Movicom es una marca de celulares que ya no existe más. Tampoco se utiliza el 15 como prefijo para comunicarse. Pero Héctor Méndez, ex presidente de la Unión Industrial durante tres períodos, los mencionó para ejemplificar cómo funcionaba la obra pública durante el kirchnerismo.

Lo dijo en declaraciones radiales en el Día del Padre y armó un gran revuelo. Lo ratificó ayer a Clarín. “A la obra pública la llamábamos Movicom, porque va con el 15 adelante”, señaló en obvia alusión a los pedidos y pagos de coima.

Otros empresarios, que solicitaron el anonimato, distinguían ayer entre delitos menores, delitos mayores y otros que generan alarma social.

Precisamente en ese lugar ubican el caso del secretario de Obras Públicas José López, atrapado con casi US$ 9 millones.

Ese funcionario era conocido por “disciplinar” durante los últimos 12 años desde el gobierno nacional a los constructores. A muchos les prohibía participar en licitaciones en las que se presentaban sus favoritos Lázaro Báez, Rovella Carranza y Electroingeniería.

Por cierto, el caso López ha generado una demanda ciudadana por saber los alcances de la corrupción y la red de involucrados. Y algunos empezaron a dar respuestas.

“Cada empresario tiene que hacer un mea culpa. Yo también he sido cómplice de muchas cosas. El silencio es complicidad, el que calla otorga”, dijo Méndez.

-¿Por qué no habló antes?, se le preguntó.

-He hablado y fui castigado. Tuve que vender mi participación accionaria en una firma constructora porque no la dejaban participar en la obra pública. En estos años hubo un pacto de silencio respetuoso entre los empresarios porque nadie quería ser botón y meterse en el negocio del otro, ya que cada uno cuida su propio negocio.

-¿Usted comprende a los que pagan coimas?

-Ante la corrupción todos se rasgan las vestiduras, cuando llega el momento nadie denuncia nada y la víctima es el pueblo, la gente es la que paga y pierde todo. Creo que se puede ser empresario sin tener que pagar retornos a funcionarios. Hay muchos que prefieren el atajo, ir por la banquina. Otros siguen por el pavimento y aguantan la cola y sufren mucho.

La semana pasada, el propio presidente de la Cámara de la Construcción, Juan Chediak, confesó que Cristina Kirchner conocía la corrupción con la que se manejaban los fondos del área de Obras Públicas: “Cristina, De Vido y José López sabían perfectamente que había empresas que cobraban antes que otras”.

Entrevistado por Luis Majul, Chediak contó incluso que la Cámara se reunió con la ex presidente para plantearle que la empresa Austral Construcciones, de Báez, “no hacía las obras y cobraba por adelantado”.E insistió, en defensa de su propio sector: “Que no se confunda a quien pudo tener connivencia con José López con el resto de los socios de la Cámara Argentina de la Construcción. Nosotros dormimos muy tranquilos”, aclaró.Otro constructor, Gregorio Chodos, que ha cultivado una relación estrecha, casi familiar, con el presidente Macri, aclaró en un reportaje en Perfil : “Yo hablaba mucho con López, pero nunca hice obras con él. Hice muchas viviendas con gobernadores e intendentes, pero no por un contrato directo con Nación. Nunca me pidieron ni diez centavos”.

José de Mendiguren, diputado por Sergio Massa y presidente de la Comisión de Industria, pareció desmentirlo. Consultado por este diario, dijo: “La Cámara de la Construcción tiene un índice de precios por el que debería ajustarse el presupuesto de la obra pública. ¿Era tan difícil darse cuenta que las actualizaciones multiplicaban varias veces ese índice, dónde estaban los controles?”. Mendiguren menciona otros hechos de corrupción “con un nivel nunca visto en la Argentina, desde la importación de gas licuado a la de vagones usados desde España. No darse cuenta era como no ver una vaca en un baño”, graficó.

-¿Por qué no lo denunció antes?

– La UIA lo denunció y fue muy atacada.

-Al sector industrial que dependía de importaciones de insumos o los que estaban en precios cuidados, ¿también les pedían coima?

-Tuve suerte, en mi sector nunca lo vi. w

Fuente IEco