Por julio de 2016 se estableció la ley de Reparación Histórica a Jubilados y Pensionados para pagale a los jubilados que tienen sentencia favorable pero no cobraron, los que todavía están en juicio y también a aquellos que no comenzaron una demanda, por el cobro del reajuste de sus haberes previsionales. En aquel momento, el Gobierno calculó que son unos 2,5 millones de jubilados.

Se estableció además la creación de una comisión para el armado de un nuevo régimen previsional.

Con esta ley el sistema de moratoria sufrió modificaciones a la vez que se creó la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), de carácter vitalicio y no contributivo, para todas las personas de 65 años o más, que no perciban ningún otro tipo de beneficio social, con el pago mensual de una suma equivalente al 80% del haber mínimo.

Mediante esta reparación “hubo una gran cantidad de gente que vio incrementado su ingreso, pero sobre todo aquellos que tienen el juicio iniciado. Fuera de eso, la gran mayoría todavía no tiene propuesta”, remarcó Martín Pérez Achilli, abogado especialista en temas previsionales y director del sitio www.mijubilacion.com.

“Creo que es porque se está esperando a que la Corte Suprema defina si avala el índice de reparación histórica o sostiene los índices que estaban hasta ahora”, agregó. Asimismo resaltó que “hay un tema importante que la gente no presta atención hasta que le toca y es que en el blanqueo de capitales hubo una reforma previsional”.

Los fondos que ingresaron a las arcas del Gobierno por impuestos del dinero blanqueado en la última propuesta de exteriorización de capitales se destinaron a financiar los pagos a los jubilados y el nuevo cálculo de jubilaciones.

El proyecto también contempló una reforma del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES. Antes los rendimientos de los activos del Fondo eran invertidos en instrumentos financieros oficiales, de acuerdo con necesidades del Tesoro, pero no financiaban a los jubilados, a pesar de que se constituyó con los aportes. Por tanto, se buscó que se puedan disponer tanto de acciones como de otros instrumentos de acuerdo con un sondeo de rentabilidad para financiar al sistema. Así, el dinero para los juicios sale del blanqueo, presupuesto de la ANSES y utilidades del FGS “El concepto general que tengo de la reparación es que se acomodaron situaciones que estaban muy desparejas, definiendo a quienes les correspondía ganar más y a quienes menos. Y sobre esa base se determinó ir aumentando menos los sueldos”, advirtió Martín Pérez Achilli.

Y hay situaciones muy arbitrarias. “El sistema argentino siempre nos pide 30 años de aporte, el que tenía menos años lo completaba con alguna de las moratorias vigentes. Para los hombres, una de esas dos moratorias se sacó y sólo aplica para pocos casos”.

Por tanto, quien no llega a esos años de aporte, recibirá el 80% de la mínima. Por ejemplo, una persona que aportó 25 años, como aun le faltan 5 años de aporte, ahora no los puede compensar por moratoria.

En este caso le van a dar el porcentaje de la mínima, que son unos $5.600, cuando le deberían corresponder $12.000. Y además, su mujer debe renunciar a la pensión.

“La normativa previsional debería corresponderse a lo que aportó cada persona. El principio del sistema de seguridad social debería ser ayudar cuando la persona necesita.

Si yo aporté 25 años, no pido privilegios, simplemente que me den lo que puse”, insistió Martín Pérez Achilli.

“La reparación es para el que está cobrando. Y los juicios son para los que ya están cobrando y no están de acuerdo con lo que les pagan. Deberíamos tener un sistema del 2%. En este caso, de cada año que yo aporte, me tienen que dar un 2% de mi sueldo cuando estoy cerca de jubilarme. Por tanto, si aporté 10 años, sé que voy a recibir un 20%, si aporté 20 años, tengo un 40% y si aporté 40 años, tengo un 80%.

Ese debería ser el sistema, que sea simple. Además, hoy está lleno de especulaciones. Para mí la clave de todo esto es preguntarnos qué busca un sistema de seguridad social, desde el concepto básico”,
finalizó.

Fuente | Revista Cultura Invest