El último dato sobre la balanza comercial indica que, a pesar de mejorar las
expectativas, aún sigue siendo deficitaria por usd 300 millones y lo llamativo es que
no se puede culpar a la importación de energía. Según explica el periodista Mariano
Otálora el problema hay que ubicarlo  “en el valor del tipo de cambio, por eso estamos
atentos a la posibilidad de una devaluación”.Para entender la complejidad del panorama vale la pena recordar los objetivos planteados por el equipo económico: acumular reservas, mantener la brecha estable o reducirla, y evitar que los dólares financieros superen la barrera de los $300 mientras se va acelerando el tipo de cambio oficial.

Aunque el primer requisito se cumplió gracias a la implementación del Dólar soja, el
tipo de cambio se fue moviendo más rápido con lo cual el problema es no poder
controlar la brecha. Este era el Plan A.

El Plan B es devaluar, pero si se devalúa se corre el riesgo de romper la nominalidad
de la economía y que se escape la inflación. “Como este riesgo existe, aunque no se
puede descartar que el gobierno esté obligado a devaluar,  por el momento no se va
tomar esta medida. Por eso el paso que sigue es continuar con estos múltiples tipos
de cambio. El problema es la cantidad de pesos que se inyecta en la economía y
cómo repercute todo esto en los dólares financieros. El gobierno va a optar por el
desdoblamiento. Pero ahora con la turbulencia que hubo y con el fin de la paz
cambiaria del dólar financiero, no se puede descartar que en el corto plazo pueda
evitar la devaluación y llevar la cotización de moneda norteamericana a $200. Esta es
la encrucijada de la economía. Si pueden controlar a los dólares financieros, el Plan A
va a continuar. Si la inflación empieza a escalar, habrá que ir al B o a un eventual Plan
C”.

SE COMPLICA EL PANORAMA: LA FED VOLVIÓ A SUBIR LAS TASAS.

Cumpliendo con lo que ya había anticipado la FED volvió a elevar la tasa de
referencia. Y esta decisión recalentó los mercados. Los inversores esperan señales
para rearmar sus posiciones.

Soledad López, analista de Rava Bursatil explica las repercusiones de la medida. “El
anuncio de la FED era el esperado. El 80% de los inversores decían que iba a subir

75 puntos la tasa y el 20% anticipaba que las subiría en 100 puntos. Es decir, que el
mercado ya estaba en precio. Cuando habló Jerome Powell  completó la destrucción.
Había dicho iba a haber aumento de tasas durante todo el 2023,  también anticipó que
el desempleo crecería en 1 millón de personas; es decir, se espera que Estados
Unidos entre en recesión.”

En cuanto a los efectos sobre la Argentina, Federico Vacalebre, economista de
UCEMA explica que “habitualmente en todos los mercados emergentes, la suba de
tasas provoca la fuga de todos los capitales guiados por el flight to quality. Lo
complicado es ver cómo la Argentina resuelve en lo inmediato las metas, la inflación y
la cuestión de los precios relativos, que está atada la posibilidad de devaluar y
desdoblar el tipo de cambio.”

Durante la semana las comunicaciones del BCRA fulminaron lo que se había
construido en los días anteriores con el dólar soja que, además había generado en
otros sectores la posibilidad de que la medida se ampliara. “Cuando parecía que se
iba hacia esa situación, el BCRA confundió a los mercados con la consiguiente
presión sobre el dólar blue. Por otro lado, la decisión de Massa de permitir el dólar
soja fue efectiva, pero tuvo una trampa a nivel contable porque los $60 pesos de
diferencia con el dólar oficial incrementan el déficit cuasi fiscal como deuda como si
fuera una Letra del Tesoro.”

NADA LE GANA AL DÓLAR

A pesar de la suba de tasas, los argentinos siguen queriendo dólares. Prueba de ello
es el aumento del CCL después de la descoordinación entre el BCRA y el Ministerio
de Economía.

“Yo creo que pensó en que se iba a extender el veranito y que el CCL no llegaría a
$300. Me parece que el Plan A falló y que ya no tiene herramientas para bajarlo”,
interpreta Otálora.

Y aunque se supone que desde el Gobierno se especulaba con captar los dólares que
no se iban a usar para importar energía, el problema siguió siendo el tipo de cambio.
“Desde agosto hubo una devaluación del tipo de cambio oficial de 35%,
aproximadamente, o sea 21 puntos por debajo de la inflación. Más allá de robustecer
las reservas, el problema son los precios relativos y cómo se van a reacomodar. Es
clave cuándo y cómo llega la devaluación sobre el tipo de cambio oficial. Es algo
inevitable.  Se está haciendo un corrimiento hasta donde se pueda.”, opina
Vacalebre.  Pero existe otra complicación. Históricamente se utilizó la devaluación
para licuar el gasto, pero dentro del gasto público y del plano fiscal sumamente
desbocado hay dos componentes que son muy fuertes. En primer lugar, los planes
sociales y, en segundo, los subsidios.  “En el 2021 representaron 3 puntos del PBI,
con la devaluación del tipo de cambio si  las tarifas no corren en términos reales, se
volverá al mismo lugar. Con tarifas fijas, tarde o temprano, la devaluación golpeará el
bolsillo.”

Hay otro punto clave. El equipo económico está convencido de que este dólar no
sirve. No importa si en el 2022 el dólar oficial se movió por debajo de la inflación. En
promedio ya viene con un atraso de entre 12 y 24 meses.  “¿Cómo se puede devaluar
sin que se rompa la nominalidad del peso?”, se pregunta Otálora.

Para Federico Vacalebre, ya es un hecho consumado. “Con la última suba, la T.E.A.
trepó al 107%. Aunque una devaluación del 30% o 40% es enorme, en este contexto
podría decirse que es un salto discreto aunque no lo sea. Existen tres planos muy
marcados que tienen que ser corregidos de una manera alineada: el fiscal, el
monetario y el tipo de cambio. El éxito o el fracaso de los meses que vienen
dependerá de cómo se equilibren, con qué secuencia y en qué magnitud. En términos
de gasto, lo más consistente es trabajar con gasto previsional y los subsidios, que son
los dos componentes que con la pandemia y su posterioridad fueron los dos que más
han presionado sobre el gasto público.”

Mirá el análisis completo en el programa.