Será la primera prueba de fuego de la Argentina con Luis Caputo como ministro de Finanzas, a sólo quince días de la renuncia de Alfonso Prat Gay en Hacienda y a dos meses de que los mercados del mundo se convulsionaran por el “efecto Trump”. El Gobierno prevé emitir la semana próxima bonos en dólares en el exterior por los que deberá pagar un costo levemente superior a los que debió afrontar en sus últimas colocaciones. Si bien los funcionarios se resisten a hacer las especulaciones para evitar generar falsas expectativas, en el mercado creen que la operación se considerará exitosa si se concreta debajo del 7% anual para el plazo de 10 años. Hay confianza de que, al menos hasta ahora, el contexto está dado para que el país salga fácilmente airoso.

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La estrategia será colocar el mayor monto posible en plazos cortos, menores a los 10 años, en los que la Argentina puede ostentar un mejor perfil de deuda. Con esto, se podrá mostrar que el costo de financiamiento será más bajo que el de las emisiones anteriores. Hasta el viernes, el bono a 10 años que colocó el país al resolver el conflicto con los holdouts rendía un 6,92% anual. La cifra está 77 puntos básicos por encima de la que se registraba el día anterior a la elección de Estados Unidos, cuando en los mercados todavía no había impactado el “efecto Trump” (6,15%). En los plazos cortos también empeoró levemente el perfil de deuda: el rendimiento del Argentina 2021 pasó del 4,55% a 5,35% anual en sólo dos meses. En los plazos más largos, en cambio, podría haber una emisión simbólica, para procurar que el mayor costo tenga una baja ponderación en la tasa promedio de la operación de deuda. El Argentina 2046 rinde hoy cerca de 8% anual.

El ministro quedará al frente de la colocación hoy mismo, cuando ya de regreso de sus vacaciones desembarque en su despacho. En el diseño de los títulos, que saldrán a presentar a los mercados, ya está trabajando desde hace días Santiago Bausili, quien asumirá mañana como secretario de Finanzas (el cargo que ocupaba Caputo).

En los bancos esperan que se coloque inicialmente un monto modesto y cercano a los u$s5.000 millones y no mayor a los u$s10.000 millones. Pero desde el Gobierno niegan que la cifra esté ya resuelta. El plan será, como ya se hizo en otras oportunidades, esperar a que sea el exceso de demanda el que termine forzando al Tesoro a ampliar el tamaño de la emisión.

El timing que se resolvió para realizar estas emisiones tiene sus motivos: se espera aprovechar la baja de rendimientos que hubo en estas últimas semanas una vez que los mercados volvieron a la calma tras las turbulencias de noviembre. Nadie sabe si esta “vuelta a la normalidad” será transitoria o permanente. Y el escenario que podría inaugurarse con una polémica gestión de Donald Trump podría ser tan negativo como indeseado.

En Research For Traders sugieren mirar de cerca la tasa del bono americano a 10 años: si no supera 2,50% anual, significará que no hay temblor por las medidas de Estados Unidos y que la Argentina podrá colocar a una tasa del 6,75% anual a 10 años. Sería una cifra prometedora: en su última colocación de deuda, la Argentina había emitido al 6,62% anual sus bonos Birard (en euros) al 2028. Desde entonces, se creyó que el Tesoro iba a poder reducir aún más sus tasas. El escenario no se dio como pensaba y hoy es buena noticia igualar los rendimientos.

Fuente: Ámbito