El invierno es la época en la que se produce la mayor suba de precios en muchos productos y servicios. A menos de un mes para el comienzo de la estación invernal, aumenta la inquietud de las personas sobre los costos que generan las bajas temperaturas. El mes pasado entró en vigencia la nueva suba en las tarifas del gas que será de hasta cinco veces más que los cobrados el año pasado. Además, en esta estación se origina la mayor suba en el precio de la ropa.

El año pasado por un fallo de la Corte Suprema de Justicia, el tarifazo quedó sin vigencia y las empresas debieron reacomodar las facturas invernales con los precios subsidiados. Los valores ahora vigentes resultan 425% a 459% más altos para los pequeños usuarios, 320% más para los hogares medianos y 190% más caros para los grandes clientes.

Tomando como referencia el uso de una estufa de dormitorio de 3.000 kcal/h le costará cada hora de uso $1,04 a los pequeños clientes, a los medianos le saldrá $ 1,44, mientras que el uso por hora de esa estufa a los clientes denominados grandes costara $ 1,81. Con 8 horas diarias de uso, se traduce en un impacto mensual de $ 250 a $ 500. Sin embargo, si tomamos como referencia un equipo de capacidad de 6.000 kcal/h, cada hora de uso representa $ 2,11 en la factura de un hogar pequeño, $ 2,32 al de consumo mediano, y $ 2,60 a la de uno grande. Si lo trasladamos a la factura mensual esto representa entre $ 510 y $ 900.

La única manera de pagar menos es lograr bajar el consumo, tarea nada fácil, más cuando las temperaturas son bajas. Los que logren economizar tendrán un descuento en el precio del metro cúbico. A los usuarios chicos se los premiará con un descuento de un 32%, la rebaja para los medianos consumidores será del 29% y para los usuarios más grandes del 13 al 20%. No obstante, para aquellos usuarios que no logren ahorrar energía, deberán abonar un promedio de $ 1010 para hogares que forman parte de las categorías más baja, para un hogar de gasto medio la factura se incrementará a $ 1150, y a uno de alto consumo la suma llegará a $ 1750.

La calefacción eléctrica se paga el doble

También las tarifas de electricidad en marzo pasado sufrieron un nuevo aumento. La mayoría de los usuarios pagarán el doble que el año pasado por cada kilowatt por hora (kWh). Según las tres categorías de usuarios, el precio de la energía aumentó entre un 85 y 110%.

Cuando las temperaturas son bajas es usual usar aires acondicionados en modo calor (la opción eléctrica más ahorrativa), pero tiene costos similares a los de usar estufas a gas con el mismo poder calorífico. A su vez, usar otra clase de calefactores eléctricos también genera un gasto alto a fin de mes. Por ejemplo, encender ocho horas diarias un caloventor de 2.000 watts ahora encarece la factura mensual entre $ 530 a $ 630, según el tipo de usuario, mientras que un turbo calefactor de 2.400 watts, hasta $ 760.

Ropa de abrigo, 50% más

Se vienen los días fríos y comprar ropa se torna más difícil, ya que el invierno es la estación del año en la que se produce la mayor suba en el valor de las prendas. El aumento varía según la indumentaria y porque en esta época se utilizan telas más pesadas y de mayor largo, por lo tanto la ropa cuesta más. Además, a esto último hay que agregarle el costo adicional de la inflación que corre por estos tiempos. Según los propietarios de los negocios, los aumentos de alquileres, sueldos, impuestos y servicios, atentan contra la economía de las empresas, por lo tanto no tienen otra alternativa que vender las prendas y calzados más caros

Una campera de abrigo no cuesta menos de los $ 1500. Y en algunos casos, según la calidad o el material utilizado en la producción de la prenda, los valores ascienden hasta los $ 3500. Para una mujer, un pantalón jean sale promedio $ 1000 (entre $600 y $1.500), un sweater alrededor de $700, una campera no menos de $ 2500, mientras que zapatos, símil cuero, ronda los $ 1000. Claro que si vamos a una bota de caña alta, el valor asciende a los 1.900 pesos.

Para un hombre la situación es la misma. Un Montgomery de primera marca llega a los $ 4500. Un jean o un pantalón de gabardina ronda los $ 900, un sweater los $ 600, una remera manga larga $ 300, una camisa sale promedio los $ 900, una campera no baja de $ 2800, y un par de zapatos los $ 1500. En tanto, las bufandas y los gorros rondan los $ 150 Cabe aclarar que en todos los casos la cuenta puede reducirse o aumentar dependiendo la marca de la ropa y la calidad de la misma.

El auto también gasta más

Los coches, aunque estén preparados para soportar condiciones climáticas adversas, tienden a consumir más combustible en invierno que en otras épocas del año. En la gasolina que se refina para el invierno se añaden aditivos para reducir más todavía el punto de congelación. Pero la baja densidad de éstos y de los componentes ligeros hace que la energía de la gasolina por litro disminuya. Por lo tanto el motor necesita usar mayor cantidad de combustible para ofrecer el mismo rendimiento, por lo que el consumo aumenta. Además, las baterías con el frío tienden a perder gran parte de su energía.