Por la sequía del ciclo 2017/2018, que ocasionó la pérdida de 19 millones de toneladas en la cosecha de soja (de 54,1 millones de toneladas en el ciclo 2016/2017 bajó a 35,1 millones de toneladas), el año pasado la Argentina tuvo una importación récord de 6,63 millones de toneladas del grano. Las fábricas locales compraron más soja en el exterior para moler ante la caída de la producción.

Así lo refleja un informe elaborado por Zeni, que destaca que esa cifra significa, además, que las importaciones se triplicaron con respecto a 2017. En tanto, con ese nivel de compras la Argentina fue el tercer importador del mundo detrás de China y la Unión Europea.

Según el reporte, realizado con datos oficiales, Paraguay, como otros años, aportó la mayor parte de la soja que compró la Argentina. Sin embargo, en 2018 irrumpió también como abastecedor Estados Unidos luego de 20 años.

“El proveedor por excelencia fue Paraguay que, tras una campaña agronómicamente favorable, expandió su saldo exportable y mayormente fue canalizado hacia el territorio argentino. De todas formas, su participación se vio reducida al 62% de las compras totales (4,13 millones de toneladas), cuando habitualmente superaba cómodamente el 90% del total”, indicó Zeni.

El trabajo destaca el ingreso desde EE.UU. como la novedad en el mercado. Algo que, por un lado, se dio con la reducción de más del 35% en la cosecha de soja por la sequía y, por otra parte, en medio de los descuentos en los precios que tuvo la soja norteamericana por la guerra comercial de ese país con China, que puso un arancel del 25% a la oleaginosa de EE.UU.

“Más allá de la escasa producción doméstica, fue crucial el desenlace de la guerra comercial entre China y EE.UU. Este último punto favoreció el ingreso de poroto de origen norteamericano que debió recurrir a nuevos mercados frente a la ausencia de importadores chinos”, explicó a LA NACION Eugenio Irazuegui, analista de Zeni.

Fuente | La Nacion