Los hechos justifican las expectativas. Por un lado se están liberando las tarifas, el dólar se está moviendo y, por otro lado, los controles de precios.

Según alerta el economista Roberto Cachanosky “La situación es más que crítica. De los usd 8.100 millones que compraron en septiembre a través del dólar soja sólo quedan usd 1600 millones. Eso generó una expansión monetaria de más del 30% de la base monetaria en un mes. Con la escasez de reservas el tema es de dónde van a salir los dólares que se necesitan de ahora más para importar insumos.”

Y las expectativas no permiten esperar un escenario positivo para el 2023 siendo que el adelanto de las liquidaciones restó ingresos para el año próximo sumado a la sequía que ya arroja pérdidas millonarias.

“Mi estimación es que el complejo sojero debe haber vendido en total usd 22.000 millones en el 2022. Y el año pasado habían alcanzado los usd 21.000 millones; los mismo prácticamente. El trigo viene muy mal, la cebada viene mal; se calcula que la pérdida de la cosecha será de algo más de usd 4000 millones. Se está retrasando la siembra de soja con lo cual no sé si se llegará a marzo con el ingreso de dólares. Quizás haya que esperar hasta abril o mayo con rindes menores. La estimación es que en el 2023 podrían ingresar usd 10000 millones menos. Entonces por un lado no hay dólares oficiales, y por otro lado hay muchas empresas necesitando dólares para producir“.

MERCADOS INTERNOS Y EXTERNOS COMPROMETIDOS

Aunque hubiera valientes interesados en mantener su nivel de actividad en el contexto de las reglas impuestas por el Gobierno, la realidad es que la ceguera institucional conduciría directo a la bancarrota.

“El productor que tiene que importar insumos no tiene certezas. Si le autorizan la compra en el exterior, el Secretario de Comercio le dice que le pagará los dólares dentro de 180 días. ¿Quién en el exterior va a esperar tanto tiempo para cobrar? ¿Cómo se pueden estimar los costos de producción? En caso de que usara dólares propios tampoco habría garantías porque no se permite comprar dólares MEP ni CCL. Es decir, el productor tiene que pagar los insumos a $300 por dólar y, si es exportador, venderá a $160. Si vende en el mercado interno, comprará insumos a un dólar de $300, no podrá reponer eso esos dólares, y después se tendrá que someter al control de precios. No cierra por ningún lado. Esto conduce a un proceso de recesión combinado con un proceso de inflación.”

¿SE PUEDE PARAR LA INFLACIÓN CON MÁS INFLACIÓN?

El Gobierno necesita enfriar la economía para frenar la tendencia inflacionaria. ¿Es lógico hacerlo comprometiendo el consumo y los niveles de actividad? El análisis de Cachanosky revela las contradicciones.

“El ticket promedio de supermercado cayó en picada, esto quiere decir que la gente cada vez pone menos cosas en el changuito. Si el Gobierno enfría la economía, va a recaudar menos y si recauda menos va a tener un bache fiscal más grande. Si lo que tiene es un plan, tiene fuerte inconsistencias. Dicen que van a reducir el déficit fiscal, para eso se necesita subir los impuestos o bajar los gastos. No hay mucho más margen para lo primero, es decir que la alternativa es bajar gastos. No hay un proyecto de reforma del Estado para eso, pero lo van licuando cuando suben las jubilaciones, pensiones, etc. por debajo de la inflación. En ese caso la inflación pasa a ser un instrumento de estabilización; es decir que se necesita la inflación para bajar la inflación, es casi demencial”, resaltó el economista.

“El tema es que no haya una corrida cambiaria, financiera, que no se dispare la inflación y que no caiga el nivel de actividad. Si cae el salario real, por lo tanto, cae el consumo interno. Y los motores de la economía son el consumo, las exportaciones que están castigadas y amenazadas por la sequía y, por último, las inversiones. Nadie va a venir a poner plata en Argentina. ¿Qué motor va a mover a la economía? Vamos hacia una recesión. En el año electoral, dudo que sean muy disciplinados desde el punto de vista fiscal”.

“El FMI va a mirar para el costado. Argentina firmó 27 acuerdos con el FMI desde que entró en 1956. Debe haber cumplido con tres o cuatro nunca los cumplió. Durante el período electoral se va a tirar mucha plata al mercado, pero la gente no quiere el peso. El año que viene vamos a tener más emisión, más inflación y la economía en recesión. El gran interrogante es qué pasará con el mercado de cambio”.

“El blue viene subiendo lentamente todos los días. El riesgo grande es el efecto Puerta 12. El ahorrista vendió dólares por la tasa y se coloca en pesos durante un tiempo apostando que la tasa le gana al dólar, pero en un momento quiere retirar sus ahorros por el capital más los intereses ganados. Gana el primero que se retira. Ahí, el problema es la deuda que el BCRA tiene con los bancos y, estos últimos, con los depositantes. ¿Con qué dinero los bancos compran las LELIQ? Con el dinero de los depositantes. La pregunta que siempre hay que hacerse es ¿qué actividad lícita genera una tasa de rentabilidad de 25% anual en dólares? Ni el narcotráfico te genera eso, ni la trata de blancas, nada. Sí alguien me pide plata prestada con la promesa de devolverla con un 25% anual en dólares, seguro que no me la devuelve. No hay actividad lícita que genere una tasa de rentabilidad de ese nivel. Esa inconsistencia es la permite pensar que la historia termina mal”, concluyó el economista Roberto Cachanosky.

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