Por el lado de los comercios, los contratos que se vencen en estos días difícilmente tengan un ajuste superior al 20%, cuando la tradición en el sector es que cada “retoque” vaya en línea con la inflación registrada el año anterior. Es decir, si el bajón del consumo no hubiese sido tan pronunciado, hoy los contratos se estarían renovando en términos superiores al 40%.

Y, en la medida en que el índice de vacancia aumenta, bajan las pretensiones de los propietarios, que prefieren resignar rentabilidad antes que prolongar la situación de mantener un local vacío.

En lo que hace a las condiciones de ingreso, analistas e inmobiliarias señalaron que hoy se privilegia la “garantía comercial” –que quien alquila no arrastre deuda o cuestiones pendientes de operaciones anteriores– antes que la tradicional garantía de propiedad.

Mirá el análisis de Esteban Súcari, director de Ecocheras en Qué Hacemos con los Pesos (Canal 26).