La provincia de Buenos Aires captó ayer 1500 millones de dólares del mercado global para cubrir sus necesidades de financiamiento en esa moneda para este año, mediante la emisión de un nuevo bono de deuda por US$ 750 millones a vencer en 2023 y la reapertura por igual monto de otro (ya colocado en 2016) que caduca en 2027.

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La administración que encabeza María Eugenia Vidal atrajo ofertas por más de US$ 4300 millones por los títulos, lo que le permitió recortar levemente los rendimientos inicialmente ofrecidos a los inversores para colocar los papeles (que pagan cupón de intereses del 6,625 y 7,87% anual) al 6,60 y 8,10% anual, según datos del mercado.

“Con esta colocación ya cerramos las necesidades proyectadas para todo el año en esa moneda”, dijo a la nacion el ministro de Economía bonaerense, Hernán Lacunza.

El bono 2023 comienza a devolver capital parcialmente en 3 cuotas iguales desde 2021, por lo que su vida promedio es de 5 años.

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En su anterior reapertura, durante octubre, había comprimido su costo al 7,3750% anual, pero ahora lo elevó al 8,10% por el alza de rendimiento en casi 70 puntos básicos que -respecto a entonces- tuvo la deuda a 10 años de EE.UU. que hace de “piso”. “Eso quiere decir que Argentina no sumó riesgo, lo que es muy importante en este contexto”, valoró Lacunza.

El “apetito” sigue intacto

“En lo que va del año ya hubo colocaciones en el exterior por US$ 11.044 millones. La cifra incluye las emisiones soberanas, las seis colocaciones corporativas realizadas bajo ley neoyorquina (5 en dólares y uno en pesos) y las de las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires”, explica Sebastián Maril, de Research for Traders (RfT).

Para el analista, empero, el dato más significativo es que esas emisiones atrajeron pedidos de compra por US$ 37.000 millones “cifra que muestra que los inversores, a estos rendimientos, siguen muy interesados por la deuda argentina”.

La colocación de ayer estuvo a cargo de los bancos BBVA, BNP Paribas y JP Morgan. Con ella, la administración Vidal ya tomó deuda en el exterior por 4500 millones de dólares desde que iniciara su gestión.

Las emisiones se suceden porque gobiernos y empresas buscan aprovechar la renovada disposición a tomar riesgo emergente que muestran los grandes fondos de inversión ahora que las tasas a 10 años en EE.UU. se estabilizaron abajo del 2,4% anual (ayer cerró en 2,325%, mínimo de tres semanas) y el dólar a nivel mundial volvió a abaratarse.

El apuro responde a que se teme que el clima financiero global desmejore próximamente por los conflictos que pudiera generar la administración Trump o la ola de desconfianza que se puede abrir sobre China, ahora que sus reservas perforaron los 3 billones de dólares para situarse en su menor nivel en seis años por una sostenida fuga de capitales.

Fuente | La Nacion