El UVA precancelable paga una tasa del 1% anual más que la inflación y  a los 30 días se puede cancelar, no así con el plazo fijo UVA tradicional, que además de tener que esperar 90 días para liquidar los fondos, paga sólo el 0,1 por encima de la inflación. Solamente un tercio de los depositantes eligen esta opción por desconocer las ventajas. Mirá la recomendación de Mariano Gorodisch en Qué Hacemos con los Pesos (A24).