Una de las jugadas más fuertes del Gobierno – el blanqueo de capitales atado al pago a las deudas con los jubilados – es también una de las que más incertidumbre despierta en cuanto a su resultado

Inicialmente, desde áreas del Poder Ejecutivo se entusiasmaron con un ingreso de capitales del orden de los 60.000 millones de dólares – monto también avalado por estimaciones privadas – calculando que el piso “es de 20.000 millones de dólares”, según estimaciones del Ministerio de Hacienda y Finanzas. Sin embargo, en altas fuentes de la gestión macrista conviven dudas sobre la posibilidad de llegar a esta última cifra.

“Sería muy bueno que ingresen 20.000 millones de dólares, pero no estaría tan seguro”, confesó una alta fuente del Gobierno a ambito.com. 

Dentro del Gobierno, los optimistas apuestan a un buen resultado en base al menos a distintos argumentos. Por un lado, señalan la “zanahoria” que supone la favorable expectativa que despierta el nuevo gobierno y los cambios de fondo que está promoviendo para mejorar la situación económica.

Por otro, está el “garrote” que supone el creciente cerrojo internacional a la evasión. Al respecto, por una iniciativa para la transparencia fiscal impulsada por la Organización para la Cooperación y el desarrollo (OCDE) – grupo al que Argentina aspira a ingresar – y el G20, un total de 101 jurisdicciones en todo el mundo han adherido a un estándar de reporte común y automático, que permitirá a los países acceder a información sobre los activos que sus ciudadanos tienen en el exterior sin solicitar permisos a la jurisdicción extranjera.

También alientan el regreso de los capitales las bajas tasas que se obtienen en el mercado internacional. Con rendimientos de 7% o más en dólares, los instrumentos que Argentina comenzó a colocar en los mercados lucen muy atractivos para los inversores. No solamente la nueva deuda pública internacional, sino también las tasas de Lebac en pesos emitidas por el Banco Central.

Por otro lado los punitorios son considerados no “tan altos”. Cabe recordar que el proyecto establece desde un 0% para quienes declaren fondos por menos de 305.000 pesos, a 5% para fondos de hasta 800.000 pesos y para los inmuebles, y 10% para los fondos que superen ese monto (si la declaración se hace a partir del 1ro de enero de 2017 esta tasa es de 15%).

El proyecto contempla otros beneficios: el declarante podrá aplicar los fondos al financiamiento del Estado o de proyectos de inversión para evitar el pago de la tasa. Los fondos podrían aplicarse a bonos intransferibles y no negociables, a 3 años con cupón 0%, o a 6 años con cupón de 5% los últimos dos años.

Los pesimistas dentro del Gobierno sostienen que “sería un éxito llegar a 20.000 millones de dólares” y esgrimen argumentos bastantes contundentes. 

Por un lado sostienen que se trata de un perdón impositivo, pero no es un blanqueo de otro tipo de delitos como corrupción o narcotráfico”. Dicho de otra forma, la regularización de fondos ante la AFIP no exime que los contribuyentes deban explicar el origen de los fondos y eventualmente ser sujetos de otras penalidades: el proyecto contempla que el blanqueo no se realice en perjuicio de la Ley de Encubrimiento y Lavado de Activos de origen delictivo.

Por otro, fuentes empresarias sostienen que los inversores no financieros menos arriesgados esperarán a que quede demostrado que el gobierno de Mauricio Macri puede consolidar la gobernabilidad y llevar adelante reformas estructurales.

Las inversiones productivas en la Argentina se encuentran condicionadas por distintos factores, entre los que se destaca la elevada presión impositiva. De acuerdo con el último ranking Doing Business (Facilidad para hacer negocios) del Banco Mundial, el sistema impositivo argentino se encuentra entre los peores del mundo – puesto 170 sobre 189 -. El organismo internacional calcula que las empresas pagan por año, entre impuestos y contribuciones, el equivalente de 137% de la ganancia. Es decir, aportan al Estado una cantidad mayor que la que obtienen por beneficios comerciales.

A ello deben sumarse los problemas de infraestructura. De acuerdo con un reciente estudio de la Fundación Mediterránea, los costos logísticos y de exportación representan cifras elevadas – entre el 4 y el 25% – del valor en planta de una muestra de productos regionales.

En suma, los que no son tan optimistas con relación al resultado del blanqueo sostienen que el regreso de los capitales se verá frenado por las limitaciones que tiene la inversión en el país, circunscribiendo buena parte del blanqueo a la exteriorización de los fondos (relativamente reducidos) de sectores medios. 

• Dudas

Calcular el stock de activos no declarados resulta una tarea difícil por definición, a lo que se suma la complejidad de estimar el monto que efectivamente se exteriorizaría con esta operatoria, por lo que todas las cifras deben ser tomadas con cautela, según recomiendan los analistas más cautelosos.

De acuerdo con los datos que manejan fuentes oficiales, el monto de activos no exteriorizados de los argentinos representa aproximadamente 200.000 millones de dólares equivalentes a cerca del 40% del producto bruto interno -.

El ingreso de 60.000 millones de dólares equivaldría a cerca del 12% del PBI, una cifra que resultamuy elevada en función de anteriores experiencias, según señala un estudio de la consultora ACM. Si bien las circunstancias del contexto – tanto local como internacional – son muy diferentes, , cabe recordar que el blanqueo que se implementó en 2009 sumó activos exteriorizados por 1,5% del PIB, mientras que el último blanqueo del famoso “Cedin” sumó sólo 0,6% del PIB.

Dicho de otra forma, si ingresaran 60.000 millones de dólares, el actual blanqueo resultaría unas veinte veces más exitoso que el que impulsara el ex secretario de Comercio Guillermo Moreno.

La experiencia nacional con este tipo de medidas no es alentadora, refiere por su parte un trabajo de la consultora Management & Fit. En los últimos 30 años se han implementado 4 blanqueos, 3 de los cuales significaron un fracaso rotundo.

Con distintos propósitos, plazos, condiciones y costos, los implementados en 1987, 2009 y 2013 estuvieron muy lejos de las expectativas oficiales. En tanto, el blanqueo impulsado durante Convertibilidad tuvo más éxito, sostiene el trabajo.

A nivel global, los resultados recientes fueron diversos. Por caso, el blanqueo en España (2012) se consideró un fracaso (el monto exteriorizado fue menos de la mitad del objetivo buscado) mientras que los realizados por Sudáfrica (2003), Italia y Estados Unidos (ambos en 2009) exhibieron mejores resultados. En el plano regional, Chile logró blanquear el año pasado 19.000 millones de dólares a un costo del 8%.

Desde el punto de vista estricto de la recaudación que dejaría el blanqueo para el Estado, las diferencias pueden ser amplias según el resultado. De acuerdo con la consultora Invecq, con una tasa promedio de 6%, podría recaudar desde 1.200 millones de dólares (si se blanquearan 20.000 millones),hasta a 3.600 millones si fueran 60.000 millones. 

Fuente Ambito