PLAY FOR FUN tiene 5 sucursales en Argentina. A su local original de Lanús, se le sumaron más tarde uno en Lomas de Zamora, otro en Quilmes, Ramos Mejía y Recoleta. Son distribuidores oficiales de PlayStation y Nintendo  y están desarrollando la marca para poder abrir franquicias en todo el país.

RECUPERARSE DESPUÉS DE LOS FRACASOS

Mauro y Julián se conocieron tocando en la banda de rock El Abuelo.  Ambos tenían otros trabajos  “muy chiquitos” como se encargan de señalar. Julián había tenido varios intentos de emprendimientos pero todos fallidos y trabajaba con su moto en microcentro cuando un 19 de junio de 2010, luego de un cumpleaños y un poco “pasados de copas”, Mauro le propone tener algo propio y empezar a alquilar consolas de videojuegos.

Arrancaron prácticamente sin dinero. Cada uno pidió prestados 3 mil pesos y compraron las primeras consolas para alquilar una Xbox 360 y una PlayStation 3. “No teníamos ideas de ventas ni de cómo ofrecer el servicio”. Hicieron un blogspot y publicaron en ecommerce. Alquilaban a domicilio y por 24 horas. “Arrancaron los primeros llamados y la consigna cuando sonaba era decir ‘PLAY FOR FUN,  buenas tardes’ y hacer ruido con el teclado como si hubiera una oficina de por medio. Además, simulábamos que los de la oficina no eran los mismos que iban a hacer la instalación”.

TROPIEZOS QUE SIRVIERON PARA CRECER

Las cosas empezaron a funcionar y los pedidos llegaban uno tras otro a la “oficina”. Sin embargo, Julián reconoce que fueron un poco arriesgados durante esa primera etapa. “Nos metíamos en cualquier lado” y así fue como se enfrentaron con su primer problema: un robo cuando iban a concretar uno de los pedidos. Afortunadamente los ladrones no vieron la consola en la camioneta y pudieron salvarla pero la peor parte estaba por llegar.

Julián y Mauro estaban sin consolas, sin equipos y sin esperanzas. Con más dudas que certezas. “Sentìamos que no había manera de seguir y  fue un momento clave porque nos preguntamos qué hacer. Sentíamos que lo de los alquileres no iba más”.

Sin saberlo esa gran angustia de no saber cómo seguir fue la responsable de la mejor decisión que pudieron tomar para su futuro. Charlaron, evaluaron opciones y resolvieron empezar a vender consolas.

Como no tenían para invertir se les ocurrió vender los equipos con juegos a elección precargados y poner el plazo de entrega luego de la acreditación del dinero en Mercado Libre. Le daban la plata en 72 horas y ellos entregaban el pedido en 5 días. Así lograron financiarse con los clientes y en una semana vendieron 20 consolas.

RECUPERACIÓN EN TIEMPO RÉCORD

Apenas algunos días habían pasado desde su peor momento pero Julián y Mauro ya estaban avanzando en su nuevo proyecto.

“Para enero del 2011 durante la época de reyes teníamos tanto trabajo que tiramos un colchón en la oficina para turnarnos y dormir mientras que el otro cargaba juegos”.

Con el crecimiento llegó el primer local de venta al público en Lanús. “Se llenaba de gente que sabía de nuestra reputación por los alquileres. Dejábamos la vida por el cliente. Nuestra satisfacción era cuando el cliente nos calificaba y nos decía ‘un lujo la atención’ porque ahí plata todavía no había”

REDES SOCIALES: ÉXITO ASEGURADO

Luego del local llegó la página de Facebook para vender los productos. Julián fue quien propuso diferenciarse del resto y ofrecer una manera distinta de llegar a la gente.

“Queríamos ser parte del entretenimiento y la diversión y empezamos a generar contenido que se hizo muy viral. En pocos años pasamos de pocos seguidores a 100 mil lo  que fue una locura y nos permitió avanzar” señala Mauro.

El negocio crecía pero la competencia de precios era feroz. Fue por ello que decidieron cambiar la estrategia. Salieron de Mercado Libre y potenciaron la marca en redes sociales.

Además, afianzaron su presencia en el sur del conurbano. “En esa zona no había un local de videojuegos entonces quisimos ser el referente  y utilizamos eso como palanca para la marca. Ahí la empresa despega porque no había nada de estas características”.

El crecimiento fue tal que también trajo nuevas responsabilidades. “Una navidad tuvimos cola toda la semana y ahí vimos que se nos había ido de las manos. No sabíamos controlar el mounstro que habíamos creado, entonces contratamos a una consultora que nos dio una mano grande”.

“Nos empezaron a enseñar cómo era manejar una empresa. El primer paso fue salir de la parte operativa y empezar a ver el partido desde la tribuna. Ahí pudimos tomar mejores decisiones. Abrimos una sucursal en Quilmes y recibimos el llamado de PlayStation para vender sus productos oficiales”. Más tarde llegó Nintendo y así PLAY FOR FUN se convirtió en líder en el mercado.

En 2018 Julián y Mauro decidieron cumplir otro sueño y apostar a las franquicias para llevar la empresa a todo el país y latinoamérica y casi como un guiño del destino agradecen a su primer estafador. “Sin él hubiésemos seguido alquilando consolas y nunca hubiésemos decidido abrir un local y vender”.