por Mundo Dinero
2 mercados, 2 realidades: dónde invertir entre tasas altas, petróleo caro y recuperación argentina
La semana dejó una foto muy particular. Afuera reaparecieron fantasmas que parecían bastante controlados: tasas altas, bonos del Tesoro cayendo, petróleo en alza e inflación otra vez en el centro de la discusión. En Argentina, mientras tanto, los bonos mejoraron, el riesgo país retrocedió después de su rebote, el dólar se mantuvo calmo y el Merval empezó a recuperar de a poco.
Son dos realidades que conviven al mismo tiempo. La gran pregunta es si ese desacople puede sostenerse y, sobre todo, cómo pensar una cartera cuando Estados Unidos enfrenta presiones inflacionarias y Argentina encuentra apoyo en la energía, el agro y una mejora del frente externo.
Estados Unidos: cuando un buen dato económico incomoda al mercado
El dato más relevante de la semana fue el empleo estadounidense. La economía creó 162.000 puestos no agrícolas en agosto, muy por encima de los 56.000 que esperaba el consenso. La tasa de desempleo se mantuvo en 4,1%, la participación laboral pasó de 61,4% a 61,6% y los salarios avanzaron 3,1% interanual.
Para la economía real, un mercado laboral fuerte es una buena señal. El problema es que el mercado financiero buscaba algo distinto: una economía un poco más fría, con menor creación de empleo, que le sacara presión a la Reserva Federal para sostener o incluso subir las tasas.
Ahí aparece una dualidad clave: una buena noticia para la economía puede ser una mala noticia para los activos financieros. Si el empleo sigue firme y la inflación no cede como se esperaba, la Fed puede tener menos apuro para bajar tasas. Eso empuja hacia arriba los rendimientos de los bonos del Tesoro y presiona sobre las valuaciones de las acciones.
Con índices cerca de máximos, no se trata de ignorar el contexto macro. Se trata de distinguir qué empresas tienen ganancias consistentes, flujo de caja genuino y capacidad de sostener sus inversiones sin depender excesivamente de deuda.
Acciones de Estados Unidos: calidad antes que euforia
La principal fuerza detrás del mercado sigue siendo la performance de las compañías. Muchas empresas vienen superando trimestre tras trimestre las estimaciones de ingresos y ganancias. Mientras eso se mantenga, no resulta incómodo tener exposición a las grandes tecnológicas, entre ellas Microsoft, Meta y Nvidia.
La cuestión no pasa solamente por elegir inteligencia artificial. Pasa por cómo financiar esa carrera. En un contexto de tasas altas, es muy diferente una compañía que invierte usando su flujo operativo de otra que necesita salir recurrentemente a colocar deuda.
Por qué el dólar no es una posición neutral
También hay un elemento estructural para tener presente: quedarse completamente líquido en dólares no significa quedarse quieto. El dólar viene atravesando un debilitamiento estructural como moneda, por lo que no estar invertido también tiene un costo de oportunidad.
Eso no implica que todos deban tener la misma exposición. El porcentaje de renta variable depende del perfil, el horizonte y las ganancias acumuladas. Quien ya tuvo una suba importante puede tomar parte de la ganancia y pasar, por ejemplo, de una exposición del 30% o 40% en acciones estadounidenses a una del 20% o 25%.
Pero bajar riesgo no necesariamente exige salir por completo del mercado. En general, la preferencia está en las compañías grandes, con balances sólidos y negocios capaces de financiar su expansión. Son las que suelen corregir menos cuando el mercado se complica y las que normalmente lideran cuando vuelve el apetito por riesgo.
Es como comprar el mejor departamento de la mejor zona: cuando el precio del metro cuadrado vuelve a subir, suele ser el primero en reaccionar.
Una alternativa defensiva: consumo y dividendos
Para quien quiera mantener exposición estadounidense sin quedar tan concentrado en tecnología, las empresas de consumo defensivo aparecen como una alternativa interesante. Compañías como Walmart, McDonald's, Pepsi o Procter & Gamble pueden combinar menor volatilidad relativa y pago de dividendos.
Son opciones para transitar un período en el que la inflación, los máximos de los índices y la estacionalidad de septiembre invitan a ser selectivos. No se trata de esperar una corrección como una certeza, sino de no tener apuro por pagar cualquier precio.
Menos demanda estructural de dólares y más competencia por capital
Detrás de las tasas altas no está solamente la política de la Fed. Hay una cuestión estructural: los bancos centrales del mundo están reduciendo gradualmente la participación de activos dolarizados en sus reservas.
El dólar continúa siendo la principal referencia global y los bonos del Tesoro estadounidense mantienen un lugar central. Sin embargo, la participación del dólar en las reservas de bancos centrales habría bajado de alrededor de 64% en 2015 a 56% en 2025. China, Rusia y varios países emergentes vienen incrementando el peso de metales preciosos, especialmente oro, frente a los activos denominados en dólares.
La baja de la participación del dólar en reservas agrega una presión estructural sobre las tasas.
Una menor demanda estructural de bonos del Tesoro implica que Estados Unidos necesita ofrecer rendimientos más altos para captar capital. Y ese capital hoy tiene más destinos donde colocarse.
La carrera por la inteligencia artificial encarece el dinero
Los gobiernos no son los únicos que demandan financiamiento. Las grandes compañías tecnológicas, los hyperscalers y firmas como Nvidia también entraron de lleno a competir por capital para financiar centros de datos, infraestructura y desarrollo de inteligencia artificial.
La relación entre la deuda emitida por estas empresas y las emisiones anuales de Treasuries pasó de menos de 10% en 2024 a cerca de 70%. Es un salto enorme. Si más actores buscan fondeo al mismo tiempo, el precio del dinero tiende a subir.
Algunas compañías pueden afrontar ese gasto con su propio flujo de caja. Otras, como Oracle en la construcción de centros de datos, recurren al mercado de deuda. Ahí está una de las diferencias más importantes para analizar antes de invertir.
El riesgo de las empresas más endeudadas
La inteligencia artificial todavía necesita demostrar cuánto puede monetizarse de forma sostenible. Si una empresa toma deuda para construir infraestructura y después la demanda, los plazos de ejecución o la rentabilidad no cumplen con lo que el mercado esperaba, el castigo puede ser importante.
También existe un riesgo tecnológico. Si apareciera una innovación que permita desarrollar inteligencia artificial con menos hardware o menor consumo de energía, las compañías que hicieron inversiones gigantescas en centros de datos podrían quedar expuestas.
Por eso, dentro de tecnología, la preferencia sigue siendo clara: priorizar empresas líderes, rentables y con capacidad de financiar el capex con caja operativa. Las compañías más chicas o más endeudadas pueden sufrir mucho más ante un cambio de escenario.
Petróleo: el foco que puede devolver inflación
El petróleo volvió a ser protagonista. El precio se ubicó en torno de los US$92, una zona técnica de resistencia. Si supera ese nivel con fuerza, podría buscar niveles de US$100 o incluso US$110.
El petróleo se acerca a una zona que puede definir si la presión inflacionaria gana fuerza.
Históricamente, los movimientos fuertes del petróleo hacia la zona de US$100 suelen convertirse en un problema para el mercado. La transmisión es directa: combustible más caro implica transporte, logística, producción y alimentos más caros. Es decir, más presión sobre el costo de vida y sobre los márgenes de muchas empresas.
La persistencia del conflicto entre Estados Unidos e Irán agrega incertidumbre. Al comienzo se esperaba un episodio de dos o tres semanas, un shock temporal que podía impactar uno o dos meses en la inflación. Pero el conflicto se extendió mucho más de lo previsto, y el alto al fuego de fines de junio duró muy poco.
Con petróleo entre US$90 y US$100, los bancos centrales pueden verse obligados a reaccionar para evitar que el shock energético se traslade de forma persistente a los precios. La próxima reunión de la Fed, prevista para el 15 y 16 de septiembre, queda bajo la lupa, especialmente de cara a las elecciones de medio término en Estados Unidos del 4 de noviembre.
Cómo impacta la energía cara en la inteligencia artificial
La inteligencia artificial requiere una cantidad muy importante de energía. Por eso, un petróleo y gas más caros pueden presionar los costos de largo plazo de la infraestructura digital y los centros de datos.
Hay desarrollos vinculados con energía nuclear y otras soluciones para abastecer esa demanda, por lo que el impacto no depende solamente de los combustibles fósiles. Pero el punto central es la duración del conflicto. Si la tensión se disipa, no falta petróleo a nivel mundial. El problema está en las restricciones de oferta y circulación, especialmente alrededor del estrecho de Ormuz.
En cambio, si el conflicto persiste y la energía se mantiene cara, la inflación global puede volver a complicarse, las tasas podrían permanecer elevadas por más tiempo y los activos de riesgo enfrentarían un escenario más volátil.
Argentina: un Merval que recupera, aunque todavía con poco volumen
Mientras el exterior enfrenta estos desafíos, el mercado argentino mostró una mejora. El Merval rebotó cerca de la zona de soporte de 815 dólares, aunque todavía sin la fuerza que muchos esperaban. La recuperación existe, pero el mercado sigue trabado y con bajo volumen.
Eso importa porque el Merval es poco diversificado. A diferencia del S&P 500, donde hay una gran variedad de sectores, el mercado argentino concentra buena parte de sus alternativas en energía, bancos, utilities y telecomunicaciones. Por eso, la selección sectorial es todavía más relevante.
Utilities y energía regulada
Las compañías del sector regulado presentaron balances interesantes. Transener, Ecogas y Metrogas se benefician de una flexibilización relevante en el mercado energético, tanto para generadoras como para distribuidoras.
Son activos que pueden requerir paciencia, en especial por el bajo interés y la menor liquidez que hoy muestran las acciones argentinas. Pero justamente esa falta de entusiasmo puede dejar valuaciones atractivas para quien tenga horizonte de más largo plazo.
Pampa, petróleo y una exposición energética más equilibrada
Pampa Energía aparece como una empresa que combina generación eléctrica regulada con petróleo y gas en Vaca Muerta, a través del proyecto Rincón de Aranda. Puede ser una alternativa para quien quiera exposición energética sin concentrarse por completo en un play puro de oil and gas.
YPF y Vista son compañías que siguen resultando atractivas, pero tienen una sensibilidad mayor al precio internacional del petróleo. Si apareciera un alto al fuego y el crudo bajara con fuerza, podrían sufrir más que una empresa con negocios diversificados entre generación, regulación y producción.
Bancos: baratos, pero con temas por resolver
Los bancos lucen baratos, aunque todavía quedan dudas sobre la morosidad y sobre una recuperación más dinámica del crédito. Para una cartera que busque algo de exposición argentina, pueden tener lugar por valuación y liquidez, pero el proceso de normalización de la actividad todavía no está completo.
En cambio, sectores ligados a la economía real, como Loma Negra o Ternium, parecen requerir algo más de paciencia. La recuperación de la actividad todavía es una de las asignaturas pendientes.
El gran respaldo argentino: energía y agro
La mejora de los precios de los commodities es una noticia especialmente positiva para Argentina. El complejo energético ya muestra una balanza comercial positiva cercana a US$12.000 millones en términos interanuales, un cambio muy significativo respecto de 2022 y 2023.
La energía pasó a consolidarse como una fuente relevante de divisas para el frente externo argentino.
La soja, junto con el trigo y el maíz, también aporta un impulso importante. Los precios de intercambio del agro se encuentran en niveles elevados, incluso en términos reales. La soja pasó de valores cercanos a US$345 o US$350 por tonelada a aproximadamente US$480.
La suba de la soja mejora los términos de intercambio y fortalece la disponibilidad esperada de dólares.
Entre los factores que explican esta suba aparecen la sequía en Estados Unidos, la posibilidad de menores rindes en Brasil y los problemas productivos en Ucrania vinculados a la guerra con Rusia. Menos oferta global suele sostener los precios.
Para Argentina, el panorama climático luce mejor, con lluvias por encima de lo normal. Si se combina una buena cosecha con precios internacionales firmes y un superávit energético creciente, el flujo de dólares hacia 2026 y 2027 puede resultar muy favorable.
Ese es uno de los motivos por los cuales los bonos y el Merval recuperaron interés: el mercado volvió a mirar los términos de intercambio y un frente externo que luce más ordenado.
Reservas, dólar e inflación: las señales que sigue el mercado
El Banco Central compró US$127 millones en cinco ruedas, en una semana con buena oferta de dólares. El dólar se mantuvo tranquilo, aunque eso no implica que todas las semanas vayan a ser iguales. Pagos específicos, vencimientos o mayores necesidades de divisas pueden generar picos de demanda.
La clave es sostener el sendero de acumulación y fortalecimiento de reservas internacionales sin desatender el objetivo inflacionario. El Banco Central viene intentando ordenar el deslizamiento cambiario y evitar movimientos bruscos que se trasladen rápidamente a precios.
La estrategia requiere equilibrio. En una semana de alta demanda de dólares, puede priorizar la estabilidad cambiaria y comprar menos. Cuando vuelve la oferta, puede aprovechar para recomponer reservas. El objetivo es administrar los dos frentes sin que uno desarme al otro.
Qué anticipa el REM
El Relevamiento de Expectativas de Mercado mostró una baja en las proyecciones de inflación. La mediana esperaba un IPC de 1,7% para agosto, una inflación cercana a 30% para el cierre de 2026 y 20,5% para 2027.
Las proyecciones de inflación bajan, aunque el mercado también espera menor crecimiento.
Más allá de que el REM también contempla una moderación del crecimiento, que la inflación esperada se acerque al 2% mensual y empiece a proyectar meses en torno de 1,5% es una señal relevante. El proceso es difícil y no está terminado, pero el consenso empieza a ver una desaceleración gradual.
Además, se liberó liquidez en pesos y las curvas en moneda local recuperaron algo de fluidez. Volvieron a observarse tasas reales positivas, una condición importante para que el mercado de pesos funcione de manera más ordenada.
La actividad sigue siendo el punto débil
No todo está resuelto. Los datos de recaudación de agosto mostraron crecimiento nominal, pero los impuestos más vinculados con la actividad evidenciaron debilidad real. Las estimaciones mencionadas ubicaron al IVA DGI cerca de una caída de 3% real interanual y a los impuestos a los débitos y créditos alrededor de una baja de 9% real.
Es coherente con una economía donde todavía falta que el crédito se dinamice y que la actividad termine de arrancar. El frente externo puede estar mejor ordenado, la inflación puede desacelerarse y las reservas pueden acumularse, pero la recuperación de la economía real sigue siendo el desafío que falta consolidar.
Cómo leer estas dos realidades
El escenario actual exige evitar simplificaciones. Estados Unidos mantiene empresas muy fuertes, pero enfrenta tasas elevadas, competencia por capital y un riesgo inflacionario que puede agravarse si el petróleo sigue subiendo. En ese mercado, la calidad importa: empresas líderes, rentables, poco endeudadas y capaces de financiar su crecimiento.
Argentina, en cambio, tiene una oportunidad concreta en el flujo de dólares que pueden aportar la energía y el agro. El Merval todavía requiere paciencia y selección, pero utilities, energía diversificada y bancos aparecen como los sectores con mejores argumentos dentro de un mercado local concentrado.
La conclusión no es elegir un único mercado y olvidarse del resto. Es entender qué riesgo se está asumiendo en cada posición. En Estados Unidos, cuidar valuación, deuda y exposición a energía. En Argentina, seguir reservas, inflación, actividad y el aporte de los commodities. Dos mercados, dos realidades y una misma regla: invertir con criterio, no por impulso.
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Fuente: Mercado sin filtro. Canal Mundo Dinero. Link:
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