Entre las diferentes alternativas de inversión que ofrece el rubro inmobiliario, la locación de oficinas y el alquiler residencial son las dos opciones más habituales. Cushman & Wakefield, empresa global de servicios inmobiliarios corporativos, y Reporte Inmobiliario, medio especializado del sector, elaboraron un informe para comparar cómo fue el comportamiento de ambos segmentos durante los últimos años en Buenos Aires, a partir de los datos recabados por cada empresa.

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Uno de los datos analizados fue el valor de los alquileres: en el caso de las oficinas clase A, donde se tomó como referencia la zona céntrica (9 de julio, Catalinas-Plaza Roma, Centro Sur, Microcentro, Puerto Madero y Retiro-Plaza San Martin) el valor de los alquileres ajustado por inflación experimentó desde 2014 hasta la actualidad una apreciación del 70%. En cuanto a los departamentos, tomando el valor del metro cuadrado en el Corredor Norte de la ciudad (Barrio Norte, Palermo y Belgrano), el resultado ajustado por inflación en el mismo período fue una depreciación del 3%.

Por otro lado, también se analizó la rentabilidad que dan las oficinas en comparación con los departamentos y el resultado fue que hoy el retorno es de un 6% en oficinas, mientras para los departamentos se encuentra en 1,6%.

“El estudio demuestra que las oficinas, desde 2014 hasta la fecha, han aumentado su renta un 70%. O sea que el valor corregido por inflación del 2020 es un 70% más alto que el de 2014. Mientras que los departamentos no aumentaron de valor corregido por inflación”, resaltó Herman Faigenbam.

La evolución más favorable de las oficinas responde a diversas razones: “En oficinas, hay una clara relación entre el ingreso que generan a lo largo del tiempo y la evolución del tipo de cambio oficial. Esto brinda un atractivo a largo plazo, ya que el alquiler se aprecia en el tiempo. Por su parte, el tipo de ocupante tradicional son las empresas, que convalidan estos valores en un mercado claramente subofertado”, explican desde Cushman & Wakefield.

Asimismo remarcan que “el valor del alquiler de departamentos para locación tradicional responde a la capacidad de pago del ingreso disponible de la demanda. Sufre la pérdida de rentabilidad por desacoples de tipo de cambio. Pero, aun a costa de esa magra rentabilidad, el diferencial de tasa también señala la percepción del riesgo asumido de un inversor convencional”.

En conclusión, la gran diferencia en la evolución de los precios del alquiler en estos seis años se debió a que las oficinas siguen como referencia el tipo de cambio, mientras que en el caso de los departamentos esa evolución está más vinculada al índice salarial, cuyo crecimiento fue mucho menor durante el período analizado.

Mirá el análisis completo en el programa: