La primera pregunta que se viene es en qué tipo de whisky invertir. Y de ahí se desprende la primera regla: lo atractivo para el inversor no son los blends baratos que se consiguen en el supermercado, sino que el whisky en el que realmente vale la pena invertir es el importado de tipo single malt (una sola malta) desde 12 años de añejamiento, aunque lo mejor es apuntar a los que tienen al menos 18 años o las ediciones limitadas de las etiquetas más prestigiosas del mundo.

Antes de invertir es recomendable informarse sobre el mercado específico. Básicamente, yendo de mayor a menor calidad, existen tres tipos de whisky:

Se trata, entonces, no de comprar una mercadería masiva, sino verdaderas piezas de colección que se aprecian a un ritmo desenfrenado, debido a la creciente demanda y a la escasez de los productos. Es que el consumo de whisky se incrementa todos los años por encima de la capacidad de producción.

Las botellas que hoy se venden con un añejamiento de 35 o 50 años son las más buscadas, ya que son pocas las unidades que están a disposición de los consumidores. La industria de esta bebida es muy compleja y conlleva muchos años de planificación. Las decisiones de elaboración se toman como mínimo con 25 o 30 años de antelación y hoy, el nivel del consumo es superior al que se había planificado.

Cartera de inversión

A la hora de invertir, Miguel Ángel Reigosa, actual presidente de Whisky Malt Argentina, fundador del Museo Nacional del Whisky y el mayor coleccionista privado de whiskies del mundo, recomienda la siguiente cartera:

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