DETROIT.- Rápido, los madrugadores ya empezaban a congregarse en el People Mover -un pequeño tren que bordea el downtown de esta ciudad- a eso de las 7. Para soportar las temperaturas de -15°C, todos se amuchaban debajo de los calefactores que adornan las pequeñas estaciones al aire libre.

Pero el clima helado que congelaba a medias el río Detroit, que separa la capital del estado de Michigan de la ciudad canadiense de Windsor, no templaba el altísimo voltaje que rodeaba, antes de su arranque, a la North American International Auto Show (Naias). El encuentro clave de la industria automotriz ya se calentaba por los enroques de la política antes de la asunción de Donald Trump y por los mórbidos crímenes empresarios.

A esa hora de la mañana, los diferentes canales de noticias estadounidenses retrataban la novedad: el FBI había anunciado el arresto de un alto ejecutivo de Volkswagen -el primero- debido al escándalo que se generó entre 2014 y marzo de 2015, cuando la compañía alemana falsificó sus motores diésel para manipular el sistema de control de emisiones de gases. “Hay un proceso legal abierto”, buscó sacarse de encima la polémica, sin suerte, uno de los ejecutivos de la marca a media mañana, cuando presentaba su nuevo ID Buzz, una renovación de la mítica combi hippie en el stand del Naias.

Minutos antes, Trump había vuelto a hablar para marcarles la cancha a los empresarios de la industria reunidos en esta simbólica ciudad, fundada por el francés Antoine de la Mothe Cadillac y que, desde los años 20, fue conocida como la esplendorosa “Motor City” gracias a General Motors, Ford y Chrysler. Todo duró hasta los 70, cuando empezó la incursión de los autos japoneses.

Luego de pelearse con la actriz Meryl Streep, el presidente electo volvió a usar su cuenta de Twitter para enviar señales de lo que pretende en su gestión. “Finalmente ocurrió. Fiat Chrysler acaba de anunciar planes para invertir $ 1 billón (por US$ 1000 millones) en sus plantas de Michigan y Ohio, y así agregar 2000 empleos. Esto después (?)”, dijo y continuó con un segundo tuit. “Ford dijo la semana pasada que se expandirá en Michigan y en EE.UU. en vez de construir una planta de un billón de dólares en México. Gracias, Ford y Fiat Chrysler”, cerró.

En Detroit, mientras tanto, el presidente de Fiat Chrysler Automobile (FCA), Sergio Marchionne, anunció que la empresa podría suspender sus operaciones en México si los aranceles fijados por Trump para ingresar autos importados en Estados Unidos son muy altos. “Es bastante posible que tengamos que retirarnos”, pronosticó el italiano.

Trump había comenzado su cruzada la semana pasada. Instó a Ford, General Motors y Toyota a invertir en territorio estadounidense y no en México. Había amenazado además a la empresa japonesa, que ratificó sus inversiones en Baja (México) para hacer allí los Corolla, con un impuesto en la frontera para los autos que quisiera ingresar. Lo mismo hizo con GM, que produce sus Chevy Cruze en territorio mexicano. “Háganlos en Estados Unidos o paguen un gran impuesto”, les dijo Trump el 3 de enero pasado, también vía Twitter.

La presidenta de GM, Mary Barra, fue la primera en responder aquí en el salón y sostuvo que la compañía no relocalizará la producción de sus vehículos de México en Estados Unidos. A Barra, que tendrá una asiento en el consejo de asesores de Trump, le tocó realizar la primera conferencia en el Naias. “Es muy temprano para especular. Todavía es un presidente electo”, dijo Alan Batey, presidente de GM en Estados Unidos, cuando LA NACION lo consultó sobre el tema. “No tuvimos la oportunidad de sentarnos y explicarle la industria, que es extremadamente compleja, de capital intensivo y de plazos largos. Estamos abiertos al diálogo”, afirmó, y agregó que el 97% de los autos que se venden en este país se producen en territorio norteamericano, en México o en Canadá, y el 77% de los insumos que se usan para producir los autos de GM en el exterior son de Estados Unidos.

“El gran desafío es que un auto sea pagable. Es fácil decir que se le va a poner un impuesto a todo, pero así el consumidor no te compra y caemos de un mercado de 17 millones de autos a uno de 10 millones. Es muy complejo”, ejemplificó Batey sobre las amenazas de Trump. En la Argentina, por caso, el 54% del precio final de los autos son impuestos. Gracias a eso, los vehículos en el país son de los más caros de América latina.

No es mal momento para el corazón de la industria en Detroit. Según datos de la Universidad de Michigan de este mes, en 2018 el Estado recuperará casi el 73% de los empleos perdidos durante la última década, tras la crisis de 2008. Se trata de 624.700 puestos. Las ventas de autos son récord en el país y llegarán, estiman los expertos, a 18 millones en los próximos dos años. Las tres terminales de Detroit ostentan el 44% del mercado. Sin embargo, los especialistas creen que las contrataciones se van a atemperar en los próximos años y vendrá el boom de la construcción.

Las cosas nunca volverán a ser como en los 50, cuando en esta ciudad vivían 1,8 millones de personas. Hoy hay cerca de 700.000 habitantes. Pero incluso luego de que se declaró en quiebra en 2013, las cosas mejoraron. Batey recuerda que hace siete años, cuando se mudó a esta ciudad desde Australia, no podía salir a dar un paseo o a un restaurante caminando por el centro si era de noche. “Hoy hay nuevos bares, restaurantes y quedan pocos departamentos por alquilar en el downtown o el midtown. Todavía habrá que esperar un poco mas”, agregó, en referencia a los abandonados barrios obreros de la periferia. Esos que Trump quiere poblar.

Claves de la primera vuelta

La primera

La empresa que abrió el Naias fue General Motors, con el lanzamiento de la nueva Traverse, un SUV de más de cinco metros de largo, cuya segunda generación suma más plazas y tecnología

Al mal tiempo buena cara

En medio de la polémica por la detención de unos de sus ejecutivos, Volkswagen lanzó ayer la renovada cara de su tradicional combi, hoy conocida como ID Buzz, que podría venderse en 2020

Un ex alcalde en pick-up

Ford presentó ayer el restyling de su pick-up F-150. Fue la única que eligió un salón aparte al gran centro de convenciones COBO para su presentación, que contó con la presencia -vía Skype- de Michael Bloomberg, ex alcalde de Nueva York.

Fuente: La Nación