Todo empezó con un Fondo Común de Inversión que vendió $35000 millones lo que generó el derrumbe de las cotizaciones con el consiguiente pánico de los inversores.
Según se cree, todo se debe a las dudas que existen sobre si se podrán renovar los vencimientos de deuda a medida se vayan acercando las elecciones generales.
Los bonos, que estaban rindiendo -2% pasaron, en horas, al 15%.

«La fragilidad y la pequeñez de nuestro mercado financiero y de capitales es muy conocida. Argentina no tiene espacio para colocar mucha deuda interna porque no tiene un mercado financiero de gran tamaño. No tiene inversores institucionales considerables, por eso tiene sometidos a sus bancos y compañías de seguro y fondos comunes a regulaciones que los obligan a comprar deuda pública. Y eso es lo que genera tanta vulnerabilidad en todo nuestro sistema», explica el diputado Ricardo López Murphy.

Para el ex Ministro de Economía, no son las obligaciones en dólares las que deben quitarle el sueño a la administración de Fernández. «Lo más peligroso son las deudas en pesos porque van a un mercado muy chiquito y ya generaron en el pasado episodios muy delicados. El plan Bonex, la hiperinflación y otros similares surgieron por problemas con la deuda interna.»

CÓMO SALIR DEL LABERINTO

Con los niveles de ingresos en niveles históricos, las oportunidades deberían multiplicarse para la Argentina. Sin embargo, los números siguen siendo alarmantes mientras se alcanzan los niveles máximos de emisión acordados con el FMI.

«Lo crucial sería que el gobierno cumpliera las metas que estableció con el FMI. Si hubiera una disposición a poner el déficit en 2,5% y a tomar medidas congruentes con una estabilización de las cuentas fiscales -que dada las circunstancias externas, son excepcionalmente favorables porque la liquidación de divisas es espectacular- lo uno esperaría es que el sector público normalice su superávit primario», analiza López Murphy y se pregunta «¿Por qué no lo hace? Porque gasta a lo pavote; ahí es dónde está el problema. E inventa impuestos disparatados; si uno piensa un poco ya sabe que no los puede hacer. Esa combinación es la que hace daño. Deberíamos haber logrado mejorar los números fiscales porque la recaudación ha volado, lo mismo debería haber pasado con los números externos y las reservas por la suba de los precios. Ninguna de esas cosas las podemos hacer por un mal diseño de la política económica.»

«Recordemos que Argentina está fuera de los mercados por lo que es dependiente de colocar deuda en pesos continuamente», acota Mariano Otálora, conductor de ¿Qué hacemos con los pesos? (A24)