El capital de riesgo le fue esquivo a la Argentina en los últimos años. Buena parte de los emprendedores se las rebuscaron con dinero de quienes oficiaron de ángeles: family, friends and fools, como se conoce en el segmento a los fondos aportados por la familia, amigos y algún que otro inversor esperanzado. Iniciativas estatales de montos limitados y una comunidad de incubadoras, aceleradoras y concursos tejieron la estructura de financiamiento para los que dieron sus primeros pasos en el país.

Esa realidad, que el ecosistema pretende cambiar con la ayuda de la nueva gestión y su respaldo a los entrepreneurs, fue reflejada por un informe emitido recientemente por la Asociación Latinoamericana de Venture Capital (Lavca, por sus siglas en inglés). El documento, que precisa los montos de inversión a nivel regional en nuevas compañías entre 2011 y 2015, da cuenta del escaso atractivo de la Argentina como destino de inversiones respecto de otros mercados. Las cifras se oponen a los atributos de talento y resiliencia de los emprendedores locales, enormemente valorados dentro y fuera del país.

No obstante, Lavca destaca la actividad emprendedora argentina por su desarrollo en un escenario adverso. “En cuanto al respaldo de losventure capitals, la Argentina continuará creciendo por encima de sus posibilidades, como lo ha hecho por años. Pese a un contexto de incertidumbre institucional, y el atraso en la infraestructura móvil y telefónica, el país ha producido numerosas firmas exitosas de Internet y tecnología”, como Mercado Libre y Globant, se escribe en el reporte.

Momento bisagra

Otro de los puntos destacados por la asociación es el entorno. Se vislumbra un cambio positivo en el clima de negocios en el cual se inscribe el resurgimiento de la Asociación Argentina de Private Equity y Venture Capital (Arcap). Con la ayuda de Lavca, la entidad local tiene por objetivo revivir el mercado doméstico de capital privado y de riesgo.

Pero más allá de algunos hits, la escasez de capital apuró los procesos de las firmas que tenían proyección regional. “Hoy buscan la segunda ronda afuera, y eso hace que muchas compañías argentinas traten de escalar a otros mercados demasiado temprano”, advierte Muslera.

En cuanto a los rubros que se beneficiaron en los últimos cinco años en la región, el primero fue, por mucho, tecnologías de la información (US$ 1704 millones), seguido por fintech (US$ 84 millones) y cuidado de la salud (US$ 61 millones). En la Argentina, los tres son tendencia en el emprendedorismo e inclusive surgieron incubadoras específicas para acuñar proyectos de los distintos tipos.

En la mayor parte del periodo revelado por Lavca la región creció. Sin embargo, el contexto cambió. Brasil, principal favorito de los capitales de riesgo, atraviesa una profunda crisis política y económica.

Próximos destinos

¿Hacia dónde fluirán los fondos? Desde el vecino país, Muslera afirma que “la mayoría de las empresas del mundo digital que buscan resolver un problema o resolverlo de una manera más sencilla, no están correlacionadas con lo que pasa en la macro; muchas, incluso, crecen al 100%, y otras que apuntan al ahorro de costos, ganan marketshare“.

Por eso “los inversores no se espantan”, asegura. Claro que hay impacto en la selección de nuevas inversiones y en la presión sobre las compañías: “Hasta el momento, había más financiamiento para el posicionamiento y después se enfocaba en generar ingresos; ahora, la estrategia es buscar el break even más rápido, bajar los gastos y mejorar la eficiencia”, enumera Muslera, quien subraya la mirada de largo plazo que naturalmente tienen los venture capitals. La mala noticia es para las más inmaduras, que no recibirán acompañamiento como hasta ahora.

La Argentina, aún con sus problemas persistentes, opina Gabriela Ruggeri, fundadora de EastPoint Ventures, está en vías de recuperar su atractivo: “Desalentaba el tipo de cambio desdoblado, la falta de institucionalidad, las marchas y contramarchas en un país donde crear una empresa es un proceso engorroso; eso está cambiando, para que los inversores vuelvan a confiar”.

Acostumbrados al riesgo, ¿serán estos capitales los primeros en venir? Ruggeri dice que no. “El riesgo está en que el capital se invierte en el estadio más temprano de los negocios, pero no tiene que ver con el riesgo macro. Por el contrario, como ya existe un alto nivel de riesgo porque puede funcionar o no, se trata de que el entorno minimice el riesgo y que no le aporte más”. Las garantías de institucionalidad son especialmente relevantes, dado que la proyección de los capitales de riesgo, en general, apunta a diez años.

Hugo Kantis, director del Programa de Desarrollo Emprendedor (Prodem) del Instituto de Industria de la Universidad Nacional de General Sarmiento, dice que la Argentina puede capitalizar la crisis política y económica por la que está atravesando Brasil, a favor propio.

“Es una oportunidad”, opina. “Para eso hay que sacar aprendizaje de Israel que tuvo una política proactiva para desarrollar una oferta de capital emprendedor. Pero desde el comienzo -advierte Kantis-, la estrategia debe prever el desarrollo de capacidades y actores locales del lado de la inversión, para evitar una excesiva dependencia de inversores extranjeros y la volatilidad que eso supone”.

Miradas estratégicas sobre el país

Ariel Muslera

Lavca

“Por su ecosistema, la Argentina debería apuntar a ser el segundo país en inversiones después de Brasil. Para que se instalen inversores, debe tiene haber un marco de incentivos.”.

Gabriela Ruggeri

Eastpoint Ventures

“Los capitales de riesgo, asumen el riesgo que supone invertir en estadios tempranos, pero eso no tiene que ver con el riesgo macro, sino al contrario.”

Hugo Kantis

Prodem

“La estrategia debe prever el desarrollo de capacidades y actores locales del lado de la inversión, para evitar una excesiva dependencia de inversores extranjeros.”

Fuente La  Nacion