Con el objetivo de sumar reservas y cumplir con el FMI el Gobierno lanzará el nuevo dólar soja. Lejos de ofrecer una solución a los problemas de liquidez, la medida pretende poner paños fríos en una economía caliente. “Los usd 3000 millones que se esperan recaudar no serán, como en el desdoblamiento pasado, producto de granos que aún no habían sido vendidos, sino adelantos de los que se iban a vender en enero y febrero -explica el periodista Mariano Otálora. “El dólar soja 2 costará más de 100.000 millones de pesos que harán presión sobre los tipos de cambio paralelos o financieros.

Para Rafael Di Giorno, de Proficio Investment. “Es una medida de necesidad de urgencia generar un dólar de $230 para la venta  para la exportación de soja. La realidad es que es insostenible mantener el tipo de cambio oficial a los niveles en los que estaba porque se está subsidiando de alguna forma a las importaciones. Estas devaluaciones parciales no son la medida más recomendable, pero es la alternativa que encuentra el Gobierno para no blanquear que necesita devaluar.”

En opinión del  economista José Luis Bour, en el corto plazo la resolución del Gobierno dará buenos resultados. «La medida por un lado, ayuda a las reservas a cumplir con el FMI, pero por el otro también también ayuda a utilizar esos fondos para no restringir tanto las importaciones como habría que hacerlo frente a otro escenario. Es probable que se utilicen en los próximos tres o cuatro meses para tratar de mantener un poco el nivel de actividad. La gran pregunta es cómo seguirá la situación a partir de marzo. No hay que olvidarse que será necesaria una importante cantidad de dólares para mantener el nivel de actividad y, por otro lado, no querrán que la brecha aumente demasiado.  El objetivo es llegar a diciembre del 2023 atravesando muchas vallas. Hay que superar la sequía climática y financiera. Por otro lado, a medida que se acercan las elecciones se reducen los meses en los cuales se puede arbitrar entre la tasa de interés y la expectativa de devaluación. Es decir, si existe una expectativa de evaluación determinada, una mejora de la oferta de tasa de interés ya no puede ser del 100% como es ahora si no tiene que subir exponencialmente. Para alguien posicionado en el mes de agosto del año 2023 que espera para diciembre una devaluación del 50%, la tasa de interés debería estar por arriba del 300%. A medida que se acerca octubre del 2023 las expectativas son muy disruptivas. Por eso de corto plazo esto alcanza, eventualmente, para pasar diciembre, enero y, con suerte febrero. Luego va a entrar el dólar soja 3 para abril. Todo eso genera un escenario para adelante muy incierto.”

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