Viernes 04 de Septiembre 2026
Brasil sube, el petróleo aprieta y las pymes buscan financiarse más barato

Brasil se dispara antes de las elecciones: cómo posicionarse, invertir en energía y financiar una pyme

En Mercado Sin Filtro, Alan Ferraro dialogó con Santiago Bianchini y Micaela Corteggiano sobre el rally de los activos brasileños antes de las elecciones, el petróleo cerca de los US$96 y su impacto en las energéticas, y cómo una pyme puede financiarse a menor costo mediante el descuento de cheques avalado o garantizado, en lugar de recurrir al adelanto en cuenta corriente. Además, dos modelos de cartera, moderada y agresiva, y una explicación clave: cómo medir el rendimiento real con la ecuación de Fisher.

Mundo Dinero por Mundo Dinero

3 Septiembre de 2026
Del colchón a la inversión
Brasil se dispara antes de las elecciones: cómo posicionarse, invertir en energía y financiar una pyme

Brasil se dispara antes de las elecciones: cómo posicionarse, invertir en energía y financiar una pyme

Los mercados no se toman descanso. Brasil llega a una elección con activos en alza, el riesgo país argentino sigue siendo una variable para mirar de cerca, el petróleo ronda los US$96 y las energéticas vuelven a estar en el centro de la conversación.

Al mismo tiempo, las pymes necesitan resolver algo mucho más concreto: cómo financiar el día a día sin dejar una fortuna en costos financieros. Y, para quienes invierten sus ahorros, la pregunta de siempre sigue vigente: ¿cómo armar una cartera que tenga sentido para nuestro perfil y nuestros objetivos?

 

Brasil antes de las elecciones: por qué subieron sus activos

El mercado brasileño reaccionó positivamente a nuevas encuestas electorales que mostraron una competencia mucho más ajustada. Hasta hace poco, parecía que Lula tenía un triunfo prácticamente asegurado. Cuando apareció un sondeo con una diferencia cercana a los dos puntos, los activos brasileños encontraron impulso.

Esto no significa que haya que salir corriendo a comprar. Si alguien ya tenía una posición en Brasil y esa posición responde a una estrategia de largo plazo, la idea sería mantener y bancar la volatilidad. Como mucho, se puede evaluar una toma parcial de ganancias después de una suba importante.

Sumar una posición nueva a precios que ya corrieron mucho implica asumir más riesgo. El contexto electoral siempre merece cautela, aunque Brasil y Argentina no juegan el mismo partido.

El riesgo electoral brasileño no es igual al argentino

Brasil tiene riesgo electoral, claro. Pero cuenta con una economía más consolidada, un Banco Central mucho más fortalecido y una exposición muy relevante a commodities, especialmente materias primas como el oro.

Eso hace que el impacto electoral tienda a sentirse más en acciones y renta variable que en los bonos o el tipo de cambio. Hay una diferencia cultural y financiera importante: en Brasil, mucha gente ahorra en reales. En Argentina, en cambio, el dólar sigue siendo el refugio natural para gran parte de los ahorristas.

Riesgo país argentino y tasas de Estados Unidos

Argentina llegó a operar cerca de los 300 puntos de riesgo país, se habló de una ventana para volver a tomar deuda y esa ventana finalmente se cerró. Después, el indicador volvió a superar los 500 puntos y se ubicó cerca de las 494 unidades básicas.

La baja puede parecer una señal positiva, pero es marginal y hay que leerla dentro de un contexto global. Estados Unidos sigue siendo determinante para toda la curva de deuda soberana y corporativa.

La inflación estadounidense dio un dato elevado, alrededor de 3,4%, todavía lejos del objetivo de 2%. Por eso, el mercado empezó a considerar que la Reserva Federal podría mantener las tasas altas durante más tiempo o incluso subirlas para seguir combatiendo la inflación.

También hubo una recompra de bonos del Tesoro estadounidense por US$12.500 millones, algo que puede sostener los precios de esos bonos y aliviar las tasas en el corto plazo. Pero el mensaje de fondo es simple: las próximas decisiones de la Reserva Federal pueden mover a todos los mercados, incluidos los argentinos.

Petróleo cerca de US$100: ¿qué hacer con las energéticas?

Con el barril de petróleo oscilando cerca de US$96, las energéticas argentinas vuelven a generar interés. YPF, Vista y Pampa Energía aparecen siempre entre los nombres más seguidos, pero no todos tienen la misma visión sobre cómo exponerse al sector.

Una alternativa es evitar el riesgo electoral argentino en acciones locales y buscar petroleras internacionales, como Exxon Mobil o Petrobras. Petrobras, por supuesto, también está atravesada por el contexto electoral brasileño, así que tampoco es una inversión libre de volatilidad.

La otra mirada es ir a deuda corporativa de buena calidad. Ahí aparecen obligaciones negociables de empresas como YPF, Vista o Pampa Energía, con rendimientos internos cercanos al 6,5% o 7% anual en dólares, según plazo y condiciones de mercado.

Para una cartera moderada, el segmento de energía puede tener mucho sentido si se combina con otros sectores. La demanda energética sigue siendo estructural y, además, la expansión de la inteligencia artificial está elevando la conversación sobre consumo de electricidad, redes y capacidad de generación.

El oro como reserva y cobertura anticíclica

Guardar dólares debajo del colchón tampoco es quedarse quieto. La inflación en Estados Unidos acumuló cerca de 30% en dólares durante los últimos años, lo que implica una pérdida importante de poder adquisitivo para quien no invirtió ese capital.

El oro vuelve a aparecer como una alternativa de reserva. Puede ser oro físico o exposición a través del mercado de capitales. El punto no es que el metal suba siempre, porque no lo hace. El punto es que puede funcionar como cobertura cuando el dólar pierde poder de compra y como activo anticíclico cuando una cartera de acciones entra en una etapa complicada.

En escenarios de tensión geopolítica, también gana relevancia. Después de los conflictos entre Irán y Estados Unidos, muchos bancos centrales volvieron a mirar al oro como parte de sus reservas, especialmente en un mundo que busca depender menos del dólar.

Dentro de una cartera diversificada, el oro puede cumplir una función clara: no reemplaza a toda la estrategia, pero ayuda a amortiguar golpes.

Cómo puede financiarse una pyme a menor costo

Las pymes viven de pagos, cobros y flujo de caja. El problema aparece cuando no se ve la plata en la calle, empieza a faltar liquidez y la empresa necesita financiarse para sostener su operación.

El recurso más conocido es el adelanto en cuenta corriente. Es rápido, conocido y está a mano. Pero hoy puede ser muy caro. Con una tasa nominal anual cercana al 43%, más IVA y otros costos, el costo financiero total se vuelve pesado para una empresa que ya enfrenta costos altos de producción, logística y operación.

Antes de recurrir automáticamente al banco, conviene comparar otras alternativas.

Adelanto en cuenta corriente

En un adelanto bancario, una pyme que necesita afrontar un pago de $100 millones a 90 días puede terminar recibiendo cerca de $87,75 millones netos. La diferencia entre lo solicitado y lo efectivamente disponible refleja el costo financiero de la operación.

Es una herramienta válida para una urgencia, pero no debería ser la única opción para financiar el capital de trabajo.

Descuento de cheques en el segmento avalado

En el segmento avalado interviene una Sociedad de Garantía Recíproca, conocida como SGR. La SGR evalúa a la pyme, le asigna una calificación crediticia y garantiza frente al mercado que los cheques se pagarán.

La empresa abona una comisión llamada fidaval, pero aun con ese costo puede acceder a condiciones mucho mejores que las de un adelanto en cuenta corriente. En el ejemplo, la pyme podría obtener cerca de $92 millones por la misma necesidad de financiamiento.

Además, el descuento de cheques en el mercado tiene una ventaja financiera importante: no paga IVA. Aunque el IVA pueda deducirse después, ahorrarlo en el momento del descuento mejora directamente la liquidez de la empresa.

Si el cheque es rechazado, la SGR cubre la obligación ante el mercado y luego pasa a encargarse de recuperar la deuda de la empresa. Por eso, su rol es el de garantía crediticia.

Segmento garantizado: una tasa menor a cambio de activos en garantía

El segmento garantizado puede ofrecer tasas aún más bajas, cercanas al 24% frente a un adelanto en cuenta corriente que puede superar ampliamente ese nivel. La contrapartida es que la pyme debe dejar activos en una cuenta comitente como garantía.

Esto puede sonar como una limitación, pero también abre una posibilidad interesante: mantener los activos invertidos, usarlos como respaldo y conseguir liquidez a menor costo.

Los títulos no tienen que ser necesariamente propiedad de la empresa. Si un socio tiene inversiones personales, puede celebrar un contrato de alquiler de títulos con la pyme para que esos activos funcionen como garantía.

En una estructura de este tipo, una pyme que busca financiar $100 millones puede obtener alrededor de $93,5 millones, con un ahorro financiero muy relevante frente al adelanto bancario.

Qué hacer con la caja de una pyme

No todas las pymes enfrentan las mismas restricciones. Hay empresas que trabajan principalmente con el mercado interno y pueden operar dólares financieros. Otras son importadoras y tienen limitaciones para acceder a esas alternativas.

Por eso, la cartera tiene que construirse según el flujo de fondos, la necesidad de liquidez, el horizonte de uso de la caja y el tipo de actividad de la empresa.

Hay una base que suele ser común: el fondo money market.

Money market: la base de la caja financiera

Un fondo money market permite mantener liquidez y rescatar fondos sin pasar necesariamente por una cuenta corriente bancaria. Esto ayuda a evitar el impuesto a los débitos y créditos que se aplica sobre muchas transferencias bancarias.

La empresa puede rescatar desde el fondo, operar desde la cuenta del agente o emitir cheques según la estructura que tenga disponible. Para el dinero que se necesita en el corto plazo, suele ser una herramienta esencial.

Cartera para una pyme de mercado interno

Una pyme que vende principalmente en pesos puede buscar una combinación entre liquidez, cobertura inflacionaria, rendimiento y capacidad de usar los activos como garantía.

  • Money market: base líquida para afrontar necesidades operativas de corto plazo.
  • T15E7: bono del Tesoro con vencimiento en enero de 2027, dentro de la curva de tasa fija en pesos, con rendimientos cercanos al 27% o 28% según el precio de entrada.
  • TZXA7: bono CER con vencimiento en abril de 2027, orientado a cubrir inflación y con un rendimiento cercano a CER más 7%.
  • TMB8: bono dual con vencimiento en enero de 2028, que paga la mejor opción entre TAMAR más 8% o dólar linked más 7%.

El TMB8 es útil para quien no sabe qué curva puede rendir mejor, si tasa en pesos o dólar oficial. Al ser dual, brinda una cobertura frente a ambos escenarios. Su principal riesgo es que ajusta por tipo de cambio oficial. Si hubiera una brecha relevante entre el dólar oficial y los dólares financieros, especialmente bajo un escenario de mayores restricciones, esa cobertura puede no reflejar completamente el costo real de dolarización.

Esta cartera puede tener un aforo cercano al 88%. Es decir, por cada $100 millones invertidos, la empresa podría emitir aproximadamente $88 millones en cheques dentro del segmento garantizado.

No es una cartera para el dinero que se usará en los próximos 30 días. Es una estructura pensada para invertir parte de la caja y, al mismo tiempo, utilizar esos activos para obtener financiamiento operativo.

Cartera para una pyme importadora

Una pyme importadora no puede operar libremente dólares financieros, por lo que la estrategia cambia. La cartera busca cubrir inflación, preservar maniobrabilidad y sumar instrumentos que permitan obtener dólares al vencimiento.

  • Money market: liquidez para el movimiento diario de la empresa.
  • X30N6: bono CER de vencimiento corto, pensado para cobertura inflacionaria y mayor flexibilidad de maniobra.
  • BOPREAL 2028: bono que puede rendir cerca de 6,5% y entrega dólares al vencimiento, una característica particularmente atractiva para importadores.
  • TMB8: bono dual para combinar protección frente a tasa variable y tipo de cambio oficial.

El BOPREAL 2027 ofrece un vencimiento más cercano y menor riesgo, pero ya presenta una tasa interna de retorno más baja. El BOPREAL 2028 implica más plazo, aunque ofrece un rendimiento más elevado.

La cartera importadora puede alcanzar un aforo aproximado de 90,5%. Por cada $100 millones invertidos, podría respaldar una emisión cercana a $90,5 millones en cheques.

Cartera moderada: 60% renta fija y 40% renta variable

Una cartera moderada puede partir de la clásica distribución 60-40. El 60% se asigna a renta fija para construir una base más estable y generar flujo de cupones. El 40% se destina a renta variable para buscar crecimiento de capital en el largo plazo.

La renta fija: obligaciones negociables en dólares

Dentro de la porción de renta fija, una alternativa es diversificar entre obligaciones negociables de empresas de primera línea:

  • YPF 2031: cupón cercano a 8,75%.
  • Genneia: cupón cercano a 7,75%.
  • Pampa Energía 2037: cupón cercano a 7,87%.
  • IRSA: cupón cercano a 8%.

Las tasas internas de retorno pueden ubicarse cerca de 6,5% o 7% anual, con pagos de cupón generalmente semestrales. Son vencimientos largos, entre 2031 y 2037, y por eso no se trata de una cartera conservadora. El riesgo de duración existe.

La compensación viene por la calidad crediticia de las compañías, la generación de ingresos dolarizados y la exposición a sectores relevantes como petróleo, gas, energía renovable y real estate.

La renta variable: S&P 500, energía y consumo defensivo

Para la parte de acciones, el S&P 500 puede funcionar como base. A lo largo de casi un siglo, atravesó guerras, recesiones, crisis financieras y pandemias, con un rendimiento promedio histórico cercano al 9,6% anual.

El desafío es que el índice tiene una fuerte ponderación de grandes tecnológicas. Por eso, una forma de equilibrar la cartera es sumar exposición a energía y consumo defensivo.

Un ETF como XLP permite participar de compañías como Procter & Gamble, Coca-Cola y Walmart. Son empresas ligadas al consumo cotidiano, con una dinámica más defensiva frente a períodos de mayor volatilidad.

El sector energético, por su parte, ayuda a compensar el sesgo tecnológico del S&P 500 y suma exposición a una demanda que sigue siendo central para la economía global.

Cartera agresiva: tecnología, utilities, oro y bonos soberanos

Una cartera agresiva busca más momentum. Tiene mayor exposición a eventos, noticias y movimientos de mercado, por lo que requiere tolerancia a la volatilidad y un horizonte claro.

Una distribución posible es 70% renta variable y 30% renta fija.

Renta variable para buscar crecimiento

  • QQQ: mayor exposición a tecnología y compañías vinculadas al Nasdaq.
  • Utilities: empresas de servicios públicos y energía en Estados Unidos.
  • Oro, metales o commodities: cobertura frente a incertidumbre, inflación y tensiones geopolíticas.

La inteligencia artificial impulsó el interés por chips, empresas tecnológicas y automatización. Pero el desarrollo de esa tecnología necesita algo muy concreto: energía. No alcanza con producir microchips, también hay que alimentar centros de datos y sostener el consumo de megavatios que demanda esa infraestructura.

Por eso, las utilities y la energía pueden ser una forma complementaria de exponerse al crecimiento tecnológico sin concentrarlo todo en las grandes empresas de software o semiconductores.

Renta fija agresiva: duration y trade electoral

Dentro de la renta fija, una obligación negociable de Pampa Energía con vencimiento en 2037 y una TIR cercana al 7% puede ofrecer ganancia adicional si las tasas comprimen.

La relación entre tasa y precio de los bonos es inversa. Si el rendimiento exigido baja, el precio del bono sube. Y cuanto mayor es la duration, más sensible puede ser el precio frente a los movimientos de tasa.

También aparecen bonos soberanos como AE38 y GD41. El objetivo es capturar una eventual compresión del riesgo país argentino. El AE38, bajo ley local, presenta un spread importante frente a bonos comparables bajo ley extranjera. El GD41, por su duration, puede tener una reacción fuerte si mejora la percepción de riesgo sobre Argentina.

Si el riesgo país comprimiera 200 puntos, el GD41 podría reflejar una ganancia cercana al 25% en dólares por variación de precio. Es una posibilidad, no una certeza. Justamente por eso se trata de un trade agresivo que necesita estómago.

Cómo medir el rendimiento real con la ecuación de Fisher

Muchas veces una billetera virtual o un fondo money market parece rendir poco. No es una sensación inventada. La ecuación de Fisher ayuda a entender por qué.

La tasa nominal es la que vemos publicada en un plazo fijo, una billetera virtual, un fondo money market o el descuento de cheques. Pero esa tasa no alcanza por sí sola. Hay que considerar la inflación.

La relación básica es la siguiente:

1 + tasa nominal = (1 + tasa real) × (1 + inflación)

Traducido a la práctica: si una inversión rinde 17% nominal anual y la inflación acumulada de los últimos 12 meses fue de 33,4%, el rendimiento real es negativo. Aunque el saldo suba en pesos, el poder de compra no está acompañando.

Las tasas reales negativas suelen aparecer en contextos de política monetaria que buscan enfriar el consumo y bajar la inflación. Para aspirar a una tasa real positiva, hay que aceptar alguna combinación de estas dos cosas:

  • Mayor plazo: inmovilizar el dinero por más tiempo.
  • Mayor riesgo: elegir activos menos líquidos o más sensibles al mercado.

La liquidez se paga. Si alguien quiere disponibilidad inmediata, sin riesgo adicional y a cualquier hora, probablemente tendrá que resignar rendimiento. Si acepta ir a una letra, un bono CER o un instrumento de mayor duración, puede aspirar a más tasa como compensación.

La diferencia entre rendimiento pasado y esperado

Un punto muy importante: la tasa nominal anual que muestra un money market suele reflejar rendimiento pasado. No garantiza lo que va a rendir en los próximos meses.

Si se compara un rendimiento histórico, hay que compararlo con inflación pasada. Si se evalúa una inversión hacia adelante, hay que contrastarla con la expectativa de inflación futura.

Con una expectativa de inflación cercana al 24% para los próximos 12 meses, ese es el parámetro que permite analizar si una tasa esperada será real positiva o negativa.

Rendimiento, benchmark y perfil de riesgo

Decir que una cartera rindió 6% no alcanza. ¿Es mucho? ¿Es poco? Depende de cuál era la estrategia y contra qué se la compara.

Una cartera conservadora en dólares que rinde 6%, cuando una tasa libre de riesgo estadounidense ronda el 4%, puede haber tenido un desempeño excelente. En cambio, una cartera de renta variable que rindió 6% frente a un índice de referencia histórico cercano al 10% quedó por debajo de su benchmark.

El benchmark es ese punto de comparación que permite saber si el resultado fue bueno dentro de la estrategia elegida. No se trata solo de ganar, sino de entender cuánto riesgo se tomó para obtener ese rendimiento.

¿Cada cuánto conviene revisar una cartera?

La respuesta correcta siempre es depende. Depende de los activos, el plazo, el objetivo, el perfil de riesgo y la estrategia.

Quien trabaja todos los días en mercados puede revisar cotizaciones y noticias de manera diaria. Pero una persona que invierte a largo plazo no necesita vivir pendiente de una aplicación.

Si se compraron empresas sólidas después de analizar sus fundamentos, tiene sentido darles tiempo para que desarrollen el negocio. Revisar todos los días una cartera de acciones de largo plazo puede llevar a decisiones emocionales y a vender por ansiedad.

Para una estrategia personal de más de cinco años, una revisión cada tres o seis meses puede ser suficiente. El rebalanceo sirve para verificar si la cartera sigue alineada con el objetivo inicial y con el perfil de quien invierte.

La mejor cartera no es necesariamente la que más promete. Es la que permite dormir tranquilo.

El fondo de emergencia también sirve para perfiles agresivos

Incluso una persona agresiva necesita liquidez. Un fondo de emergencia o un fondo común de inversión de disponibilidad rápida puede evitar tener que vender activos en el peor momento.

Si ocurriera una crisis fuerte y la renta variable cayera, por ejemplo, 40%, tener una parte líquida permite cubrir necesidades, aprovechar oportunidades o reacomodar la cartera sin liquidar todo por desesperación.

Fondo de Asistencia Laboral: una contingencia obligatoria para pymes

El Fondo de Asistencia Laboral, conocido como FAL, comienza a implementarse el 1 de noviembre y es un tema que las pymes con empleados no deberían dejar pasar.

El mecanismo prevé un aporte mensual del 2,5% sobre los salarios brutos de la empresa. Ese dinero se depositará en una cuenta separada e inembargable, administrada a través de sociedades de bolsa o bancos.

El objetivo es que la empresa constituya una reserva para afrontar contingencias laborales, como indemnizaciones por despido o juicios laborales.

Cómo funciona el FAL

  • La pyme realiza aportes mensuales sobre la masa salarial bruta.
  • Los fondos quedan separados del patrimonio operativo de la empresa.
  • La cuenta es inembargable.
  • El dinero solo puede utilizarse para contingencias laborales, despidos o juicios.
  • Si el fondo no alcanza para cubrir una indemnización, la empresa debe pagar la diferencia.

No se presenta como un impuesto nuevo, sino como una reasignación de cargas que ya existen dentro de la estructura laboral. Además, el fondo puede invertir una parte de sus recursos en instrumentos de alta calidad, como deuda corporativa AAA y títulos públicos habilitados.

La lógica se parece a la de un fondo de emergencia personal, pero trasladada a una empresa. La pyme no debería depender de vender activos, endeudarse de urgencia o cerrar por no poder pagar una indemnización. Tiene que ir construyendo esa contingencia de forma anticipada.

Una inversión que tenga sentido para vos

El mercado ofrece instrumentos para todos los perfiles, pero no todos los instrumentos sirven para todas las personas ni para todas las empresas.

Una pyme puede bajar el costo de financiamiento si compara alternativas antes de ir directo al adelanto en cuenta corriente. Un inversor moderado puede combinar obligaciones negociables, índices globales, energía y consumo defensivo. Quien acepta más volatilidad puede sumar tecnología, oro, utilities y bonos soberanos de larga duration.

La clave está en no invertir por moda, por miedo ni por una cotización que se mueve todos los días. Hay que definir el objetivo, entender el riesgo, medir contra un benchmark adecuado y sostener una estrategia que permita avanzar sin perder el sueño.

Preguntas frecuentes sobre carteras, pymes y rendimiento real

¿Qué diferencia hay entre el segmento avalado y el garantizado para descontar cheques?

En el segmento avalado, una Sociedad de Garantía Recíproca respalda los cheques de la pyme a cambio de una comisión. En el segmento garantizado, la empresa deja títulos en garantía y puede acceder a tasas menores sin pagar esa comisión.

¿Por qué una pyme debería usar un fondo money market?

Porque brinda liquidez para la operatoria diaria y puede ayudar a reducir el impacto del impuesto a los débitos y créditos frente al uso directo de una cuenta corriente bancaria.

¿Qué significa que una tasa real sea negativa?

Significa que el rendimiento de una inversión no alcanza para compensar la inflación. El saldo puede crecer nominalmente, pero el poder adquisitivo del capital disminuye.

¿Cada cuánto hay que rebalancear una cartera de largo plazo?

Para una estrategia personal de largo plazo, una revisión cada tres o seis meses puede ser suficiente, siempre que la cartera haya sido construida de acuerdo con el perfil y los objetivos de inversión.

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Fuente: Del Colchón a la Inversión. Canal Mundo Dinero. Link: