Jueves 29 de Octubre 2026
El otro superclásico se juega en las obras, los permisos y los balances

Boca vs. River: ¿quién tiene la mejor cancha? El superclásico de los estadios y los negocios

En Negocios son Negocios, Carlos Burgueño dialogó con los periodistas Gastón Recondo y Martín Arévalo sobre el superclásico de los estadios: River ya transformó el Monumental con una inversión de unos 145 millones de dólares y busca llegar a los 100.000 lugares con un techo y una nueva bandeja, mientras Boca proyecta ampliar la Bombonera hacia los 80.000 espectadores sin mudarse ni comprar las casas vecinas. Cuánto cuesta, cómo se financia y qué limita a cada club.

Mundo Dinero por Mundo Dinero

28 Octubre de 2026
sala de arquitectura_ duelo de estadios
Boca vs. River: ¿quién tiene la mejor cancha? El superclásico de los estadios y los negocios

Boca vs. River: ¿quién tiene la mejor cancha? El superclásico de los estadios y los negocios

River y Boca son mucho más que un clásico de fútbol. Representan identidades, tradiciones y maneras distintas de vivir la pasión. Hablamos de una competencia deportiva y cultural, no de enemigos. Pero ahora hay otro partido en juego: la pelea por tener el estadio más importante de la Argentina.

River transformó el Monumental y busca dar otro salto con más capacidad y un techo sobre las tribunas. Boca quiere ampliar la Bombonera sin mudarse, sin comprar las casas de los vecinos y, sobre todo, sin perder esa presión que baja de las tribunas y hace tan particular a su cancha.

¿Cuál es mejor? Depende de qué midamos. Infraestructura, cantidad de lugares, ingresos, identidad o posibilidades de crecimiento. Lo interesante es que detrás de cada decisión arquitectónica hay una decisión económica. Porque la pasión importa, y mucho. Pero negocios son negocios.

 

Puntos clave

  • River lleva ventaja en obras ejecutadas y busca ampliar el Monumental al orden de los 100.000 espectadores.
  • Boca proyecta aumentar la capacidad de la Bombonera sin mudarse ni comprar viviendas vecinas.
  • Los clubes plantean esquemas de financiamiento distintos para inversiones de magnitud similar.
  • La ampliación de Boca exige conciliar demanda de socios, identidad, restricciones urbanas y autorizaciones.

 

El punto de partida: una transformación realizada y una ampliación por concretar

La primera diferencia no está en las maquetas, sino en el grado de avance. River ya ejecutó una remodelación profunda y plantea una nueva etapa de ampliación y techado. Boca trabaja sobre un proyecto que todavía debe completar definiciones y autorizaciones para llegar a la construcción principal.

No es un detalle menor. Una cosa es mostrar cómo podría quedar una cancha; otra es conseguir los permisos, cerrar el financiamiento y hacer la obra.

También son distintos los objetivos. River apunta a consolidar una infraestructura que genere ingresos durante todo el año, con fútbol, recitales, gastronomía y espacios comerciales. Boca necesita resolver una restricción histórica: tiene muchos más socios interesados en ir a la cancha que lugares disponibles.

Cómo cambió el Monumental: mucho más que nuevas tribunas

La transformación del estadio de River comenzó en 2020, durante la pandemia. Se inició bajo la presidencia de Rodolfo D'Onofrio y se profundizó durante la gestión de Jorge Brito.

El cambio decisivo fue modificar la relación entre el campo de juego y el público. Se eliminó la antigua pista de atletismo, se bajó aproximadamente dos metros el nivel de la cancha y se construyeron nuevas tribunas inferiores.

Gastón Recondo destaca justamente ese punto: antes, entre las primeras filas y el césped había una separación importante, con un foso. Ahora, el público está mucho más cerca del juego, tanto en los laterales como en las cabeceras.

Filas de butacas rojas y grises junto al campo de juego del Monumental

Las nuevas tribunas inferiores acercaron el público al campo de juego.

El césped y los servicios también forman parte del negocio

La renovación incluyó un campo de juego híbrido, compuesto principalmente por césped natural con refuerzo sintético, y nuevos sistemas de drenaje y extracción de humedad. No se trata solamente de que la cancha quede linda: el objetivo es sostener mejores condiciones de uso.

A eso se sumaron intervenciones en distintas áreas:

  • Renovación de palcos, plateas y butacas.
  • Nuevos espacios gastronómicos y comerciales.
  • Mejoras en los accesos y en la circulación del público.
  • Construcción de un nuevo estacionamiento.
  • Reorganización de oficinas y dependencias internas.

Hay, además, una obra que suele pasar inadvertida. Recondo señala la reparación de filtraciones en el anillo interno, el ordenamiento de instalaciones y cableados, el reemplazo de pisos y la unificación estética de puertas y sectores. Es decir, no se trabajó únicamente sobre lo que se ve desde una tribuna: también sobre el funcionamiento cotidiano del club.

La capacidad pasó de cerca de 72.000 personas a 85.018 espectadores como cifra de referencia de la remodelación presentada, colocando al Monumental por encima del Maracaná en cantidad de lugares. La inversión de esas etapas se ubicó alrededor de los 145 millones de dólares.

Cómo se pagaron las obras de River

La pregunta aparece enseguida: ¿de dónde salió la plata? Una parte importante se obtuvo mediante la venta anticipada de abonos para los nuevos sectores.

La lógica es sencilla. Los abonos de las nuevas plateas ayudan a financiar esas plateas; los de los palcos contribuyen a pagar los palcos. El club adelanta ingresos para construir una infraestructura que después seguirá utilizando.

Recondo explica que hubo abonos a cinco años. Eso permite conseguir fondos al principio, aunque también significa comprometer el uso de esas ubicaciones durante ese período. Una vez vencidos los abonos iniciales, queda una infraestructura construida que puede volver a comercializarse.

Cuando hicieron falta recursos adicionales, se recurrió a préstamos y a un fideicomiso con participación de socios. Recondo vincula esa estructura con Juan Nápoli y destaca la rapidez con la que se reunieron los fondos necesarios.

El criterio declarado fue separar la inversión en infraestructura de los recursos del fútbol. Lo recaudado para las obras debía financiar las obras; los ingresos vinculados con la actividad futbolística, como las ventas de jugadores, debían reinvertirse principalmente en el equipo. Según Recondo, esa pauta se respetó en gran medida.

Conviene distinguir dos cosas: haber utilizado crédito no significa que toda esa deuda siga pendiente. El periodista sostiene que los compromisos de las etapas anteriores se atendieron y que esas obras quedaron saldadas.

El próximo Monumental: techo, una nueva bandeja y unos 100.000 lugares

El siguiente salto combina dos intervenciones: una nueva bandeja perimetral de 360 grados y una cubierta sobre las tribunas. El presupuesto presentado ronda nuevamente los 145 millones de dólares.

Las estimaciones expuestas sitúan la ampliación en torno de 15.000 a 16.000 lugares adicionales, con el objetivo de llevar el estadio al orden de los 100.000 espectadores o superarlo. Son cifras de proyecto, no una capacidad ya habilitada.

Render aéreo del Monumental con cubierta blanca perimetral y la inscripción River Plate

El proyecto combina una cubierta sobre las tribunas con una nueva ampliación de capacidad.

Recondo describe una estructura exterior con alrededor de cien apoyos perimetrales. Esos elementos sostendrían el techo y, al mismo tiempo, permitirían incorporar entre seis y ocho filas por encima de las tribunas altas actuales.

La propuesta también contempla dos pantallas, una en cada cabecera, sostenidas desde la nueva estructura. La intención es mejorar la visibilidad de imágenes y protagonistas cuando la distancia dificulta seguir lo que ocurre en el campo.

El plazo estimado de ejecución es de dos a tres años. Entre los trabajos preparatorios mencionados figura el desarme de la antigua estructura de la pantalla de la tribuna Sívori, para liberar el espacio que necesita la nueva intervención.

Financiamiento internacional e ingresos futuros

El esquema financiero presentado combina recursos propios y financiamiento internacional. Se mencionan un aporte cercano a 50 millones de dólares de la CAF y participación del BID, con devolución apoyada en los ingresos futuros del estadio.

Recondo, por su parte, señala que entiende que existe un préstamo aprobado y una posible nueva convocatoria a un fideicomiso, aunque aclara que no dispone del detalle completo de esa etapa. Por eso, no corresponde confundir el esquema anunciado con un desglose contractual definitivo.

La apuesta económica va bastante más allá de vender más entradas:

  • Mayor recaudación por localidades y abonos.
  • Más actividad gastronómica y comercial.
  • Recitales y otros eventos de gran convocatoria.
  • Explotación comercial del nombre del estadio.

El Monumental ya recibe espectáculos internacionales. La ampliación busca aumentar el rendimiento de una infraestructura que no dependa exclusivamente del calendario de partidos.

Recondo ubica estas obras dentro de un plan más amplio, que incluye estacionamientos y el desarrollo de la sede Cantilo. También recuerda algo elemental para cualquier presupuesto: cada partido de local representa una recaudación importante. Quedar afuera de una copa implica perder fechas y, con ellas, ingresos.

La nueva Bombonera: crecer sin abandonar la casa

En Boca, la condición de partida es distinta: ampliar la Bombonera sin construir otro estadio y sin comprar las viviendas vecinas. La gestión de Juan Román Riquelme busca aumentar considerablemente el aforo conservando la ubicación y la identidad del estadio.

El proyecto fue presentado a grupos de socios y periodistas, con participación de arquitectos, y contempla recoger opiniones para avanzar hacia una definición final. Martín Arévalo considera que esa presentación representa un paso más concreto que muchas propuestas anteriores, que nunca pasaron de declaraciones aisladas.

Qué cambios contempla el proyecto de Boca

  • Una cuarta bandeja: agregaría aproximadamente 6.000 espectadores sobre los sectores existentes, con nuevas estructuras de acceso y circulación hacia el lado de las vías.
  • Conversión de plateas en populares: permitiría sumar alrededor de 12.000 personas mediante el cambio de configuración de determinados sectores.
  • Reconstrucción del lateral de palcos: se propone demoler los actuales sobre la calle Del Valle Iberlucea y construir nuevas tribunas y unos 216 palcos distribuidos en seis niveles.
  • Más capacidad en ese lateral: el sector pasaría de unas 3.000 ubicaciones a aproximadamente 9.500.
  • Desplazamiento del campo: la cancha se movería unos cuatro metros hacia el sector ferroviario para ganar espacio del lado de los palcos.
  • Mejoras de visibilidad: se modificarían las pendientes de las populares inferiores.
  • Cubierta parcial y pantallas: se prevé techar sectores superiores e incorporar una solución de pantalla LED con visión de 360 grados.

Arévalo ubica el objetivo general en aproximadamente 80.000 espectadores. Ese total debe entenderse como una meta del proyecto, sujeta a la configuración definitiva y a las habilitaciones correspondientes.

El gran límite de Boca: las casas, el tren y los permisos

La Bombonera está dentro de un tejido urbano consolidado. Tiene viviendas muy cerca y vías ferroviarias inmediatamente al lado. No puede crecer como si alrededor hubiera un terreno vacío.

Vista aérea de la Bombonera rodeada por calles y edificaciones del barrio

El entorno urbano condiciona las alternativas de ampliación de la Bombonera.

El problema de las viviendas viene de lejos. Arévalo recuerda una iniciativa de Pedro Pompilio, de mediados de los años 2000, que proponía construir una torre para ofrecer más superficie a los propietarios de las casas ubicadas detrás de los palcos. Algunos vecinos estaban dispuestos a vender y otros no. La propuesta no prosperó.

Ahí aparecen derechos, intereses y negociaciones. Los propietarios tienen sus razones y pretenden obtener un buen precio. También para ellos hay un negocio. El inconveniente para Boca es que una operación de esa naturaleza necesita acuerdos que no siempre se consiguen.

Cómo se plantea convivir con el ferrocarril

La alternativa actual intenta resolver el crecimiento sin eliminar el paso del tren. Arévalo explica que se proyectan columnas y puentes de acceso hacia la cuarta bandeja, manteniendo la circulación ferroviaria por debajo de la nueva estructura.

Se trata de vías de carga que, aunque no transportan pasajeros y tienen una frecuencia acotada, siguen en uso. No alcanza con señalar que pasan pocos trenes: la obra tiene que ser compatible con esa operación.

El periodista afirma que Boca había obtenido permisos vinculados con ese sector. Eso no equivale a decir que todo el proyecto estuviera autorizado para comenzar su construcción principal. Un permiso parcial no reemplaza el conjunto de aprobaciones que requiere una ampliación de esta escala.

Cuánto costaría ampliar la Bombonera y cómo se financiaría

La estimación difundida ronda los 145 millones de dólares, una magnitud similar a la nueva etapa planteada para el Monumental. Pero hay una diferencia importante: no se presentó un presupuesto integral, cerrado y contractual que permita tratar ese monto como costo definitivo.

La conducción de Boca sostiene que pretende financiar la obra con recursos propios y aportes de sus socios, sin recurrir a un esquema de crédito externo como el de River, ni a un fideicomiso o una estructura del mercado de capitales.

Es otro modelo de financiamiento. Su viabilidad depende de que el club pueda reunir los fondos y sostener el ritmo de inversión necesario. La voluntad de pagar con recursos propios es una definición de gestión; la disponibilidad efectiva del dinero es la condición para ejecutar.

Por qué Boca no se muda: identidad, historia y quién toma la decisión

Desde una mirada puramente económica, la pregunta es inevitable: si la demanda es tan grande, ¿por qué no construir un estadio nuevo, con una capacidad parecida o superior a la que proyecta River?

Porque un club argentino no funciona solamente como una franquicia. Arévalo utiliza el ejemplo de los Dallas Cowboys y el AT&T Stadium para mostrar el contraste: una organización puede cambiar de estadio y potenciar su negocio, pero el vínculo de los socios con la casa histórica puede pesar de otra manera.

En Boca, además, el barrio está en el nombre. La Bombonera es parte de esa pertenencia. Allí se acumulan títulos, recuerdos, generaciones y acontecimientos como la despedida de Diego Maradona en 2001. El sonido, la cercanía de las tribunas y la manera de alentar forman parte de su valor.

Mudarse no es solamente cambiar de dirección. Para muchos hinchas, sería alterar una parte de la identidad del club.

Los que entran y los que se quedan afuera no necesariamente piensan igual

Arévalo introduce una distinción fundamental: no todos los hinchas participan de las decisiones institucionales y no todos los socios tienen las mismas posibilidades de acceso a la cancha.

Quien ya tiene su lugar puede priorizar conservar el estadio tal como lo conoce. Quien paga la cuota y casi nunca consigue entrar puede considerar mucho más urgente una ampliación ambiciosa o incluso una mudanza.

La relación que plantea el periodista es contundente: del orden de 300.000 socios frente a una cancha con alrededor de 50.000 lugares. No significa que todos quieran asistir siempre, pero sí muestra la magnitud del desajuste en los partidos de mayor demanda.

La categoría de socio adherente agrega otra tensión. Arévalo cuestiona que una fila virtual para llegar a socio activo pierda credibilidad si algunos acceden antes que otros sin respetar ese orden.

Por eso propone una discusión entre oficialismo, oposición y socios que no esté dominada por la ventaja electoral de cada agrupación. La ubicación de un eventual estadio nuevo tampoco tiene una solución automática: existen limitaciones de espacio y condicionamientos ambientales y urbanos que deben evaluarse.

Más capacidad también significa más posibilidades de competir

La discusión económica no va contra el sentimiento. Puede ayudar a sostenerlo.

Arévalo lo explica con un razonamiento sencillo: sumar decenas de miles de abonos puede generar más ingresos anuales; esos recursos pueden destinarse a mejores jugadores; un plantel más competitivo aumenta las posibilidades de pelear campeonatos. No garantiza títulos, pero amplía las herramientas para buscarlos.

Y en el fútbol no se compite solo. Si River vende muchas más ubicaciones por partido, dispone de una fuente de recursos que Boca no puede igualar únicamente con una demanda enorme que queda afuera de la cancha. Un patrocinio mejor pagado puede compensar parte de la diferencia, pero no elimina la restricción física.

El contraste histórico también importa. Arévalo recuerda la gran intervención en los palcos durante la presidencia de Mauricio Macri, a mediados de los años noventa. Desde entonces, Boca multiplicó sus socios y sumó títulos internacionales, mientras la capacidad siguió siendo una limitación.

La cancha puede estar más cuidada, tener mejores servicios y espacios gastronómicos. Todo suma. Pero mejorar la comodidad no resuelve por sí solo la falta de lugares.

El aforo final depende de algo más que construir tribunas

Hay otro punto que puede alterar las cuentas: la proporción de público sentado y de pie. Arévalo advierte sobre exigencias normativas relativas a los asientos que podrían afectar la capacidad de los estadios porteños.

Su observación es práctica: si se agregan lugares mediante sectores populares y luego cambia la configuración exigida, parte de esa ganancia puede desaparecer. Esa advertencia no debe tomarse como un calendario normativo confirmado, pero sí como una variable que el proyecto necesita contemplar.

Para entender por qué capacidad, accesos, visibilidad y operación deben diseñarse en conjunto, las guías de estadios de la FIFA ofrecen una referencia técnica complementaria. El número relevante no es solamente cuánta gente entra en una imagen de proyecto, sino cuánta puede recibir y operar el estadio bajo las condiciones aplicables.

Entonces, ¿quién tiene la mejor cancha?

River lleva ventaja en transformación ejecutada, capacidad y desarrollo de un estadio de usos múltiples. No está empezando de cero: ya hizo una parte importante de las obras y utiliza esa infraestructura para generar ingresos deportivos, comerciales y de espectáculos.

La Bombonera conserva un valor histórico, cultural y deportivo que no se mide solamente en butacas. Su desafío es convertir ese valor y esa demanda en una ampliación viable, sin quedar atrapada indefinidamente entre las restricciones del barrio, los permisos y la política del club.

No sería justo comparar una obra terminada con una promesa como si fueran lo mismo. Tampoco reducir la calidad de un estadio a la cantidad de espectadores que admite.

El verdadero superclásico de los estadios se juega en varios frentes: ejecutar, financiar, generar ingresos y cuidar la identidad. River busca ampliar una ventaja concreta. Boca tiene la oportunidad de resolver una deuda histórica con los socios que se quedan afuera. En ambos casos, el mejor proyecto será el que transforme la pasión en una infraestructura sostenible. Porque negocios son negocios, también en el fútbol.

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Fuente: Negocios son Negocios. Canal Mundo Dinero. Link: