Para Gustavo Neffa, director de Research For Traders, la situación es preocupante. “En este contexto la búsqueda de cobertura es total; la gran dificultad para los inversores es saber a través de qué instrumento. Los bonos en dólares se precipitaron un 60% desde la reestructuración; terminaron la semana con una caída adicional a la que ya tenían de entre el 10% y el 16%. Por eso buscan un dólar MEP y estacionarse en esa moneda con una inflación del 8,6% o irse hacia las Obligaciones Negociables (ONs) que han tenido una afluencia de dinero fenomenal en los últimos meses; alrededor de usd 2200 millones.”

Frente a la estrepitosa caída de los bonos, Neffa ve un intersticio favorable. “Con un Riesgo País a este nivel -medido a través del indicador Crédit for Swap-,la posibilidad de reestructuración del 95% en los próximos 5 años; está prácticamente asegurado que la próxima administración va a tener que encarar una reestructuración de la deuda. Por eso las paridades bajaron a un nivel de 18%, 19%, 25% ó 30%. Sin embargo, los que pagan más cupón, el 38 y el 41 son aptos para estacionarse y, más allá de la paridad, van a estar cobrando esos cupones de acá a los próximos 12 ó 24 meses con un riesgo aumentando en la cuota de nivel.”

LA DEUDA EN PESOS: OTRA ESPADA DE DAMOCLES

La ministra no sólo tiene el problema del dólar, sino también, el de la deuda en pesos. Con caídas que tornaron negativos todos los rendimientos de enero a mayo, el mes de junio fue fatídico con secuelas muy grandes para todas las licitaciones. “Pero el BCRA le puso el pecho y compró bonos para calmar los ánimos a corto plazo; para eso imprimió $1 billón para sostener ficticiamente las paridades. A pesar de todo eso, todavía están entre 10% y 15% en el tramo medio de la curva rindiendo esos bonos en pesos por encima del CER”, describe Neffa.

Para los especialistas, este nivel de emisión puede impactar hoy en las expectativas, pero se verá reflejado negativamente en los precios en los próximos 4 ó 5 meses.

En opinión de Ricardo Delgado, existe una enorme necesidad de cobertura “que comenzó el 8 de junio con el desarme de las posiciones en las carteras de los Fondos Comunes de Inversión, que continúa y se profundizó durante la última semana, pero todo es producto básicamente de la incertidumbre acerca de la capacidad de repago que tiene el Estado de la deuda en su propia moneda. Como los pesos queman, la velocidad de circulación aumenta y empiezan a presionar sobre los dólares financieros -Contado con Liquidación y el MEP sufrieron en el último mes devaluaciones de casi el 50%-, ya empieza a haber influencias sobre el proceso de formación de precios en una economía bi monetaria, como dice la Vice presidente, en donde una parte significativa de la tasa de beneficio de las compañías está en dólares. Los individuos y las empresas piensan en tasas de beneficios en dólares. Es así que las expectativas se realimentan en forma negativa y hay que darles una señal concreta: la señal fiscal y la de provisión de dólares al sector productivo para que no se frene y empiece a haber problemas en la cadena de pagos.”