Así lo había declarado el nuevo viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein, en su paso por el programa Qué Hacemos con los Pesos (A24). Lo cierto es que con la confirmación de su cargo, desde que asumió  Massa podría decirse que la última semana fue la primera de cierta tranquilidad. Por ahora, la tregua del mercado ayuda a relajar las tensiones macro. ¿Qué se puede esperar en el futuro próximo?

¿Por qué hay cierta calma si no hubo grandes medidas? “porque se habló solamente de política”, explica Mariano Otálora, conductor de ¿Qué hacemos con los pesos? (A24). Con el pedido de condena contra Cristina  Fernández de Kirchner se habló poco de economía; por otro lado, la confirmación de Gabriel Rubinstein como viceministro de Economía fue una excelente noticia por ser una persona de experiencia y respetado en el ambiente. “Es importante porque es un economista que viene con un lenguaje totalmente distinto y con  una manera de ver la economía distinta. Es todo lo contrario a todos los que tuvo hasta el momento Alberto. Siempre fue muy crítico y era muy duro con el gobierno. Por otro lado, la figura de Sergio Massa quedó fortalecida al demostrar cierto poder y autonomía en la decisión”, acota.

CARRERA CONTRA EL RELOJ

Lo positivo de la asunción de Rubinstein es que conoce bien los riesgos que corre la Argentina y el desorden macroeconómico. Pero también sabe que este alivio de los mercados es absolutamente  temporal y que es necesario tomar medidas concretas.

Los riesgos son dos: la hiper y la falta de dólares.

“El riesgo de hiperinflación existe y la  inflación ya está corriendo a una velocidad de   tres dígitos, pero todavía se puede evitar lo peor. Los pasivos remunerados del BCRA -lo que tiene adentro el Banco Central- está totalmente desbordado  y equivale a tres veces a toda la base monetaria, a todo el dinero que hay en circulación. Los pasivos ya lo triplican”, alerta el periodista.

La contracara de todo esto es que no hay reservas, porque si las hubiera habría chances de manejar los pasivos. El dato fiscal de julio es alentador porque los ingresos superaron los gastos. “De todas maneras, el objetivo de alcanzar el 2.5% déficit primario acordado con FMI parece muy difícil de cumplir; muchos especulan con que el  equipo económico deberá renegociar esta meta.”

Para el economista Pablo Goldín, director de Macroview, aunque está claro que el desorden macroeconómico es integral, la urgencia es cambiaria y la prioridad es evitar la devaluación. “Devaluar en Argentina es tener por lo menos 3, 4 ó 5 meses de alta inflación; si ya estamos con 6 – 7 % por mes, un salto cambiario genera una dificultad  política y social.”

Para abordar esta idea, durante la última emisión de ¿Qué hacemos con los pesos? se recordó la visita del actual Viceministro Gabriel Rubinstein, quien al respecto decía:

«No creo que haya devaluación. Aparte hay que tener cuidado con eso  porque cuando decimos que el tipo de cambio está atrasado, es claro porque hay una brecha. Pero también estamos señalando a los salarios que también están un 25% abajo. Y la realidad es que no pueden estar los dos atrasados; si está uno trazado el otro no pues son la base de los precios relativos. Es fácil decir que está atrasado porque hay una brecha del 100%, pero también es fácil decir que los  salarios están atrasados porque están 25 % más abajo. Para mí están los dos más  o menos equilibrados porque Argentina perdió productividad y es lógico que los salarios estén bajos pues yo no esperaría que haya que bajar 20% más los salarios. No esperemos una devaluación.”

En este sentido, Goldín subraya que a nivel político, ésta es la  premisa porque “en  lo único que están de acuerdo hoy el Presidente, la Vicepresidente y el Ministro Economía es en que no quieren devaluar. Pero querer no es poder.”

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