empresarial sigue siendo fuerte, pero el riesgo no se evaporó.
Las empresas ya están gastando fuerte en IA
La escalabilidad no viene solamente de usuarios individuales. Las empresas están incorporando IA en sus procesos y están pagando por ello. Las firmas más grandes destinan más de US$ 7.400 mensuales por empleado a herramientas, modelos, nube y capacidad de GPU. El 10% superior de empresas gasta cerca de US$ 660 por empleado, mientras que el promedio del mercado estadounidense ronda los US$ 12.
La adopción corporativa de IA muestra una brecha enorme entre las compañías más grandes y el promedio del mercado.
Ahí está la parte constructiva de la historia: el gasto corporativo está creciendo y la infraestructura se está utilizando. La parte prudente es no confundir adopción rápida con rentabilidad asegurada. Puede haber exceso de capex, presión por deuda y, en algún momento, una desaceleración de inversiones.
La conclusión es bastante simple: la inteligencia artificial merece un lugar en una cartera, pero acorde al riesgo. Es una megatendencia válida y disruptiva, aunque todavía no tenga todas las respuestas sobre retorno de inversión y financiamiento.
Nubank: escala, crecimiento y el tema de la mora
Nubank sigue siendo una de las historias de crecimiento más interesantes de Latinoamérica. El banco digital brasileño alcanzó cerca de 140 millones de clientes y se convirtió en uno de los mayores jugadores financieros de Brasil, superando a grandes bancos privados en cantidad de usuarios.
Sus números mostraron una escala llamativa:
- Ingresos con crecimiento interanual cercano al 56%.
- Ganancia neta con una expansión interanual de alrededor de 67%.
- Ganancias récord próximas a US$ 1.000 millones.
- Retorno sobre patrimonio cercano al 33%.
La gran preocupación era la mora en Brasil, un tema que también afecta a otras compañías financieras y de consumo de la región. Sin embargo, el deterioro no se profundizó y el margen financiero se mantuvo por encima del 12%, incluso contemplando las previsiones por incobrabilidad.
La acción venía de una corrección muy fuerte, desde niveles cercanos a US$ 18 hasta alrededor de US$ 12. Luego recuperó parte del terreno. Con una valuación futura cercana a 14 veces ganancias, crecimiento de usuarios y rentabilidad final, sigue siendo una historia que merece atención, aunque el ruido político brasileño continúa siendo un factor de volatilidad.
Resultados corporativos: consumo, China y Nvidia en el radar
Con la mayor parte de las empresas estadounidenses ya habiendo presentado resultados del segundo trimestre, el foco pasa a sectores y compañías puntuales.
Entre las referencias importantes estaban las compañías chinas, con Baidu y Alibaba en agenda, especialmente por sus avances en nube e inteligencia artificial. Pero el mercado también debía mirar muy de cerca al consumo estadounidense, con resultados de Home Depot, Target y Walmart.
Esto importa porque los datos macro sugieren un consumidor menos firme. Si las grandes compañías de consumo confirman debilidad, el mercado tendrá una señal más concreta sobre la evolución de la economía norteamericana.
En el universo tecnológico, Nvidia sigue siendo central. No solo porque lidera el mercado de chips para IA, sino porque también participa del financiamiento del ecosistema a través de inversiones directas y estructuras de crédito privado. La empresa es una referencia para todo el mercado, aunque ya no es la única acción que define la agenda de inteligencia artificial.
Uranio y URA: una alternativa frente a la demanda energética
Cuando el petróleo sube, suelen aparecer oportunidades en energías alternativas y en activos que pueden convertirse en sustitutos atractivos. El uranio entra en esa categoría.
La expansión de los centros de datos exige una cantidad de energía cada vez mayor. Gas natural, petróleo y renovables forman parte de la solución, pero no necesariamente alcanzan por sí solos. La energía nuclear vuelve a ganar relevancia por su capacidad de generar grandes volúmenes de electricidad de manera estable.
El ETF URA ofrece exposición a ese tema. Incluye a Cameco, uno de los grandes productores de uranio, compañías vinculadas a reactores modulares pequeños y exposición al uranio físico a través de Sprott, además de otras empresas de la cadena de valor.
URA combina productores de uranio, exposición física al mineral y empresas relacionadas con energía nuclear.
El uranio había llegado a niveles cercanos a US$ 100, luego corrigió hacia US$ 60 y volvió a recuperar, ubicándose alrededor de US$ 87. Esa mejora de precios fortalece la rentabilidad potencial de los productores.
En términos técnicos, URA mostró una recuperación superior al 10% y cruzó su media móvil de 100 días. Eso no reemplaza el análisis fundamental, pero sí marca que una historia que venía medio dormida empezó a mostrar vida.
Para quienes operan desde Argentina, URA se encuentra disponible mediante CEDEAR. Como siempre, una temática atractiva no implica comprar sin medir riesgo, precio de entrada y tamaño de posición.
Argentina: inflación, actividad y un mercado todavía golpeado
En el plano local, el dato de inflación de julio sorprendió hacia arriba. Tras dos meses de desaceleración, la tasa pasó de 2% a 2,1%. El dato de la Ciudad de Buenos Aires, que había marcado 2,9%, ya sugería que el registro nacional podía ser más duro de lo esperado.
Al mismo tiempo, aparecieron señales incipientes de recuperación de actividad. La producción manufacturera mostró crecimiento interanual cercano al 2%, aunque aún seguía negativa en el acumulado del año. La construcción avanzó más de 4% interanual. Los próximos datos de EMAE, actividad comercial, comercio exterior, confianza del consumidor e índice líder eran claves para confirmar si julio marcó un punto de inflexión.
El mercado financiero, sin embargo, siguió muy débil. Los bonos argentinos acumularon varias semanas de bajas, incluso en un contexto internacional más favorable. Los bonos de la región subieron, pero los argentinos cayeron. El Merval medido en dólares también retrocedió cerca de 4% en la semana y se ubicó por debajo de los US$ 900.
El factor político pesa porque las inversiones relevantes requieren visibilidad de mediano y largo plazo. Para proyectos de cuatro, seis o diez años, la estabilidad no es un detalle. Las encuestas con ventajas muy estrechas no dan la tranquilidad que el mercado necesita para asignar capital con convicción.
YPF y Vista: la cara fuerte del mercado argentino
En un contexto local complicado, YPF logró desacoplarse. La acción acumulaba una suba de alrededor de 40% en el año y presentó resultados muy superiores a lo esperado.
La compañía mostró crecimiento saludable de facturación y EBITDA, con ingresos que aumentaron 33% trimestral y 42% interanual. También alcanzó máximos históricos de producción. El cambio estructural es claro: cerca del 80% de la producción ya proviene de shale y la empresa avanzó en la venta de activos convencionales antiguos para concentrarse en Vaca Muerta.
El plan 4x4 comienza a mostrar resultados. La ganancia por acción fue de US$ 3,07, frente a una expectativa de poco más de US$ 2. El flujo de caja libre superó los US$ 800 millones en el trimestre, un dato relevante para una empresa cuestionada históricamente por la intensidad de sus inversiones.
Además, la venta de Metrogas reforzó la caja. YPF elevó su guía de EBITDA para 2026 desde US$ 6.000 millones a US$ 8.000 millones, con inversiones previstas en el rango de US$ 5.800 a US$ 6.200 millones. Bajo esas proyecciones, podría generar alrededor de US$ 2.000 millones de flujo de caja excedente después de inversiones.
El mercado reaccionó con demora, pero la lectura fue contundente: YPF mostró ejecución, foco en no convencional y números que todavía podrían no estar plenamente reflejados en la cotización.
Vista comparte varias de esas virtudes. Tiene exposición casi exclusiva a Vaca Muerta, petróleo no convencional y exportación. Además, recibió un impulso adicional luego de conocerse que Peter Thiel adquirió aproximadamente 1% de la compañía mediante ADR. Más allá de ese movimiento puntual, la tesis está vinculada a sus fundamentos operativos y al desarrollo de Vaca Muerta.
Globant: el desafío de pasar de víctima a proveedora de IA
La otra cara del mercado argentino fue Globant. La compañía pasó de tener una valuación cercana a US$ 10.500 millones en 2023 a rondar US$ 1.600 millones. El derrumbe es muy fuerte para una empresa que, en términos operativos, logró reportar resultados más o menos en línea con lo esperado.
Informó una ganancia de US$ 3,6 millones frente a pérdidas previas e ingresos cercanos a los US$ 614 millones. El problema no estuvo tanto en el trimestre, sino en las perspectivas. La empresa volvió a recortar su guía futura, los márgenes se deterioraron y el mercado reaccionó con dureza.
Globant quedó atrapada en una transición compleja. Primero se la percibió como una víctima de la inteligencia artificial, por el riesgo de automatización de parte de los servicios tecnológicos. Ahora intenta posicionarse como proveedora de IA. La oportunidad existe, pero requiere una reconversión real, más disciplina de costos y una recuperación de márgenes.
Una empresa tecnológica sin crecimiento de ingresos y con márgenes parecidos a los de un negocio mucho menos escalable tiene un problema. A estos precios puede haber una opción de recuperación, pero la tesis es de alto riesgo y depende de que la transformación se ejecute de verdad.
Qué mirar en las próximas ruedas
La agenda combinaba datos macro, resultados corporativos y definiciones de política monetaria. En Argentina, Banco Macro y BYMA aparecían entre los balances cercanos, mientras que Galicia y BBVA quedaban para la semana siguiente.
En Estados Unidos, las minutas de la Fed y el encuentro de Jackson Hole eran especialmente relevantes. Con tasas largas elevadas y un mercado que intenta descifrar el rumbo de la Reserva Federal, cada señal sobre inflación, empleo, actividad y crédito puede generar volatilidad.
La lectura general es bastante directa:
- La inteligencia artificial mantiene una demanda empresarial genuina, pero debe analizarse junto con su deuda y capex.
- Oro, mineras, energía y uranio aparecen como temáticas favorecidas por dólar débil, geopolítica y demanda energética.
- Nubank conserva una historia de escala y rentabilidad, aunque la mora sigue siendo un indicador central.
- YPF y Vista muestran una dinámica operativa muy distinta del resto del mercado argentino.
- En Argentina, la actividad y la política siguen siendo determinantes para bonos, acciones y decisiones de inversión de largo plazo.
En mercados no conviene enamorarse de una historia ni ignorar una tendencia. La IA puede seguir siendo un gran negocio, pero el análisis serio empieza cuando se mira quién financia, quién compra, quién se endeuda y quién realmente genera caja.
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Fuente: Mercado sin filtro. Canal Mundo Dinero. Link:
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