El Gobierno ha anunciado su voluntad de modificar el sistema de movilidad previsional, de manera que los haberes de jubilados y pensionados pasen a actualizarse según el índice de inflación y no de acuerdo con la evolución de la recaudación de los impuestos y la de los salarios, como es hoy. También ha propuesto que las mejoras en esos haberes se produzcan en forma trimestral y no semestral, como hasta ahora. En el programa Qué Hacemos con los Pesos (Canal 26) se analizó el tema.

Es probable que la primera propuesta oficial le permita al Estado disminuir algo sus erogaciones, especialmente si, como se espera, la inflación disminuye en los próximos años, en tanto que la economía crece.

La nueva fórmula para la actualización de haberes jubilatorios dejaría atrás un mecanismo que contempla el incremento de la recaudación de la Anses y los ajustes salariales y que, en algunas oportunidades, permitió que las jubilaciones aumentaran más que la inflación, elevando el déficit del sistema.

No pasa por ahí, sin embargo, el quid de la cuestión previsional. Lo cierto es que la factibilidad financiera del sistema de jubilaciones argentino se encuentra seriamente comprometida desde hace mucho tiempo.

“El sistema está quebrado. Lo que se recauda en ingresos previsionales es muy inferior a lo que se paga. Es una ficción creer que se pueden hacer gastos sin contrapartida en ingresos”, remarcó el economista Rodolfo Santángelo.

Por su parte, Martín Pérez Achilli, abogado, director del sitio www.mijubilacion.com remarcó que “el gran problema es el empleo en negro. Hasta que no podamos lograr que la gente cobre en función de lo que aportó, no es un sistema previsional, es otra cosa, más bien parecido a un subsidio”.

Mirá el análisis completo en el programa: