Los martes, después de la reunión de Gabinete, una cumbre más exclusiva gana peso en el tablero de poder del Gobierno. En esa mesa operativa intenta definirse gran parte de la estrategia que la Casa Rosada teje con las provincias, vale decir, con una parte imprescindible del peronismo. Además del presidente Mauricio Macri y del jefe de Gabinete Marcos Peña y sus segundos Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, participan el ministro del Interior Rogelio Frigerio, el de Hacienda Alfonso Prat-Gay y el titular de Diputados Emilio Monzó.

Allí se definieron casi todos los adelantos financieros a las provincias, que en lo que va del año suman 11.800 millones de pesos. En el mismo lugar Frigerio contó los pormenores de su negociación con los mandatarios provinciales por el 15% de Coparticipación que la Nación debe a las provincias . Y ahí también se definió el pago de $ 850 millones que el Gobierno autorizó ayer para pagar a Neuquén, Tucumán, La Rioja y Santa Cruz. En el Boletín Oficial se publicaron los decretos 636, por el que se otorga al primero de esos distritos un adelanto de $500 millones; el 637, que le da $ 150 millones al segundo; el 638, que gira 150 millones a La Rioja, y el 639, que da cuenta de los $ 50 millones que recibirá la administración de Alicia Kirchner. Es el primer adelanto que recibe Santa Cruz desde que la asunción de Macri.

Son anticipos de coparticipación y los pagos -confiaron en la Casa Rosada- estaban devengados desde hacía un mes. En el medio, hubo tensión con varios referentes provinciales. Luis Beder Herrera, ex gobernador de La Rioja, que había acercado a su sucesor Sergio Casas al Gobierno, perdió la paciencia. “Hasta acá llegó mi amor por Macri, no acompañaré sus políticas en el Congreso”, expresó el ahora diputado días atrás. La media sanción de la ley anti-despidos obligó al Gobierno a acelerar los gestos con otros interlocutores, más luego del cortocircuito del Presidente con Miguel Pichetto. El gobernador tucumano, Juan Manzur, es uno de ellos, que hoy se reunirá a agenda abierta con el ministro del Interior para discutir proyectos de obra pública.

Los articuladores políticos del Gobierno se quejan de que Prat-Gay demora los pagos para obras, lo que genera más desocupación entre los sectores vinculados a la construcción y complica la negociación política con gobernadores,intendentes y en el Congreso. “Si no se cumplen los compromisos, nuestra palabra vale menos”, protestan unos.

El enojo recae principalmente en otro participante de esa mesa: el secretario de Hacienda designado por Prat-Gay, Gustavo Marconato, que actúa en las negociaciones con los gobernadores y cuya firma es indispensable para cualquier adelanto. Los más fastidiados recuerdan el pasado del funcionario. “El problema de Marconato es que es kirchnerista”, aseguran en alusión a sus años como diputado del FPV. Durante los primeros meses las demoras tenían que ver con la falta de caja. Luego, el problema fue la coordinación y la lentitud “operativa”. Ahora, hasta los más críticos confían en que los pagos empezarán a destrabarse.

Entre tanto retaceo, Neuquén es una excepción. La provincia gobernada por el MPN ya había recibido este año otros $ 2 mil millones.

Fuente IEco