Nuestro triunfo es una anomalía del sistema“, dijo un funcionario con despacho en el primer piso de la Casa Rosada. Y agregó: “Lo que se produjo fue un terremoto, un cambio sísmico”. Imposible no estar de acuerdo. Inmediatamente, explicó que ante el shock que produjo Cambiemos, “tenemos dos caminos, si nos encerramos, el sistema va a tratar de resolver su crisis y volver a la normalidad; pero si somos abiertos, todo el sistema político se va redefinir“. Sorprendente.

Los estrategas del PRO resistieron a todas las presiones -imaginables y no- para realizar una alianza con Sergio Massa.Están convencidos de que hubiesen perdido las elecciones si iban con el líder del Frente Renovador. Creen que los votos de unos y otros no se hubieran sumado sino, por el contrario, juntos se hubieran desperfilado y tendrían menos respaldo electoral. La convicción a favor del perfil propio y definido era tan poderosa que en las primeras filas del PRO había quienes se oponían a una alianza con la UCR.

Hoy, por el contrario, el mismo funcionario con despacho en la Rosada lanzó, como al pasar, frases del estilo “no tenemos prejuicios con nadie“, y “los líderes territoriales piensan más en el futuro que en el pasado“, valorando el rol de dirigentes con mala imagen. Es verdad que esos comentarios los acompañó con otros más habituales en la epistemología PRO como “no es el eje peronismo versus antiperonismo el que domina la política hoy, porque la mitad del electorado nació después de que murió Perón”. Ahora la estrategia pasa por otro lado. “El territorio es el espacio natural para la transformación de la política, por eso estamos desarrollando ‘El Estado en tu barrio‘, una territorialidad alternativa”. Plop.

Hace un semestre, el territorio era el espacio de la vieja política dominada por los punteros. Las redes sociales permitían el diálogo directo con la gente y no se necesitaban mediaciones.Ahora hay que ir donde están los que más necesitan del Estado, llegar con toda la oferta de prestaciones estatales y quedarse. ¿Cuánto tiempo? “Primero, 15 días. Después irnos a otro lugar, y volver para quedarnos un mes, después irnos y volver para quedarnos dos meses. Y finalmente quedarnos hasta que la gente se libere de los punteros que la someten y pueda empezar a relacionarse con los líderes locales sanos, que los hay, alejados de los dealers de droga y los que cobran un porcentaje para conseguir planes sociales, que a veces son las mismas personas”.

“El Estado en tu barrio” es conocido en el Gobierno como “el programa de Marcos Peña“, aunque arrancó en la provincia de Buenos Aires -ya llegó a casi todas las intendencias del conurbano- y recién ahora empezó a desplazarse por los barrios más pobres de todo el país.

Parece que el PRO cayó en la cuenta de que las recetas que le sirvieron hasta ahora no alcanzan para darle envergadura a un partido nacional realmente competitivo y empezó a abandonar sus hábitos porteños para lanzarse a una nueva conquista, la del espacio territorial.

Debe ser por eso que un dirigente muy ligado al gobernador de Tucumán, Juan Manzur, le dijo a Infobae que “Peña es el ángel exterminador del peronismo“, aludiendo al joven y poderoso Jefe de Gabinete del gobierno de Cambiemos, que supuestamente querría la muerte del movimiento que domina la escena política desde hace 70 años. Cerca del funcionario, por supuesto, lo niegan y consideran que “el único ángel exterminador del peronismo es Cristina“.

Lo concreto es que el martes de esta semana, Manzur convocó a varios gobernadores a una reunión para discutir qué hacer con el Partido Justicialista. Decidieron pedirle a José Luis Gioja, su presidente, que constituya una comisión de acción política que tenga a Miguel Angel Pichetto de secretario, para vaciar de poder al Consejo Directivo del PJ, donde sobresale Daniel Scioli, a quien buscan correrlo de las decisiones. Fueron Domingo Peppo,de Chaco, Hugo Pasalacqua, de Misiones, Gustavo Bordet, de Entre Ríos, y representantes de Sergio Uñac, de San Juan, y de Juan Manuel Urtubey, de Salta.

Como lo viene haciendo desde el 10 de diciembre, Gioja prefirió no tomar riesgos y levantó una reunión que había convocado para el jueves. Pero tampoco puede evitar las convulsiones que a lo largo y lo ancho del país sufre el peronismo en todas sus tribus, las pragmáticas, las ideológicas, las territoriales, las vinculadas al movimiento piquetero, las que vienen de la tradición sindical.

La obsesión de Cambiemos, claro, es ganar la provincia de Buenos Aires. Por eso buscan atraer al PJ a Massa, el único con el que creen podrán derrotar a Cambiemos en el 2017. Una jugada en ese sentido hizo el titular del peronismo bonaerense, Fernando Espinoza, que logró que el diputado nacional Eduardo “Wado” De Pedro, de La Cámpora, y el senador provincial Sebastián Galmarini, cuñado del líder del FR, compartieran un escenario en San Vicente, donde se hizo un homenaje por los 42º años del fallecimiento de Juan Domingo Perón.

Igual objetivo tienen en el Gobierno de María Eugenia Vidal. Habilitados por las principales espadas del Gobierno nacional, quienes responden a la Gobernadora y al titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, normalmente enfrentados en las políticas en el principal distrito del país, ahora comparten un mismo objetivo por primer vez desde que son gobierno: llevar peronistas del conurbano a la gestión.

El intendente de San Miguel, Joaquín De la Torre, ex aliado de Massa, ya habría confirmado su pase. Espera que se desocupe un ministerio para poder aterrizar. Iba a ser el de Producción,  hoy a cargo de Jorge Elustondo, pero los radicales pusieron el grito en el cielo. Detrás de De la Torre lo seguirían otros de no tan buena imagen, como Alejandro Granados, intendente de Ezeiza, y MarioIshii, intendente de José C. Paz.

¿Algún problema para los delicados estómagos del PRO? Ya se dijo al principio de esta nota: “No tenemos prejuicios con nadie“. Ese funcionario citado más arriba también dio otras definiciones: “la piedra angular es ganar las elecciones” y “el que gana, manda“.

Con este pragmatismo enfrenta el Gobierno el inicio del segundo semestre. También con una inusitada tranquilidad y la sensación de pelota dominada.  Y un gran optimismo. Están convencidos de que lo peor ya pasó y podrán dar todos los meses, tal vez todas las semanas, un mejor índice de inflación, deempleo, de producción, de consumo, de crecimiento.

En la gestión, la prioridad de los próximos meses estará en la seguridad. Primero fue la economía, después la política, ahora sentarán a una misma mesa a Vidal, el jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, y trabajarán hilando fino para que la ministra de Seguridad nacional, Patricia Bullrich, el ministro de Seguridad provincial, Cristian Ritondo, y el ministro de Seguridad porteño, Martín Campos, coordinen una política común.

Anoche aterrizó Cristina Elisabet Fernández a la Ciudad de Buenos Aires. Otro regalo para el Gobierno, sumado a La Rosadita y Lázaro Báez, las declaraciones golpistas de Fernando Esteche, los bolsos de José López y los 49 diputados del FPV que votaron contra la suspensión de los fueros a Julio De Vido y los 11 senadores del FPV que lo hicieron contra la ley de Reparación Histórica a los Jubilados.

Insidioso, un referente oficialista en el Congreso dijo: “Ojalá Cristina se quede varias semanas y haga muchos actos“. Qué maldad.

Fuente Infobae