La adquisición de fondos de comercio es una de las prácticas más habituales para aquellos que inician la aventura de un propio emprendimiento. La venta de un fondo de comercio es una forma de salida cuando el emprendedor no puede o no quiere seguir con su negocio. Esto le permite al comprador acceder directamente a una empresa en funcionamiento, que ya tiene el alquiler del local pactado, los muebles y máquinas necesarios para la actividad y lo más importante, una clientela. Los aspectos que se deben cumplir para que la transferencia de fondos de comercio sea válida están regulados por la ley 11.867


Lo que se compra en un fondo de comercio es la oportunidad de obtener una renta positiva a partir de la adquisición de las instalaciones.
El tiempo de recuperación de la inversión debe ser inferior a la duración del contrato de alquiler del local. Una vez recuperada la totalidad de la inversión, el resto de las utilidades hasta completar la duración del contrato será la ganancia neta de la operación. Por ley, la duración mínima de los contratos comerciales de alquiler es de 36 meses y la máxima de 120 pero lo normal es que oscilen entre tres y cinco años según el tamaño, ante mayor volumen de facturación, más tiempo de alquiler.

Costos del negocio

El valor del negocio se determina sumando los activos (tangibles) y restando los pasivos. Este cálculo establece un monto contable preciso, pero no puede determinar los valores que el negocio puede generar a futuro, ni el valor de los intangibles con los que ya cuenta. Estos activos intangibles están compuestos por la marca, el posicionamiento, la ubicación del local, la cartera de clientes, el prestigio de un determinado producto o servicio que se ofrece, etc. Por ejemplo, el prestigio y la popularidad pueden estar asociados quizás al anterior dueño, y se pueden evaporar a corto plazo una vez que el mismo se retire.

Fijar el precio de venta no es tarea fácil. Además del valor de los activos, es fundamental para el comprador la facturación futura. Si el negocio es rentable, el valor de venta será mayor. La valuación consiste en estimar las ganancias o ingresos mensuales de un año y multiplicarlos por el periodo de recupero esperado del capital invertido, y esta rentabilidad debe ser justificada, y además una cierta garantía que el negocio seguirá funcionandoEn la práctica, el período de recupero suele ser entre 9 y 12 meses de la duración del contrato de alquiler comercial del local en cuestión. Para una industria o un negocio de más largo plazo, el período por el que se multiplican los ingresos puede ser mayor por ejemplo, a 2 años.

El siguiente paso será ofrecerlo al mercado y conseguir un comprador. Este proceso puede hacerse a través de consultores, abogados, contadores o inmobiliarias (que cobran una comisión sobre el precio de venta), o en forma directa buscando avisos en diarios, o sitios especializados. Una vez encontrado el comprador y luego de un habitual proceso de negociación entre vendedor y comprador, se firma el contrato definitivo, y finalmente se lleva a cabo la transferencia de los activos

Los más buscados

Resto bar: En el caso de los fondos de comercio de los resto bar es importante conservar la habilitación del dueño anterior porque las habilitaciones cada vez exigen más condiciones.

El valor de un fondo de comercio de un resto bar en Capital Federal puede oscilar entre los $250.000 y $ 450.000 (varía según la ubicación, superficie, comodidades, amenities, clientela, etc).

Venta de diarios: En el caso de las paradas de diarios se estima que en los puestos de diarios se necesitan 25 meses para recuperar la inversión. En este negocio no hay gastos de alquiler, la actividad está exenta de impuesto por ingresos brutos y de IVA. Pero también es verdad que hay pocos puestos en venta. Es difícil que los diarieros se desprendan de este negocio, que les aporta plata segura. Un fondo de comercio puede variar entre $200.000 y $300.000

Garages: En este caso, la duración promedio del alquiler es de cinco años y de la recuperación de la inversión de 2 años. Un tema fundamental es la dificultad de conseguir una aseguradora que proteja contra el robo de autos. Un garage implica una inversión de rentabilidad baja comparado con otros rubros, pero el riesgo también es menor.

Por Matías Antonuccio