Cuando un influyente grupo antimonopolio permitió el ingreso en abril de la china Alibaba, gigante de comercio electrónico, la entidad indicó que se trataba de una maniobra de colaboración que ayudaría a combatir la venta de artículos falsos de empresas como Apple, Nike y Procter & Gamble.

En cambio, la decisión ha desató una airada revuelta de varios miembros de la Coalición Internacional Anti Falsificación (IACC, en sus siglas en inglés), que consideran a Alibaba como la mayor plataforma del mundo para comprar falsificaciones. La saga consiguiente ha incluido cartas de protesta, comunicados anónimos y deserciones de nombres conocidos.

Ahora, una investigación de Associated Press ha descubierto que el presidente de la IACC posee acciones de Alibaba, tiene estrechos lazos con un vicepresidente clave de la compañía y utiliza a miembros de su familia para dirigir la coalición.

“Ha cruzado la línea a nivel ético”, señaló Deborah Greaves, socia de la firma legal Brutzkus Gubner, que estuvo en la junta directiva de la coalición entre 2011 y 2013. Greaves dijo desconocer que el jefe de la IACC, Robert Barchiesi, tuviera acciones en Alibaba hasta que fue informada de AP, y lo describió como “muy problemático”.

“Todo lo que haga la IACC que haga que Alibaba pueda tener mejor imagen impulsa el precio de las acciones”, explicó la abogada, cuyo bufete sigue formando parte del grupo. “Como miembro de la junta, nunca habría comprado acciones en Alibaba”.

La tormenta ha dejado al descubierto la profunda aversión que sienten algunos hacia una empresa presentada como una de las mayores historias de éxito capitalista de la China comunista.

En juego está la independencia de una coalición pequeña pero influyente, que presiona a autoridades estadounidenses y declara ante el Congreso. La inclusión de Alibaba en la coalición podría ayudar a dar forma a la guerra global contra las falsificaciones, que dañan los beneficios de las empresas, derivan en que los consumidores adquieran sin saberlo productos dañinos y alimentan una gran industria del blanqueo de dinero que respalda a sindicatos del crimen.

Desde que Alibaba se incorporó al grupo, Gucci America, Michael Kors y Tiffany han abandonado la coalición con sede en Washington D.C., que tiene más de 250 miembros.

AP encontró varios lazos entre el presidente del grupo y Alibaba:

— El presidente de la coalición, Barchiesi, posee acciones de la firma china desde que salió a bolsa en Nueva York en 2014. La IACC indicó en un comunicado que la participación supone “un pequeño porcentaje en su cartera de inversiones”.

— Matthew Bassiur, que el pasado enero tomó el relevo como vicepresidente de aplicación global de propiedad intelectual en Alibaba, contrató al hijo de Barchiesi, Robert Barchiesi II, para trabajar en Apple en 2011. Alibaba señaló que la contratación se hizo por méritos. Apple declinó hacer comentarios.

— Bassiur es miembro fundador de la Fundación ICE, gestionada por otro hijo de Barchiesi, James Barchiesi, desde 2013. Ese mismo año, la junta de la Fundación ICE votó a favor de asignar un contrato de “gestión fiscal y operativa” a una empresa privada que también dirige James Barchiesi. La Fundación ICE, que apoya a empleados de la Agencia de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos, ha recibido subvenciones de 10.000 dólares de la coalición antifalsificaciones cada año desde 2012, según documentos fiscales.

Algunos miembros celebraron el ingreso de Alibaba. “Pensé que era un buen paso hacia delante”, dijo Brad Buckles, un ejecutivo antipiratería en la Recording Industry Association of America. “Traerlos para poder presentarles quejas. Al final, si nada funciona, se les puede expulsar”.

Jennifer Kuperman, responsable de asuntos corporativos en Alibaba, afirmó que los conocimientos de Bassiur ayudarían a la empresa a “inspirar más confianza en nuestras tiendas”.

“Confiamos plenamente en su capacidad y estamos orgullosos de tenerle en Alibaba en este crucial papel global”, afirmó.

Sin embargo, las voces críticas temen que Alibaba emplee su membresía en la IACC para ganar legitimidad al tiempo que oculta fallos fundamentales en su forma de hacer negocios. Gucci y otras marcas propiedad del grupo francés Kering Group afirmaron en documentos judiciales en Estados Unidos que Alibaba se beneficia a sabiendas de la venta de productos falsos. Alibaba ha tachado ese caso de “litigación derrochadora”.

Los documentos fiscales de la coalición indican que, además de sus lazos con Alibaba, Barchiesi gestiona la organización como un negocio familiar. La coalición pagó casi 150.000 dólares entre 2012 y 2014 a empresas fundadas y gestionadas por uno de los hijos del directivo en concepto de costes de arrendamiento, contabilidad, servicio técnico y publicidad. La esposa de su hijo, Kathryn Barchiesi, está contratada como directora de programa. Y aunque la coalición afirma que sus declaraciones financieras son revisadas por un contable independiente, sus documentos fiscales indican que la empresa de contabilidad es propiedad del hijo de Barchiesi.

En un comunicado, la coalición dijo que esas relaciones familiares eran públicas y el precio de los contratos era justo. “La junta directiva de la IACC cree que el trabajo del señor Barchiesi como presidente ha sido ejemplar, y tiene toda la confianza y el apoyo de la junta”, indicó el comunicado.

La tormenta promete convertir en un duelo la conferencia de primavera de la IACC, que se celebra la semana que viene en Orlando con una comparecencia prevista del fundador de Alibaba, Jack Ma.

La investigadora de noticias Jennifer Farrar en Nueva York y Monika Mathur en Washington contribuyeron a este despacho. Butler informó desde Washington.

Fuente AP