Por Alejandro Bianchi, Gerente de Inversiones de InvertirOnline

Los 102 segundos que utilizó el presidente Mauricio Macri no bastaron para lograr contener el vendaval económico que género el dólar en los últimos días. La crisis de confianza del mercado impactó de lleno y se vivieron días intensos. El equilibro deseado solo llegará cuando haya una situación de mayor certidumbre sobre la financiación del presupuesto. En otras palabras: mientras la moneda aumentó casi $10 en cuatro días, sumado a los cambios en el Gabinete (que pueden morigerar la falta de oxígeno, y quizás comenzar a revertir esta situación), el principal desafío del Gobierno es convencer a los inversores de la previsibilidad del país y acomodar las piezas de un tablero complejo.

La crisis de expectativas impacta de lleno a los inversores. Para el perfil conservador, que busca una protección frente a la divisa norteamericana, ante el sismo del Real sumado al contexto mencionado, hay algunas oportunidades. Ya que los bonos en dólares han tenido un declive pronunciado, hoy ofrecen tasas interesantes que rinden arriba de un 11%, 11,5% y en algún caso hasta 12% en dólares. Dos ejemplos: tanto AY24 y AO20 son herramientas del tramo más corto de la curva que para este contexto tienen un atractivo financiero.

El término overshooting se convirtió en la palabra que más emplearon los economistas en los últimos días. El que utilizó esta expresión fue el economista alemán Rudi Dornbusch en 1976 cuando publicó “Expectations and exchange rate dynamics”. Traducción: “Efecto sobrerreacción”. ¿Qué significa en la jerga? Intenta explicar por qué los tipos de cambios a veces son más volátiles de lo normal. En este escenario, podría llegar a ser posible alguna pequeña apreciación del tipo de cambio. Habrá que esperar a ver cómo evoluciona en el corto plazo.

No obstante, no todo termina en territorio argentino. A nivel global, si bien el país tenía cierto viento de cola a favor, ahora ya no lo tiene más. Esto sumado a los terremotos que generaron los mercados emergentes, la crisis de la lira turca, entre otras condiciones externas, agrava la situación. Sin embargo, las principales causas están en la economía local. El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que se continúa renegociando por incumplimiento, señala que hay que bajar el déficit fiscal y contener la inflación, pero nada dice de objetivos de crecimiento, por ejemplo. Para las empresas esto es una mala señal: es decir, no importa si crece o no, lo que importa es que se equilibren las cuentas fiscales. Y los supuestos utilizados por Dujovne para su presentación, no han sido nada optimistas, se basan en una caída del PBI del 1% para 2018 y 0% de crecimiento para 2019.

Si se lograse algún tipo de pequeña apreciación del tipo de cambio, tener la mitad del portafolio en un bono en pesos podría resultar atractivo. De los bonos en pesos que nos parecen interesantes, elegimos los que son ajustados por Badlar porque las tasas de plazo fijo probablemente sigan subiendo. La semana pasada el Banco Central subió al 60% la tasa con los Bancos, por lo que la tasa de plazo fijo va a tener que hacerlo también. En línea con eso, la AM20 puede un bono atractivo para complementar y tener una parte en pesos, corta, ajustada por tasa. Y son bonos que rinden aproximadamente entre 50 y 60% en pesos. Aunque todo esto, por cómo se vienen dando las cosas, pueda cambiar radicalmente.

Todavía no está dicha la última palabra. En líneas generales, el mercado cree que el dólar todavía no ha encontrado su punto de equilibro y ese es, quizás, el mayor desafío del Gobierno, mientras navega en búsqueda de la confianza perdida.

Una buena alternativa para evaluar el desempeño de las inversiones puede ser el Desafío El Inversor del Año, una competencia que se organiza desde invertirOnline.com para los interesados en el mundo bursátil.

Por Alejandro Bianchi, Gerente de Inversiones de InvertirOnline