Argentina no pudo aprobar un presupuesto para el 2022. Independientemente de la disputa política, el presupuesto es importante para la proyección de un plan económico, consensuado, que le de cierta previsibilidad a una economía muy imprevisible. Según el economista Estaban Domecq, “Argentina tiene una agenda de corto plazo en relación al problema financiero cambiario, y una agenda de estanflación con una economía que hace 10 años que no crece. El objetivo de este presupuesto era balizar un sendero de normalización macroeconómica que apunte a estas dos agendas”.

El problema de fondo de la economía argentina es que atraviesa una crisis de confianza y de incertidumbre. El presupuesto presentado por el oficialismo, de haberse aprobado, no solucionaba este problema estructural. Domecq señala que “el presupuesto del oficialismo no resolvía la agenda de corto plazo. Nos alejaba de lo que va a pedir el FMI. Además agudizaba la situación estanflacionario estructural. Económicamente hablando estamos mejor que ayer. Ahora el Gobierno está obligado a correr con el fondo.”

El presupuesto, sea cual fuere, debe ser consistente y no sólo una expresión de deseos. El problema que presenta el presupuesto planteado por el oficialismo es que no permite anclar las expectativas económicas y pasa a tener un rol formal administrativo, que nadie toma en serio. Ningún especialista proyecta una inflación en el 2022 por debajo del 50% y el presupuesto, presenta una inflación anual del 33% y un dólar a $131,11. Domecq señala que “el riesgo de un presupuesto tan inconsistente el anclaje se hace cero. Pasó en el 2021. Considero que el 14 de noviembre de elecciones legislativas se terminó una economía del plan empalme: atraso cambiario, congelamiento de tarifas, tasa interés negativa, estímulo el consumo y mucha obra pública. De hecho el Gobierno empezó a abandonarlo.”

Sin un consenso de la mayoría de los sectores políticos el acuerdo con el fondo, aunque se acepte, corre peligro de no cumplirse. Esto lo saben todos los sectores políticos, y cada cual hace su juego, sin pensar en una unidad por el bien del país. Según Mariano Otálora, conductor de ¿Qué hacemos con los pesos? A24, “el acuerdo con el fondo, puede demorarse, pero va a estar. El Gobierno no tuvo el diálogo que se esperaba pensando en la derrota de la elección legislativa, y la oposición tampoco estuvo a la altura.”

Domecq concluye que “el presupuesto estaba tan lejos de la realidad y de las posibilidades, que por más que se hubiese hecho un cuarto intermedio, una apertura de comisión en extensión de plazos para negociar, era insalvable la distancia.” 

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