El camino durante 2019 no va a ser un lecho de rosas. Enfrentamos un año de elecciones presidenciales y el año será intenso. Debemos esperar mucha volatilidad a medida que se conozcan datos sobre las encuestas de opinión y voto.

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Aunque no es el escenario más probable, un retorno de políticas populistas pondría en dudas la continuidad de las políticas pro mercado que Argentina viene implementando y tendrá un impacto sobre el clima de negocios, el nivel de inversión y la consistencia macroeconómica.

UN RETORNO DE POLÍTICAS POPULISTAS PONDRÍA EN DUDAS LA CONTINUIDAD DE LAS POLÍTICAS PRO MERCADO QUE ARGENTINA VIENE IMPLEMENTANDO

Las proyecciones macroeconómicas y financieras de este artículo tienen como supuesto la continuidad de políticas en 2020 y años siguientes. También suponemos que el escenario internacional no nos trae malas noticias durante el año, lo que nos permite navegar 2019 en una situación similar a la que estamos viviendo en estos días y que implica un escenario neutro para las economías emergentes.

¿CUÁLES SON LAS PERSPECTIVAS ECONÓMICAS?

El equilibrio fiscal traerá beneficios dobles. Primero, porque reducirá las necesidades de financiamiento y con eso la emisión de nueva deuda, y segundo porque quitará presión al frente externo al reducir el ingreso de dólares del exterior. Mientras se logra la consolidación fiscal, la asistencia técnica y financiera del FMI es clave.

Por otro lado, como el peso se depreció en términos reales más del 50%, el mercado cambiario se ha corregido mucho y el peso está ligeramente débil o cercano al equilibrio. Así, el crecimiento de las exportaciones netas, menor dolarización de carteras y una reducción de la brecha en turismo nos llevan a pronosticar una caída del saldo negativo de las cuentas externas a un nivel cercano a 2% del PBI.

Finalmente, el plan monetario de cero crecimiento de la base monetaria es una iniciativa muy restrictiva en lo monetario y está contribuyendo a estabilizar el tipo de cambio en este nivel competitivo y a contener la inflación.

INFLACIÓN Y CRECIMIENTO

Como resultado del éxito de este nuevo esquema de cero crecimiento de la base monetaria, se observa menor volatilidad del tipo de cambio y por eso proyectamos una desaceleración de la inflación y una caída en las expectativas de inflación.

LAS CUENTAS EXTERNAS ESTÁN EN UN PROCESO ACELERADO DE CORRECCIÓN A VALORES MUCHO MÁS SANOS Y SUSTENTABLES.

En cuanto a la actividad, la dureza de las políticas fiscales y monetarias mantendrá débil a la demanda doméstica. El motor de crecimiento serán exportaciones netas. La inversión se concentrará en los nichos que van a verse beneficiados por un peso más débil en términos reales.

EQUILIBRIOS FISCAL Y EXTERNO

La necesidad de acelerar la consolidación fiscal llevó al Gobierno a fijar una meta de déficit primario del 2,6% del PBI en 2018 y de déficit primario cero en 2019. La reducción de los gastos en infraestructura y de subsidios a servicios públicos son los ítems más importantes del lado del gasto y un nuevo impuesto a las exportaciones es el principal factor desde los ingresos.

En cuanto al déficit financiero, debe mencionarse que la carga de intereses de la deuda pública alcanza a los 3 puntos del PBI, y que el aumento de los últimos años se debió tanto a un aumento del stock como a la depreciación del peso.

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Las cuentas externas están en un proceso acelerado de corrección a valores mucho más sanos y sustentables.

La balanza comercial de bienes está entrando en zona de superávit ya que la caída en el nivel de actividad y la depreciación han hecho caer drásticamente las importaciones y las exportaciones mejorarán sensiblemente. Asimismo, la puesta en producción de los yacimientos no convencionales en Vaca Muerta está avanzando mejor de lo esperado. Con todo este panorama, esperamos que el dólar termine el año en la zona de 48 pesos.

Por Miguel Zielonka, Director Asociado en Econviews.