A partir de los pocos artículos sancionados de la reforma previsional, hemos sido apabullados por miles de análisis sobre índices, empalmes, RIPTES y posibles cálculos de aumento. Pero poco se ha hablado sobre el cambio en el ámbito específicamente laboral.

ÁMBITO PREVISIONAL
QUÉ CAMBIÓ: método de aumentar

Cambió la forma de actualizar periódicamente el haber mensual de un jubilado. Hasta ahora, variaba según creciera la recaudación o los salarios.

Ahora, en su mayor proporción, el motor será la medición oficial de la inflación.

Lo que no cambió es la forma de calcular el haber inicial de la jubilación. Se sigue reconociendo un 1.5% por cada año aportado, aplicado según corresponda al promedio de sueldos últimos 120 meses en el caso del dependiente, o las rentas promedio en el caso de autónomo.

ÁMBITO LABORAL

QUE CAMBIÓ:
extensión edad. Ahorro contribuciones.

Hasta ahora, cuando alguien alcanzaba los requisitos para la jubilación, o sea edad y años de aporte, el empleador podía intimarlo a jubilarse y a partir del día en que lo intimaba, sólo estaba obligado a pagarle el sueldo durante un año.

Ahora no podrá intimarlo si es menor a 70 años, pero sí podrá –acreditados que fueran los años de aportes– eximirse del pago de las contribuciones patronales.

Es decir que, de manera voluntaria, se comienza a extender la edad jubilatoria, ya que ahora el trabajador al llegar a los 65 no se ve obligado a jubilarse, y puede continuar en actividad.

Para el empleador esto significa un costo adicional, porque antes se liberaba sólo con abonar el sueldo durante un año, y ahora si quisiera liberarse deberá pagar toda la indemnización.

Por otro lado, cierto es que si el trabajador continúa, el eximirse de las contribuciones representa un ahorro de aproximadamente dos sueldos al año.

Entonces, el cambio no sólo ha sido previsional, y saludamos positivamente que se permita extender la edad jubilatoria de manera voluntaria, estimulando dicha medida con el ahorro de la contribución patronal.

Fuente | Revista Cultura Invest