La nueva Ley de Alquileres fue aprobada por el Senado hace algunos días. Al respecto el periodista Mariano Otálora remarcó que “los beneficios para el inquilino son pobres. El único objetivo que persiguió el Gobierno es recaudar, exigiendo más formalidad en este tipo de transacciones”.

En uno de los artículos establece que en la fijación del valor de los alquileres solo se admiten ajustes anuales, que deben seguir un índice conformado en partes iguales por el IPC (índice de precios al consumidor) y el RIPTE (remuneración imponible promedio de los trabajadores estables).

“Hasta ahora el valor del alquiler se arreglaba entre partes. Con la nueva fórmula de ajuste, se ven muy perjudicados los inquilinos, porque los valores de los alquileres se van a disparar más”, resaltó. Ya se infiere que la indexación automática es muy dañina para los inquilinos y conflictiva en las relaciones con los propietarios.

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