Dentro de la madeja que el flamante Súper Ministro deberá desenredar, el desmadre fiscal es prioritario. Para Guillermo Pérez, CEO de Grupo GNP, se necesitan acciones directas. “Si Massa empieza diciendo que antes de hacer cualquier reforma tributaria va a encarar un rediseño del gasto público, especialmente del político, que va a atacar fuertemente la evasión que alcanza un 40% del PBI -unos $200000 millones- y de ese total se recauda el 10%, resolviste el problema del déficit fiscal. Si dice eso, yo le voy a empezar a creer lo que pueda decir sobre un cambio del sistema tributario. Se le puede devolver al contribuyente en una cuenta corriente ciudadana una parte del IVA o Ganancias; así todo el mundo va a pedir la factura. Es algo muy simple.”

Queda claro según el tributarista que no es necesario crear nuevos impuestos porque, además, la sociedad no soportaría mayores cargas. “Hubo algunas cosas alocadas, a las el FMI no se negó, cómo el Impuesto a la Herencia. Espero que no venga con eso mayores alícuotas. Ingresos Brutos es un engendro, tendríamos que ir a un IVA provincial. Habría que darle incentivos al sector fabril exportador. O hacer un blanqueo laborar porque el índice de desocupación por la cantidad de trabajo en negro. Si en la medida del éxito del blanqueo laboral se bajan las cargas sociales y se anuncian otras medidas destinadas al primer empleo o al empleo de mayores de 60 años, quizás esté más tranquilo y contento. Ahora, si solamente prometen reformas tributarias que no se pueden cumplir porque el gasto público no lo permite, no le voy a creer nada. Creo que el mercado va a funcionar según esta última creencia.”

Por su parte, el diputado Martín Tetaz, imagina medidas, que sin comprometer al fisco, podrían generar muy buenas expectativas. “Hay algunos impuestos que podrían bajarse hacia adelante. Se pueden desgravar las nuevas inversiones con amortización acelerada o la incorporación de nuevos trabajadores. Para el Estado tendría un costo fiscal de $0 porque la inversión a desgravar todavía no se hizo y el empleo aún no se tomó. Hay que animarse a ser muy agresivos en este sentido, pero también hay que dar señales sobre el gasto público.” Y en el reparto de cargos también habría que poner la lupa porque “el 40% del déficit pasa por la Secretaría de Energía, que quedó por fuera del control de Massa.”

Finalmente, el legislador reclama gestos del sector público. “Es un mito que aumentar el gasto es expansivo; si fuera cierto, en este momento seríamos Corea del Sur.”