La salida de Martín Guzmán obligó al gobierno a tomar las riendas de una situación delicada. Dejando como legado el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, a Silvina Batakis le tocaría decidir un rumbo o mantener el estado de cosas como hasta ahora. Mariano Otálora radiografía la coyuntura de lo que había que hacer.

RELACIÓN CON EL FMI: «Era administrar los desequilibrios y no hacer reformas. Aunque Batakis dijo que no va romper las relaciones con el Fondo, Cristina Fernández volvió a decir que no está conforme con el acuerdo que cerró Guzmán. Y hay dos maneras de cortar: o por Cadena Nacional o diciendo que no se llega y que hay que ajustar.”  

MATERIA CAMBIARIA: «Había que evitar el salto devaluatorio, pero no atrasar el tipo de cambio. Esa es la razón de las micro devaluaciones.”

ADMINISTRAR EL COMERCIO: «Para recomponer las reservas hay que vender más de lo que se importa para tener un saldo a favor.” 

FINANCIAMIENTO EN PESOS: «Se trata de generar una tasa real positiva para que la gente elija pesos.»

MATERIA FISCAL: «Había que reducir subsidios licuándolos por la inflación, y otra parte licuando salarios y jubilaciones. Y un ajuste gradual sin emitir.»

«Es muy difícil administrar todo esto sin un plan y, declarada la Guerra, los desequilibrios se empezaron a complicar porque el salto devaluatorio se atrasó más porque subieron las materias primas, y al mayor ingreso por las exportaciones le siguió la mayor demanda de energía. Y las expectativas se esfumaron porque Guzmán no supo anclarlas.»

Para el analista Ricardo Delgado, existe un fundamento político crucial. “El punto de fondo es la imposibilidad de hacer política económica para una coalición que está fracturada donde hay miradas contrapuestas entre el Presidente y la Vicepresidente. Sobre todo porque la Vicepresidenta ejerce su influencia sobre funcionarios con poder de decisión real.”