Más allá de las variables clásicas que pueden servir para explicar la marcha de la economía, hay algunos indicadores que históricamente los argentinos suelen seguir de cerca y que son los verdaderos termómetros de la City porteña.

Uno de ellos es el riesgo país que, en las últimas semanas, volvió al centro de la escena, al llegar a los 833 puntos y marcar su nivel más alto desde octubre de 2014. El otro es el precio del dólar, que si bien desde octubre muestra cierta estabilidad, este miércoles se despertó y se acercó a los $40 en su cotización al público.

Ahora bien, ¿qué hay detrás de esta suba del riesgo país? ¿Cuáles son los temores de los inversores? ¿Puede este indicador recalentar el mercado de cambios?

En rigor, en base a distintos especialistas consultados por iProfesional se podrían resumir en seis los factores que explican este clima en los mercados:

1. Una economía que aún no tocó fondo

Los datos económicos que van surgiendo muestran que la recesión es más profunda de lo que se estimaba y generan más dudas respecto a la recuperación. Los más optimistas creen que el rebote podría llegar en el segundo trimestre de 2019, pero no ven una mejora en el consumo sino hasta que se acerquen las elecciones.

“Las señales que esperamos en los próximos meses se centralizan especialmente en la necesidad de mostrar piso de recesión y, en consecuencia, el comienzo de una recuperación”, destaca Lucas Gardiner, director de Portfolio Personal Inversiones (PPI).

Así como este año la fuerte sequía marcó el inicio de la recesión, para 2019 todas las fichas están puestas en el campo y en que genere un efecto derrame en las ciudades del interior del país.

“Si bien la cosecha de trigo no va a ser tan fuerte como se esperaba, y la de soja también va a mostrar efectos de exceso de lluvia en algunas zonas, al compararlas con las del año pasado, que tuvo la peor sequía en 50 años, los números terminan siendo muy superiores”, explica Gustavo Neffa, socio y director de Research for Traders.

Según el índice de producción industrial que elabora la consultora Orlando Ferreres en noviembre se registró una baja de 9,5% respecto del mismo mes del año pasado y de 1,4% respecto de octubre, con datos ajustados por efectos estacionales. “Muchos pensaban que la industria había tocado fondo, pero siguen saliendo datos cada vez más negativos”, razonaba un economista.

Esa situación, en un contexto de duro ajuste fiscal y monetario, genera dudas entre los inversores respecto a cuánto de deseo y cuánto de realidad hay en la recuperación esperada para 2019. Además, y más allá de que en algún momento del próximo año se dé el tan esperado rebote, todos los pronósticos ven una caída en el PBI, rompiendo con el histórico serrucho, de crecimientos en los años impares.

2. La incertidumbre electoral

Todo año electoral suele generar cierta incertidumbre en los inversores respecto al futuro político. Y esta vez no es la excepción. Además, a menos de 10 meses de los comicios, no sólo no hay una tendencia clara sobre quién podría ser electo sino que ni siquiera hay certeza de quiénes serán los candidatos.

“Se percibe un riesgo de cambio del rumbo político de cara a 2019, con la necesidad de salir al mercado en 2020., dado que se agotan los desembolsos del Fondo”, comenta Federico Furiase, director del Estudio Eco Go.

En ese sentido, desde el Gobierno ven que uno de los principales factores que impulsaron al riesgo país en el último mes fueron las encuestas que le daban chances a Cristina Fernández de Kirchner de ir a un eventual balotaje con Mauricio Macri en octubre del año próximo.

“Hay un punto que no se despejará en los próximos meses y es el político, que hará que la incertidumbre se mantenga y limite ciertos movimientos positivos en las cotizaciones, lo que generaría una mayor compresión en el riesgo país”, acota Gardiner.

3. La sustentabilidad de la deuda

Un factor más racional al que el punto anterior, y que también es uno de los principales motores del riesgo país es la sustentabilidad de la deuda. “Gane quien gane las elecciones, cualquiera de los candidatos va a tener que sentarse con el fondo y renegociar la deuda, incluso Macri“, comenta el jefe de la mesa de dinero de un banco local.

El cronograma de pagos del organismo de crédito estipula que a partir de 2020 ya no hay desembolsos y comienza el momento de saldar el préstamo.

“La sostenibilidad de la deuda es muy sensible al tipo de cambio real y a mayor tasa real requerida para estabilizar las expectativas, se extiende la recesión y aumenta el ajuste fiscal antes de intereses requerido para estabilizar el ratio deuda pública a PIB”, explica Furiase.

Según la visión de Neffa, al analizar los bonos argentinos por separado, “son un caso aislado, negativo, dentro del escenario mundial”. Evidentemente, agrega, “hay temas muy específicos de Argentina que no están resueltos y que no se van a resolver tampoco”.

Martín Saud, senior trader de Balanz, considera que dentro de los factores locales, las dudas respecto al futuro de la deuda y la incertidumbre política son las principales causas que explican la suba del riesgo país.

4. Menor crecimiento mundial

Entre las causas externas, el driver que más está impactando en los mercados en el último mes es la expectativa de menor crecimiento mundial, producto de la guerra comercial desatada entre China y Estado Unidos.

“El riesgo global es importante, con un desplome del S&P -que cayó 18% desde el pico de septiembre-, un aumento en la volatilidad financiera frente al riesgo geopolítico y el riesgo de un enfriamiento en Estados Unidos frente a la suba de tasas”, sostiene Furiase.

Para Saud, en el contexto externo, “la guerra comercial entre EE.UU. y China y el consecuente riesgo de bajo crecimiento en el mundo” impactan de manera directa en el riesgo país.

Un contexto de menor crecimiento mundial reduce la aversión al riesgo de los fondos globales, que prefieren ir a los activos más seguros y salen de países emergentes. “Hay una indefinición muy grande respecto a qué tan negativo es el contexto externo”, comenta Neffa.

5. La pelea entre Trump y la FED

A la guerra comercial con China, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le sumó una batalla en el frente interno, con un impacto inmensurable en los mercados. En rigor, la nueva disputa es con la actual conducción de la Reserva Federal respecto al futuro de las tasas de interés.

En la previa a la última reunión de la FED, a través de su cuenta de Twitter, Trump metió presión para que no subieran la tasa y les pidió a los banqueros oir “el sentimiento de los mercados”. Es tuit no fue aislado, sino uno más de una pelea que vienen haciendo pública desde hace unos meses y que en las últimas horas se intensificó.

“Hay que estar atentos a todas las peleas que está encarando Trump. Con China, contra los demócratas y ahora contra la Reserva Federal”, destaca Neffa y agrega: “esto último es muy fuerte y hasta la Casa Blanca tuvo que salir a desmentir que Trump quería sacarlo a Jerome Powell (el presidente de la FED), pero igual impactó en los mercados”.

Justamente, la fuerte caída con la que comenzaron la semana los principales índices de Wall Street tuvo que ver con esta pelea. “A través del secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, confirmó ‘por la negativa’ que estudia echar a Powell y organizó una reunión con los CEO de los seis principales bancos de EE.UU. para preguntarles sobre la liquidez del sistema”, asegura Gardiner.

En otras palabras, agrega, pasó por arriba a la FED, y trajo a la mesa un problema que no existía en los temas de análisis del mercado hasta ese comunicado. “La imprevisibilidad sin dudas seguirá desde el lado político, ante las acciones de Trump”, resume Gardiner.

6. Fondos internacionales, sin margen para comprar bonos

Por último, en medio de un contexto más hostil para emergentes y las dudas locales respecto al futuro económico y político, hay cuestiones técnicas que le ponen un techo a los bonos y, por consiguiente, un piso al riesgo país.

En concreto, muchos fondos extranjeros tienen un nivel de exposición a bonos locales mayor al que deberían tener lo que hace que, aunque se vieran tentados a comprar títulos públicos, no pueden. Técnicamente, en la jerga financiera se dice que estos fondos están en una posición overweight respecto a Argentina.

“Eso hace que haya menos demanda y además, en el mercado local no hay plata nueva que entre. Los Fondos Comunes de Inversión no están con suscripciones las compañías de seguro están con poca liquidez y eso hace que ante la mínima venta no haya quien le ponga el pecho”, explica Saud.

El senior trader de Balanz agrega otro factor que impulsa al riesgo país, que se desprende de las dudas sobre la sustentabilidad de la deuda, pero que está más relacionado con una cuestión técnica del mercado. “Hay muchos fondos del exterior que compran Credit Default Swap o seguros contra default. Los que venden esos contratos salen a desprenderse de bonos para cubrirse y eso hace subir el riesgo país”, explica. “En definitiva los que compran CDS generan una suba del riesgo país”, acota Saud.

El temor que se despierte el dólar

Estos seis factores son los principales motores del riesgo país y explican por qué no cedió la presión sobre el indicador incluso en los últimos meses, cuando el tipo de cambio experimentó cierta estabilidad. Claro que el hecho de que esa presión se mantenga en el tiempo amenaza con contagiar al precio del dólar.

“Si el riesgo país sigue subiendo, entonces al Banco Central le va a costar cada vez más mantener la estabilidad cambiaria en términos de tasa de interés requerida para mantener el crecimiento de los depósitos a plazo fijo y rollear los vencimientos de Leliqs para sostener el target de base monetaria”, destaca Furiase.

En la misma línea, Saud también considera que la suba del riesgo país en algún momento puede generar una suba de la divisa estadounidense. “Si bien el BCRA secó la plaza de pesos, y eso hace que el dólar no suba como sí lo hizo el riesgo país, en algún momento va a pasar. Si el riesgo país no baja, el peso va a devaluarse”, comenta.

Además, en el corto plazo, hay algunos condimentos extras que pueden aportarle cierta presión al tipo de cambio. “Estacionalmente a fin de mes, el dólar siempre sube un poquito y esto también sucede a fin de año, así que va a haber un poco más de demanda”, asegura Neffa, aunque aclara que no habrá ni una disparada ni una corrida, simplemente mayor demanda.

“La tasa es la que manda”, dispara Neffa. “Mientras el BCRA no la baje a 55%, va a haber poco apetito por el dólar”, agrega.

A mediano plazo, el director de Research for Trader considera que “el simple paso del tiempo va a hacer que a fines de enero el precio toque la banda inferior. Y antes que se dé el mercado va a salir a comprar dólares”. Ese efecto, según Neffa, podría generar que en algún momento del próximo mes el dólar pegue un pequeño salto para ubicarse un poco más lejos del piso de la banda de flotación.

Mientras tanto, el contexto externo será clave para contener esta mayor aversión al riesgo y mantener la calma cambiaria en el mercado local. El escenario local, en tanto, seguirá al compás de las encuestas y se irá despejando a medida que asomen con mayor claridad los candidatos y haya algún brote concreto que muestre que la recuperación económica no es sólo un deseo.

Fuente | IProfesional