El fenómeno de las criptomonedas, hoy consideradas las “rockstar” del sistema financiero, es relativamente nuevo pero el ritmo de su crecimiento genera cada vez más interés entre los inversores. A finales de 2013, el valor de todos los bitcoins en circulación superaba US$1,5 billones y en 2019 ya se han minado 17,5 millones de los 21 millones disponibles, con un valor que supera los US$67 billones en todo el mundo.

“El bitcoin es una moneda escasa y finita. Está programado que para el año 2140 no habrá más emisión. La emisión decreciente con el correr de los años está pautada. La cantidad de bitcoin totales programada es de 21 millones para aquel año”.

“Por tanto que sea un recurso finito y escaso, ya muestra alguna ventaja contra el oro. Cuando un producto se digitaliza, no hay vuelta atrás. Es como comprar el fax con el email. En este caso el oro es el fax y el bitcoin es el e-mail”.

“Asimismo el bitcoin es divisible en 100 millonésimas parte. Y el potencial de aplicación es infinito. Hay un abismo entre lo que es papel moneda u oro, contra las monedas digitales”.

“Es una inversión que hay que proyectarla a 5 años”, aclaró Gonzalo Arzuaga.

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