¿Qué pasaría si al evaluar una inversión consideramos su impacto ecológico? Al invertir en el campo argentino, podemos encontrar negocios amigables con el medio ambiente, en los cuales la producción sea sinónimo de protección.

• Respetar los ecosistemas de monte y selva y buscar producir carne natural, con vacunos que convivan con ñandúes, mulitas, osos hormigueros y guazunchos.

• Producir maíz, soja, girasol y trigo en las praderas, rotando los cultivos y pasturas, minimizando las labranzas y bajando el nivel de agroquímicos, con productos especializados que respeten la fauna benigna

El campo, la inversión del futuro El contexto internacional de alimentos muestra que de aquí al 2050 la necesidad de proteí- nas -animal y vegetal- crecerá exponencialmente. ¿Qué mejor lugar que Argentina para satisfacer toda esta demanda? El desafío es abastecer al mundo, produciendo de forma rentable sin destruir nuestro medio ambiente. Esto se logra duplicando la oferta, con la aplicación de tecnologías que respeten la naturaleza y ayuden a potenciar la producción, mediante genética, selección y procesos adecuados, sin necesidad de alterar o dañar la flora y fauna autóctonas.

Argentina tiene ventajas comparativas: nuestros campos son muy fértiles y permiten realizar una producción sana; utilizamos la mitad de agroquímicos y productos veterinarios que otros países; tenemos el conocimiento histórico aplicado al sector agropecuario, la especialización desarrollada en los últimos años y la potencialidad de los avances tecnológicos.

2016, nuevos aires Si no tenemos que preocuparnos por factores políticos, judiciales, impositivos, etc., podemos dedicar el tiempo a realizar nuestras labores productivas de forma eficiente y con visión a largo plazo.

Se vienen tiempos de cambio, donde la rentabilidad productiva no será una ilusión y se “cosecharán nuestras siembras”, con perspectivas de crecer gracias al esfuerzo de nuestros días invertidos en el trabajo. Si creemos en esta realidad, es el momento de invertir en la economía real y de ayudar al crecimiento de Argentina con productos genuinos: carne, maíz, trigo, soja y girasol.

Pequeños ahorristas pueden invertir en campo El sector productivo necesita que el sector financiero confíe en sus posibilidades y que los inversores vuelvan a creer en la economía real. Es clave que los pequeños ahorristas destinen parte de su inversión en instrumentos de renta productiva, como los Fideicomisos Agropecuarios, o realizando pequeñas inversiones en el sector, las que tendrán un potencial de rendimiento más alto y más genuino que un plazo fijo o los billetes bajo el colchón.

Para tomar este camino, el inversor debe fijarse en el “cómo” al decidir en “qué invertir”. Si invertimos en el agro, no todo es igual y no todos hacen lo mismo. Debemos reflexionar al respecto como pequeños o grandes ahorristas e inversores y también como productores agropecuarios, para que los negocios más rentables y sustentables sean los que reciban mayores inversiones y puedan potenciar su desarrollo.

Tenemos miles y miles de hectáreas para producir, tenemos el mejor escenario comparativo y claras ventajas competitivas. Sabemos lo que hacemos, tenemos la gente que sabe hacerlo y las ganas. Tenemos vacas felices aun pastando en campos naturales, tenemos producciones en zonas naturales sin grandes cambios en los paisajes.

Si aprovechamos y potenciamos estos factores, nuestros productos tendrán mayor valor y mayor precio. Al cuidar nuestros ambientes naturales podemos convertirnos en el refugio ecológico y natural del mundo, con praderas y cultivos. Tenemos la apertura al mundo, tenemos un mercado interno muy firme y con potencial. Hagamos realidad esta Argentina que soñaron nuestros abuelos.

* Ingeniero Agrónomo (UBA), Presidente de GestionAr y Director del Fideicomiso GestionAr I