“Entre producir teatro o comprar Lebac, me pongo a comprar Lebac”,dijo Carlos Rottemberg a este diario, a propósito de la situación de emergencia cultural que plantearán hoy teatros independientes y comerciales, nucleados en Artei (Asosiación Argentina de Teatro Independiente) y Aadet (Asociación Argentina de Empresarios Teatrales) respectivamente. Los aumentos de luz y agua acentúan la situación crítica de la actividad, acorde a lo dicho por productores de teatro comercial e independiente.

“No quiero parecer tirabombas pero a esta altura de mayo, el año pasado entre 7 y 9 teatros colocaban carteles de localidades agotadas reales, mientras este año sólo 3 o 4 pueden hacerlo”, dijo Rottemberg, quien subraya que la suma de los espectadores de abril dio un 12% menos que el año pasado. “Pero no habría que sorprenderse si el propio Gobierno admite que bajó el consumo”. Más indicadores preocupan a los productores: no se anuncian más de cuatro estrenos para adultos en los próximos meses en Buenos Aires (cuando habitualmente entre mayo y agosto se lanzan una docena de obras) y no hay ninguno pautado para la temporada 2017 en Mar del Plata, “algo que en 41 años de productor nunca vi. A esta altura siempre había al menos algunos contratos firmados para el verano”, continúa.

Sebastián Blutrach, dueño del Picadero y presidente de la AADET se refirió puntualmente a los aumentos de los servicios: “Finalmente llegó al Teatro Picadero la factura de Agua. La suma a pagar es de

$ 33.200, que junto a la factura de luz de $ 35.000 suman una cifra que habla por sí misma. Justamente esta semana, el Teatro cumple 4 años desde su reapertura. Difícil pensar en el día a día con estas dificultades ya que estas tarifas les llegan a las personas y a otras empresas que dan trabajo y dividendos a otras personas, conclusión tarifas por las nubes, sin plata en la calle, la cultura al final del túnel”.

Entretanto, las marquesinas de la avenida Corrientes, que permanecieron encendidas hasta las 3 de la mañana durante los últimos años, con el afán de mostrar que Buenos Aires es la tercera capital del teatro, detrás de Broadway o Londres, desde el sábado pasado se apagan al final de las funciones. De hecho en el Tabarís tuvieron que desarmar la espectacular marquesina colocada por Gustavo Yankelevich para “Manzi” con la explicación de que consumía demasiada luz para los tiempos que corren. Y productores como Rottemberg o Javier Faroni piensan en espectáculos futuros con marquesinas comunes, sin derroche de energía eléctrica.

Rottemberg admitió que la sala chica del teatro Tabarís permanecerá cerrada porque no hay ningún espectáculo que pueda sostener los costos, de modo que le es más económico tenerlo cerrado que abierto, si no logra recaudar para pagar la luz y al personal. “Algo parecido me pasó entre el 97 y el 98, cuando cerré los teatros Ateneo y Liceo y le alquilé el Tabarís a los evangelistas. Después volví a abrir, pero hoy hay mucha incertidumbre”, se lamentó Rottemberg.

La mayoría de las obras tienen sus funciones en la franja más cara, de 18 a 23, rango en el que el precio se incrementa 15%. “La primera gestión es tratar de igualar la tarifa nocturna con la diurna”,expresó Blutrach, en tanto Rottemberg concluyó: “Confío en que gente como Lombardi, que conoce el negocio teatral, va a poder mediar en un acuerdo”.

Tanto Rottemberg como Blutrach manifestaron la necesidad de tener un “subsidio parcial” para los teatros independientes y/o descontar el impuesto implícito en cada servicio.

Fuente Ambito