Al frente de un taller en Ciudadela, Tuñón recibía constantemente pedidos de gente conocida para que revise las condiciones de los autos usados que estaban por comprar. Y en este caso, como en el de muchos emprendedores, fue su hijo quien le advirtió que detrás de los favores que hacía, podía surgir un buen negocio. Así nació OK Car, un servicio de verificación mecánica del auto que se está por comprar. “Me puse a investigar el mercado y me di cuenta de que la idea era buena. Traje tecnología del exterior para poder mirar bien la pintura, chequear si el kilometraje es real, las cubiertas y demás. Le saco el ADN al auto”, resalta.

La marca de la experiencia

Sergio es mecánico hace 35 años. En su taller empezó como empleado y hace unos años se convirtió en el dueño. “Mi taller es como una clínica”, dice orgulloso. Se dedica a la reparación de toda la parte electrónica de los autos y como emprendimiento paralelo e unipersonal, atiende los pedidos de verificación de vehículos en todo el país. “Además de gente de la zona, me llaman del interior cuando quieren comprar un auto en Buenos Aires; yo les evito el viaje y les doy el panorama completo del vehículo”, destaca.

“Me salvé”

Revisar las redes sociales de OK Car deja bien en claro de qué se trata esto. “Me salvé de comprar un auto que no estaba en las condiciones que me decían” y “ahora estoy seguro del auto que voy a comprar”, son los comentarios más habituales en sus redes, que reflejan la magnitud de su servicio.

“A mucha gente le cambiamos la marca del auto que iba a comprar o le damos información que le estaban ocultando”. Y advierte que en este tipo de servicios, la confianza es fundamental. “La intervención sobre el cuenta kilómetros en las concesionarias no es un mito. En el 50% de los casos detecto que le bajaron el kilometraje”, expresa.

Perderlo todo

El 7 de junio de este año se quedó sin nada. Se incendió su taller. Perdió autos, motos, maquinarias y gran parte de su infraestructura. Pensó en dejarlo todo. La situación afectó gravemente su salud psíquica. La pasó muy mal. Pero gracias al apoyo de su familia pudo resurgir y OK Car sigue en carrera. Además, está muy conectado con su taller. Luego de las verificaciones y la confianza que transmite Sergio, los clientes permanecen en busca de otros servicios del taller. “En el resurgir luego del incendio, ayuda el boca en boca. También la web y la difusión por las redes sociales de la experiencia que viven mis clientes cuando van a comprar un auto usado”, remarca.

Si bien la aprobación de Sergio ya no es gratuita, la valoración que hacen sus clientes sobre este servicio –comparado con la inversión que realizan– les hace sentir que “va de favor”.