Los bonos argentinos en dólares con vencimientos de entre 4 y 5 años, con rendimientos del orden del 5%, serán una buena opción para los inversores en 2017, quienes este año podrían tener fuertes pérdidas o fuertes ganancias dependiendo del contexto internacional, en particular, en relación a las decisiones que vaya tomando Donald Trump una vez que asuma la presidencia de los Estados Unidos, de acuerdo con un informe privado, restringido a inversores, al que tuvo acceso Télam.

“Para 2017, los riesgos se presentan de manera binaria, es decir que el inversor podría enfrentar fuertes pérdidas o fuertes ganancias dependiendo de las noticias que se vayan conociendo, especialmente de las decisiones que Trump vaya tomando”, indicó el análisis de la casa financiera Puente que evaluó para los actores del mercado de capitales las perspectivas para este año.

En ese contexto, señaló que “las decisiones de inversión de inversores que buscan proteger el capital en el corto plazo, y de los que buscan incrementarlo en el largo, serán muy diferentes. En el primer caso, las posiciones cortas en dólares ofrecen protección ante subas en la tasa de interés, donde los TIPS (bonos del Tesoro de EE.UU. que ajustan por inflación) y bonos corporativos de compañías estadounidenses con el Grado de Inversión se presentan como las mejores alternativas”.

“Para buscar rendimientos, los bonos argentinos en dólares con vencimientos de entre 4 y 5 años son los más atractivos, con rendimientos del orden del 5%. Para los inversores con un horizonte de inversión un poco más largo, resulta atractivo buscar rendimientos aprovechando las buenas perspectivas de las acciones de EE.UU., especialmente en el escenario de baja de impuestos, ya que en la mayoría de los escenarios ofrecen mejores retornos esperados que los bonos”, agregó.

Puente detalló que “desde mediados de año, Argentina no estuvo exenta de las novedades que fueron llegando del exterior, y alejarse de los bonos largos en dólares fue una buena decisión, ya que mostraron los peores retornos, con pérdidas de capital mayores al 10% en dólares (+24% en pesos)”.

“Por el contrario, la visión de una inflación más persistente rindió sus frutos a través de los títulos ajustados por inflación, que fueron los que ofrecieron los mayores retornos (39% en pesos), en un año donde la inflación estuvo encima de la depreciación del peso. Las Lebacs los siguieron de cerca, con retornos de 38% para los inversores que aprovecharon las altas tasas de principio de año y fueron renovando cada 35 días”.

La expectativa para el año 2017 es que el peso se mantenga fuerte en términos reales, depreciándose alrededor de 15%, con una inflación que difícilmente se ubique por debajo del objetivo del Banco Central, más bien cercana a 20%.

“En este contexto, asignar hasta un 30% de las inversiones a activos en pesos suena atractivo, siendo los bonos que ajustan por inflación los más atractivos. Para los inversores que tienen buenas perspectivas acerca de la economía argentina los bonos a tasa fija más largos se presentan como la mejor opción. Dentro de los bonos en dólares, los más largos van a seguir estando presionados por la situación internacional, donde los rendimientos que ofrecen actualmente no parecen compensar ese riesgo, siendo los bonos provinciales con vencimientos en el rango de 2021 y 2024, junto con los bonos dólar link los que ofrecen los mejores rendimientos ajustados por riesgo”, agregó.

En cuanto a la renta variable, las acciones de compañías que generan sus ingresos mayormente en los EE.UU. son particularmente más atractivas, ya que se verían más beneficiadas por el recorte de impuestos y menos afectadas ante un escenario donde Trump cumple su promesa de proteger la industria estadounidense mediante la suba de aranceles a las importaciones.

En lo que respecta a países emergentes, la situación macroeconómica y política se presenta bastante más estable que en el mundo desarrollado, lo cual favorece a las acciones.

Sin embargo, la fuerte dependencia sobre el precio de los commodities, especialmente en el caso de Latinoamérica, y la incertidumbre alrededor de las políticas en materia de comercio internacional que podría implementar Trump, lo convierte en un activo que puede mostrar mucha volatilidad y diversidad.

Según Puente, en Argentina, las mejores perspectivas se presentan para el sector financiero y el de petróleo y gas, teniendo en cuenta que son los sectores con mayor capacidad de desarrollo.

En renta fija, en el caso particular de Argentina, los factores internos favorecen a que las tasas locales se mantengan altas, dando atractivo a las inversiones en pesos.

A su vez, los flujos que se esperan desde el exterior, ya sea para financiar al Tesoro Nacional o por Inversión Extranjera Directa, favorecerían a que el peso se deprecie por debajo de la inflación, haciendo atractivas a las inversiones en pesos, especialmente los bonos a tasa fija o que ajustan por inflación (CER).

En el caso de Uruguay y Paraguay, las monedas enfrentarán escenarios más binarios, sin factores internos fuertes que favorezcan la apreciación de la moneda como es el caso de Argentina.

Fuente | Telam